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sobre Almansa
Importante nudo de comunicaciones histórico dominado por un imponente castillo sobre el cerro; famosa por su batalla histórica y calzado
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En el sureste de la provincia de Albacete, donde Castilla-La Mancha dialoga con las tierras levantinas, se alza Almansa como un hito inconfundible en el paisaje manchego. Con sus 24.279 habitantes, esta villa conserva uno de los perfiles más reconocibles de toda la región: su imponente castillo medieval coronando un cerro rocoso que parece surgir de la nada en medio de la llanura. A 712 metros de altitud, Almansa es mucho más que un punto de paso en la comarca del Monte Ibérico-Corredor de Almansa; es una ciudad con personalidad propia, donde la historia se cuenta en piedra y las tradiciones siguen vivas en sus calles.
Pasear por Almansa es descubrir un patrimonio que sorprende por su riqueza. Sus palacios renacentistas, sus iglesias barrocas y sus plazas porticadas hablan de un pasado próspero ligado al comercio y a su posición estratégica entre Castilla y el Levante. Pero Almansa también mira al futuro sin perder de vista sus raíces: sus bodegas mantienen viva una tradición vitivinícola centenaria, mientras que su industria del calzado le ha dado fama más allá de sus fronteras.
El verdadero encanto de esta villa reside en esa capacidad de conjugar lo monumental con lo cotidiano. Aquí puedes empezar el día contemplando uno de los castillos mejor conservados de España y terminarlo degustando un gazpacho manchego en alguna de sus tabernas tradicionales, siempre con la silueta del cerro del castillo recortándose contra el horizonte.
Qué ver en Almansa
El Castillo de Almansa es, sin discusión, el protagonista absoluto de cualquier visita. Esta fortaleza de origen almohade del siglo XII se eleva sobre un peñón calizo de forma espectacular, con su torre del homenaje visible desde kilómetros de distancia. La subida hasta la cima recompensa con vistas panorámicas excepcionales sobre la villa y las llanuras circundantes. El castillo conserva su estructura defensiva casi intacta, con murallas, torres y un patio de armas que transportan a otra época.
En el casco histórico, la Iglesia de la Asunción destaca por su monumentalidad renacentista y barroca. Construida entre los siglos XVI y XVIII, su interior alberga un impresionante retablo mayor y una notable colección de arte sacro. No muy lejos se encuentra el Palacio de los Condes de Cirat, un edificio renacentista del siglo XVI con una elegante fachada que refleja el esplendor de la nobleza local.
Las Casas del Concejo y el Palacio de los Marqueses de Montortal completan un conjunto patrimonial que merece un recorrido tranquilo. La Plaza de Santa María, con sus soportales y su ambiente señorial, es el corazón del casco antiguo y punto de partida ideal para explorar las callejuelas empedradas.
Para los amantes de la naturaleza, el Parque de los Molinos ofrece un agradable espacio verde donde descansar, mientras que los alrededores de Almansa invitan a descubrir paisajes de viñedos y campos que cambian de color con las estaciones.
Qué hacer
Almansa es punto de partida para varias rutas de senderismo que recorren los parajes de la comarca. La subida al castillo puede combinarse con paseos por los antiguos caminos que rodean el cerro, perfectos para capturar fotografías memorables del conjunto monumental.
La gastronomía local merece una atención especial. El gazpacho manchego, conocido aquí como gazpacho de pastor, es el plato estrella: un guiso contundente de carne y torta cenceña que nada tiene que ver con el andaluz. Las gachas, el atascaburras y los embutidos de elaboración artesanal forman parte de una cocina tradicional que todavía se degusta en mesones y restaurantes del centro.
El vino con Denominación de Origen Almansa es otro de los tesoros locales. Varias bodegas de la zona ofrecen catas y visitas donde conocer el proceso de elaboración de estos caldos, especialmente los tintos elaborados con garnacha tintorera.
Los aficionados a la historia pueden seguir la Ruta de la Batalla de Almansa, que conmemora el enfrentamiento de 1707 durante la Guerra de Sucesión española, un acontecimiento clave en la historia de España.
Fiestas y tradiciones
Las Fiestas Mayores se celebran del 1 al 6 de mayo en honor a la Virgen de Belén, patrona de la ciudad. Estos días, Almansa se viste de gala con desfiles, conciertos, actos religiosos y una intensa actividad en las calles que convierte a la villa en un hervidero festivo.
En Semana Santa, Almansa luce procesiones de gran solemnidad y belleza, con cofradías centenarias que recorren el casco histórico portando pasos de notable valor artístico.
Durante el primer fin de semana de mayo tiene lugar la recreación histórica de la Batalla de Almansa, con cientos de participantes vestidos de época que reviven aquel enfrentamiento de 1707, ofreciendo un espectáculo que atrae a miles de visitantes.
Información práctica
Almansa se encuentra a 75 kilómetros al sureste de Albacete capital, a la que está conectada por la autovía A-31. Desde Albacete se tarda aproximadamente 45 minutos en coche. La ciudad también cuenta con estación de tren en la línea Madrid-Alicante, lo que facilita el acceso en transporte público.
La mejor época para visitar Almansa es primavera y otoño, cuando las temperaturas son suaves y el paisaje luce especialmente atractivo. Los meses de mayo y septiembre son ideales para disfrutar del patrimonio sin el calor intenso del verano manchego.
Se recomienda dedicar al menos una jornada completa a Almansa para conocer su patrimonio con calma, subir al castillo y degustar su gastronomía sin prisas. El centro histórico es compacto y se recorre fácilmente a pie.