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sobre Fontanarejo
Pequeña localidad de los Montes de Toledo con una curiosa tradición de las Luminarias; entorno de bosque y caza
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Enclavado en el corazón de los Montes de Toledo, Fontanarejo es uno de esos rincones de Castilla-La Mancha que parecen detenidos en el tiempo. Con apenas 253 habitantes y a 653 metros de altitud, este pequeño pueblo de Ciudad Real representa la esencia más pura de la España rural: calles silenciosas, fachadas encaladas y ese ritmo pausado que invita a desconectar del estrés urbano.
La aldea toma su nombre de las abundantes fuentes que brotan en su término municipal, un tesoro hídrico que ha marcado la vida de sus habitantes durante siglos. Rodeado de dehesas, monte mediterráneo y encinas centenarias, Fontanarejo se presenta como un destino ideal para quienes buscan autenticidad y contacto con la naturaleza más genuina de los Montes de Toledo.
Pasear por sus calles es como viajar décadas atrás, cuando la vida en los pueblos giraba en torno a la plaza, la iglesia y las labores del campo. Aquí no encontrarás grandes monumentos ni infraestructuras turísticas, pero precisamente esa sencillez es su mayor atractivo: un lugar donde reconectar con lo esencial.
Qué ver en Fontanarejo
El patrimonio de Fontanarejo es humilde pero representativo de la arquitectura popular manchega. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano, un templo sencillo que refleja la religiosidad rural de la comarca. Aunque no cuenta con grandes alardes arquitectónicos, merece la pena acercarse para observar su estructura tradicional y el papel que desempeña como punto de encuentro de la comunidad.
El verdadero patrimonio de Fontanarejo es, sin embargo, su entorno natural. Los Montes de Toledo ofrecen aquí un paisaje de dehesas y monte bajo donde predominan las encinas, alcornoques y quejigos. Las fuentes naturales que dan nombre al pueblo jalonan el territorio, creando pequeños oasis de frescor especialmente apreciados en los calurosos veranos manchegos.
El monte comunal que rodea la aldea es un ejemplo perfecto del ecosistema mediterráneo, hogar de especies como el ciervo, el jabalí, la perdiz y rapaces como el águila imperial ibérica. Los amantes de la observación de aves encontrarán en los alrededores un territorio privilegiado, especialmente en primavera y otoño.
Las panorámicas desde los altos cercanos al pueblo permiten contemplar la inmensidad de los Montes de Toledo, con sus característicos perfiles redondeados y la alternancia de zonas cultivadas y manchas de bosque mediterráneo.
Qué hacer
Fontanarejo es el escenario perfecto para el senderismo y las rutas a pie por los Montes de Toledo. Desde el pueblo parten diversos caminos rurales que permiten adentrarse en la dehesa y descubrir rincones de gran belleza natural. Es recomendable llevar calzado cómodo y agua, especialmente en los meses más calurosos.
La micología tiene su temporada estrella en otoño, cuando las primeras lluvias propician la aparición de diversas especies de setas en el monte. Es una actividad cada vez más popular en la comarca, aunque siempre debe realizarse con conocimiento y respeto al medio ambiente.
Para los aficionados a la fotografía rural, Fontanarejo ofrece escenas de auténtica vida tradicional: corrales, arquitectura popular, paisajes de dehesa y ese cielo limpio que en las noches despejadas se llena de estrellas, lejos de cualquier contaminación lumínica.
La gastronomía local se basa en productos de la tierra: caza (venado, jabalí, perdiz), migas manchegas, gachas, quesos artesanales y embutidos ibéricos. Aunque no hay grandes establecimientos, es posible degustar la cocina tradicional en eventos locales o través del contacto con los vecinos del pueblo.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en verano, generalmente en agosto, cuando muchos emigrantes regresan al pueblo. Son días de convivencia donde la aldea cobra vida con verbenas, procesiones y comidas populares que reúnen a toda la comunidad.
A mediados de septiembre tiene lugar la tradicional romería, una de las expresiones más auténticas de la religiosidad popular de la zona. Estas celebraciones mantienen vivas costumbres centenarias y representan un momento ideal para conocer las tradiciones de los Montes de Toledo.
En enero, como en buena parte de la España rural, se celebra San Antón, con la tradicional bendición de animales, una festividad que recuerda el pasado ganadero y agrícola del pueblo.
Información práctica
Cómo llegar: Fontanarejo se encuentra a unos 60 kilómetros al suroeste de Ciudad Real. Desde la capital provincial, hay que tomar la N-401 en dirección a Toledo y después desviarse por carreteras comarcales. El acceso es por carretera local, por lo que es imprescindible viajar en vehículo propio. Desde Toledo capital la distancia es similar, aproximadamente 80 kilómetros por la CM-4000 y carreteras secundarias.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones más recomendables, con temperaturas agradables y el campo en su mejor momento. El verano puede ser muy caluroso, aunque las noches son frescas gracias a la altitud. El invierno es frío pero tiene su encanto, especialmente si hay nieve.
Consejos útiles: No hay servicios turísticos convencionales, así que conviene llevar provisiones. Es fundamental respetar el entorno natural y las propiedades privadas. Si planeas hacer rutas de senderismo, informa de tus planes y lleva mapas o GPS, ya que la cobertura móvil puede ser limitada.