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sobre Villasequilla
Pueblo agrícola en la vega del Tajo; estación de tren y cultivos de regadío
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Si vienes a hacer turismo en Villasequilla, lo práctico es sencillo: se aparca fácil en la plaza Mayor o en las calles de alrededor y el pueblo se recorre andando en un rato. No esperes un casco histórico grande ni una lista larga de cosas que ver.
El queso semicurado de Villasequilla sabe a campo. No es uno de esos quesos con nombre rimbombante que venden en tiendas de delicatessen. Es queso de oveja, punto. Lo hacen en alguna casa del pueblo y lo compras preguntando en el bar o a algún vecino. Si viene alguien de fuera y pide "el queso artesano de la zona", le miran raro. Aquí es queso, y ya.
Lo que hay y lo que no
Villasequilla ronda los 2.600 habitantes y tiene una iglesia del siglo XVI. La Magdalena está en la plaza Mayor, con teja de acequia y campanario cuadrado. No es la catedral de Toledo, pero cumple. Dentro hay retablos y lo que suele haber en muchas iglesias castellanas. Si ya has visto varias por la provincia, no te va a cambiar el día. Pero se entra rápido y no hay que organizar nada.
Lo que no hay es castillo en el propio pueblo. El Castillo de Melgar está a unos 5 kilómetros, en un cerro. El lugar tuvo ocupación antigua —se suele mencionar origen romano— y luego pasó por etapa medieval. Hoy queda poco: tramos de muro y una torre de vigilancia conocida como la Oreja.
Llegas por un camino de tierra. Paras el coche, subes un poco y ya lo ves todo. No hay centro de interpretación ni carteles largos. Ruinas y campo abierto. Eso sí: desde arriba se entiende bien esta parte de la Mancha de Toledo, con cereal, algo de olivo y pueblos muy separados entre sí.
Cómo llegar y dónde dejar el coche
Desde Madrid se tarda alrededor de una hora larga por la A‑40. No hay peajes.
Aparcar en Villasequilla no suele ser problema. La plaza Mayor y las calles cercanas tienen sitio casi siempre. El pueblo es bastante llano y se cruza andando en pocos minutos.
Si vas al cerro del castillo, el acceso es por pista de tierra. Normalmente pasa cualquier coche, pero cuando ha llovido puede tener baches. En verano conviene llevar agua: allí arriba no hay sombra ni servicios.
Las fiestas del pueblo
Las fiestas locales suelen celebrarse en mayo y en verano, alrededor de las fechas de los patrones. El ambiente es el típico de muchos pueblos de la zona: actos religiosos, reuniones familiares y algo de música por la noche en la plaza.
Si estás por aquí esos días, verás más movimiento de lo normal. Si no, el pueblo funciona a ritmo tranquilo todo el año.
Lo que comes (si comes aquí)
No hay restaurantes de mantel largo. Lo que encontrarás son bares de pueblo: cerveza fría, tapas sencillas y bocadillos.
Las migas aparecen a veces, según el día. El queso de oveja de la zona merece más la pena. El vino suele ser de cooperativas cercanas, de la Mancha toledana. Correcto, sin más.
Si buscas una comida más larga o algo más elaborado, lo normal es acercarse a Yepes o directamente a Toledo.
Mi consejo
Villasequilla funciona bien como parada corta entre Madrid y Toledo. Aparcas, das una vuelta por la plaza, entras a la iglesia y te tomas algo.
Si te gusta curiosear restos históricos, acércate al cerro del Castillo de Melgar. Son unos minutos en coche y las vistas ayudan a entender el paisaje de esta comarca.
No hace falta dedicarle medio día. Combínalo con Yepes o con otros pueblos de la Mesa de Ocaña. Aquí la vida va de campo, cooperativas y tranquilidad. Y el pueblo gira alrededor de eso.