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sobre Valmojado
Situado en la A-5; pueblo con tradición vitivinícola y cuevas-bodega
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En el corazón de La Sagra toledana, donde las llanuras castellanas se extienden hasta el horizonte, Valmojado se alza a 661 metros de altitud como un destino que combina la autenticidad de la España interior con una privilegiada ubicación. Este pueblo de casi 5.000 habitantes conserva ese ritmo pausado de la vida rural sin renunciar a una actividad económica pujante que lo convierte en uno de los núcleos más dinámicos de la comarca.
Su cercanía a Toledo y Madrid —a apenas 40 kilómetros de la capital regional— lo ha convertido en un lugar de paso estratégico desde tiempos inmemoriales, aunque aquí el viajero descubre rápidamente que merece la pena detenerse. Valmojado ofrece esa experiencia de Castilla-La Mancha profunda donde los sabores tradicionales, el patrimonio rural y la hospitalidad manchega se combinan con servicios modernos.
La amplitud de sus calles y la luminosidad característica de esta tierra de horizontes infinitos invitan a pasear sin prisas, descubriendo rincones donde el tiempo parece haberse detenido junto a espacios que miran al futuro.
Qué ver en Valmojado
El patrimonio monumental de Valmojado se concentra principalmente en torno a su Iglesia Parroquial de la Asunción de Nuestra Señora, templo que preside el centro urbano con su arquitectura tradicional castellana. Construida en diferentes fases, conserva elementos de distintas épocas que narran la evolución del pueblo a lo largo de los siglos.
Pasear por el casco urbano permite apreciar la arquitectura popular manchega, con casas de una y dos plantas encaladas, portones antiguos y ese trazado ordenado típico de los pueblos agrícolas de la meseta. Aunque Valmojado no presume de grandes monumentos, su encanto reside precisamente en esa autenticidad rural sin artificios.
Los alrededores del municipio ofrecen un paisaje característico de La Sagra: amplias extensiones de cultivo que cambian de color según las estaciones, salpicadas de olivos centenarios y pequeñas elevaciones que rompen suavemente la horizontalidad del territorio. Para los aficionados a la fotografía de paisaje, los atardeceres sobre estos campos abiertos regalan composiciones de luz extraordinarias.
La Plaza Mayor funciona como corazón social del pueblo, especialmente los fines de semana y durante las celebraciones locales, cuando se llena de vida y se convierte en el mejor escaparate de las costumbres valmojadeñas.
Qué hacer
Valmojado es punto de partida ideal para rutas en bicicleta por la comarca de La Sagra. Las carreteras secundarias que conectan los pueblos cercanos ofrecen recorridos de dificultad baja a media, perfectos para cicloturistas que buscan descubrir la España rural a su propio ritmo. Los caminos agrícolas permiten también paseos a pie disfrutando del silencio de la llanura.
La gastronomía local merece una atención especial. Como en toda Castilla-La Mancha, aquí triunfan los productos de la tierra: el aceite de oliva virgen extra, los quesos manchegos, las migas, el gazpacho manchego y los guisos tradicionales de caza. Los fines de semana, algunos establecimientos de la zona ofrecen menús tradicionales que recuperan recetas de toda la vida.
El municipio cuenta con instalaciones deportivas que incluyen piscina municipal (abierta en temporada de verano), polideportivo y zonas verdes donde disfrutar del aire libre, especialmente apreciadas por familias con niños.
Desde Valmojado es sencillo organizar excursiones de día completo a Toledo (30 minutos en coche), donde espera una de las ciudades más monumentales de España, o acercarse a otros pueblos de La Sagra como Torrijos, con su magnífica colegiata renacentista, o Illescas, con su patrimonio artístico vinculado al Hospital de la Caridad.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Valmojado se abre en enero con la celebración de San Antón, fiesta especialmente vinculada al mundo rural y a la bendición de animales, tradición que aquí mantiene su significado original.
Las fiestas patronales en honor a la Virgen de la Asunción se celebran en torno al 15 de agosto, con varios días de festejos que incluyen verbenas populares, actividades deportivas, comidas de convivencia y, como es tradicional en La Sagra, encierros y actividades taurinas que congregan a todo el pueblo.
A mediados de septiembre se conmemora San Roque, otra celebración con arraigo popular que incluye actos religiosos y festivos donde se pueden degustar productos típicos de la gastronomía local.
Durante todo el año, Valmojado mantiene vivo el espíritu de las tradiciones castellanas en romerías, procesiones y celebraciones religiosas que reflejan la identidad cultural de la comarca.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Toledo, se accede a Valmojado por la CM-4000 en aproximadamente 30 minutos. Desde Madrid, la autovía A-5 (Madrid-Extremadura) permite llegar en menos de 45 minutos tomando la salida correspondiente. La buena comunicación por carretera hace que sea un destino accesible tanto para escapadas de día como para estancias más largas.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales para visitar la comarca, con temperaturas agradables para pasear y paisajes cambiantes. El verano puede ser caluroso, como es habitual en la meseta castellana, aunque las noches son frescas. En agosto, coincidiendo con las fiestas patronales, el pueblo muestra su cara más festiva y hospitalaria.
Consejos: Valmojado es perfecto para combinar con una ruta por otros pueblos de La Sagra. Lleva calzado cómodo para caminar y, si visitas en verano, protección solar. Los fines de semana el ambiente es más animado, con mayor oferta gastronómica.