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sobre Valhermoso de la Fuente
Pequeña aldea agrícola con una fuente histórica; tranquilidad rural
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El turismo en Valhermoso de la Fuente parte de entender dónde está y por qué existe. Este pequeño municipio de la Manchuela conquense, con alrededor de sesenta habitantes, forma parte de ese mosaico de pueblos que ocupan las transiciones entre la llanura manchega y las primeras ondulaciones que acompañan al valle del Júcar. Aquí el paisaje es abierto y agrícola, y la vida del pueblo ha estado siempre ligada al calendario del campo.
El propio nombre remite a una fuente que durante generaciones abasteció a vecinos y animales. Todavía hoy la fuente de la plaza funciona como punto de referencia del núcleo urbano. El caserío se organiza alrededor de ella con una trama sencilla: calles cortas, algunas en ligera pendiente, y viviendas de dos plantas encaladas que responden bien a los veranos secos de la comarca.
Un caserío agrícola en el centro del pueblo
La arquitectura de Valhermoso de la Fuente es la que cabe esperar en un pueblo pequeño de interior: casas pensadas más para trabajar que para lucirse. Muchas conservan portones anchos de madera, pensados para la entrada de carros o maquinaria, y patios interiores donde antes se guardaban animales o aperos.
La iglesia parroquial, dedicada a la Asunción, ocupa el centro del pueblo. Es un edificio sobrio, probablemente levantado en época moderna y reformado con el paso del tiempo. La torre campanario, visible desde los campos cercanos, sigue marcando el perfil del pueblo cuando uno se acerca por carretera. En el interior se conserva un retablo barroco de factura sencilla, ligado a la devoción local.
En algunas viviendas aún se distinguen restos de antiguos corrales y pequeños pajares. Son detalles que hablan de una economía basada durante siglos en el cereal, algo de ganado y, más recientemente, viñedo y olivar.
La Manchuela alrededor del pueblo
El paisaje que rodea Valhermoso de la Fuente es el típico de la Manchuela: campos amplios, con cereal, parcelas de viña y olivares dispersos. No hay grandes relieves, pero sí una sucesión de lomas suaves que abren la vista hacia horizontes muy largos.
Los caminos agrícolas permiten recorrer el entorno a pie o en bicicleta. Al amanecer o al atardecer no es raro escuchar perdices o ver rapaces sobrevolando los campos. Más que un territorio de rutas señalizadas, es un paisaje para caminar despacio por pistas de tierra y observar cómo cambia el campo según la estación.
Un pueblo que se reactiva en verano
Como ocurre en muchos pueblos pequeños de la comarca, la población aumenta en verano. Familias que viven fuera regresan durante unas semanas y el pueblo recupera movimiento.
Las fiestas suelen celebrarse en agosto y mantienen un formato bastante tradicional: actos religiosos, procesión y reuniones vecinales en la plaza. No son celebraciones grandes, pero cumplen la función de reunir a quienes siguen manteniendo vínculo con el pueblo.
Información práctica
Valhermoso de la Fuente se alcanza por carreteras locales que atraviesan campos de cultivo y enlazan con la N‑420, eje que comunica Cuenca con Albacete. El coche es prácticamente imprescindible, también para acercarse a otros pueblos de la Manchuela donde hay más servicios.
El pueblo se recorre en poco tiempo. Lo interesante está en fijarse en los detalles de la arquitectura doméstica y, sobre todo, en dedicar un rato a caminar por los caminos que salen del casco urbano hacia los campos. Ahí es donde se entiende realmente el lugar.