Artículo completo
sobre Alpera
Municipio con importante patrimonio rupestre declarado Patrimonio de la Humanidad; situado en un corredor natural estratégico
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el extremo oriental de la provincia de Albacete, casi tocando tierras valencianas, Alpera se alza a 823 metros de altitud como un balcón privilegiado sobre la comarca del Monte Ibérico-Corredor de Almansa. Este pueblo de algo más de 2.200 habitantes conserva el encanto sosegado de los municipios manchegos de interior, donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo y donde la historia ha dejado huellas que se remontan a la prehistoria.
Rodeada de un paisaje de viñedos, almendros y cerros que dibujan el horizonte, Alpera es un destino que sorprende al viajero por su rica herencia patrimonial y por su autenticidad. Aquí no encontrarás grandes multitudes ni el turismo masificado, sino la oportunidad de descubrir una de las joyas menos conocidas de Castilla-La Mancha, donde el arte rupestre, el patrimonio medieval y la tranquilidad rural se dan la mano.
Su situación estratégica, en el corredor natural que comunica la Meseta con el Levante, ha marcado su carácter a lo largo de los siglos, convirtiéndola en testigo silencioso del paso de diferentes culturas y civilizaciones.
Qué ver en Alpera
La visita a Alpera debe comenzar por sus abrigos rupestres, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como parte del conjunto de Arte Rupestre del Arco Mediterráneo. La Cueva de la Vieja alberga uno de los conjuntos de pinturas rupestres más importantes de la península ibérica, con representaciones de figuras humanas, escenas de caza y símbolos que datan del Neolítico. Estas manifestaciones artísticas, con más de 5.000 años de antigüedad, constituyen un testimonio excepcional de nuestros antepasados.
En el casco urbano, el Castillo de Alpera domina el perfil del pueblo desde lo alto de un cerro. Esta fortaleza de origen musulmán, reconstruida en época cristiana, conserva restos de murallas y torres que evocan su pasado defensivo. Aunque en estado de ruina consolidada, el conjunto ofrece unas vistas panorámicas espectaculares de la comarca.
La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, edificio de los siglos XVI y XVII, muestra la elegancia del renacimiento manchego con su torre campanario visible desde cualquier punto del pueblo. En el interior destaca su retablo mayor y varias tallas de interés artístico.
El Museo de Arte Ibérico El Cigarralejo custodia piezas arqueológicas procedentes de la necrópolis íbera del mismo nombre, uno de los yacimientos más importantes de esta cultura en la región. Las cerámicas, armas y ajuares funerarios permiten comprender cómo vivían los íberos en estas tierras hace más de dos milenios.
Qué hacer
El entorno natural de Alpera invita a la práctica del senderismo y el cicloturismo. Varias rutas de dificultad baja y media recorren los parajes cercanos, atravesando campos de cultivo, pinares y zonas de monte bajo mediterráneo donde es posible observar fauna como conejos, perdices y aves rapaces.
La Ruta de los Abrigos Rupestres es imprescindible para los amantes de la arqueología y la historia. El recorrido conecta diferentes puntos donde se encuentran manifestaciones de arte prehistórico, siempre con paneles explicativos que contextualizan lo que estamos viendo.
Los aficionados a la gastronomía encontrarán en Alpera los sabores auténticos de la cocina manchega: gazpachos manchegos, gachas, migas y guisos de cordero. La repostería tradicional incluye las tortas de aceite y los rolletes, dulces elaborados siguiendo recetas centenarias. No hay que olvidar que estamos en tierra de vinos, donde la uva monastrell produce caldos con personalidad.
El enoturismo cobra cada vez más protagonismo en la zona, con bodegas que abren sus puertas para mostrar el proceso de elaboración del vino y ofrecer catas.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Alpera gira en torno a varias celebraciones tradicionales. En enero se celebra San Antón, con la tradicional bendición de animales y hogueras en las calles. A mediados de agosto tienen lugar las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de la Asunción, con verbenas, actos religiosos y actividades para todos los públicos.
En septiembre, la Romería de San Benito convoca a los vecinos en una jornada campestre de convivencia. También destaca la celebración de la Semana Santa, con procesiones que mantienen viva la devoción popular.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Albacete capital, Alpera se encuentra a unos 80 kilómetros por la autovía A-31 en dirección Alicante, tomando después la CM-3201. El trayecto dura aproximadamente una hora. Desde Valencia, se accede por la A-7 y posteriormente por carreteras comarcales, en un recorrido de unos 130 kilómetros.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones ideales, con temperaturas agradables para caminar y disfrutar del paisaje. Los veranos son calurosos, típicos del clima mediterráneo continental, aunque las noches refrescan por la altitud.
Consejos: Para visitar los abrigos rupestres, es recomendable contactar previamente con el Ayuntamiento o la oficina de turismo para asegurarse del acceso y, si es posible, solicitar una visita guiada que enriquecerá la experiencia. Lleva calzado cómodo para caminar y protección solar si visitas en verano.