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sobre Fuente el Fresno
Municipio agrícola en la transición entre La Mancha y los Montes; destaca por su iglesia románica y el dolmen de la zona
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Hay pueblos que parecen esos amigos que solo llamas cuando estás de paso: no les das mucha cancha, pero siempre te alegra encontrártelos. Fuente el Fresno, en los Montes de Toledo, es uno de esos. Queda más o menos entre Ciudad Real y la sierra que empieza a romper la llanura hacia el sur. Vas por carretera, kilómetros de campo tranquilo, y de repente aparece el pueblo con la torre redonda de la iglesia sobresaliendo entre las casas bajas. Como si alguien hubiera puesto una señal discreta en mitad del paisaje diciendo: “eh, aquí pasa algo”.
La iglesia que no se parece a ninguna
La de Santa Quiteria es de esas iglesias que te hacen frenar un momento. No por grande, que no lo es, sino por rara: torre cilíndrica en mitad del pueblo, como si alguien hubiese clavado un tubo de ensayo en la piedra. En la provincia no es una forma muy habitual, y por eso llama tanto la atención cuando la ves.
Dentro huele a piedra fresca y a cera, ese olor que te recuerda a las iglesias de los domingos de infancia aunque no seas especialmente de ir. El interior es sobrio, con cierto aire de fortaleza. Tradicionalmente se cuenta que durante la Guerra de la Independencia algunos vecinos se refugiaron aquí cuando pasaron tropas por la zona. Viéndola por dentro, la historia encaja bastante: muros gruesos y sensación de refugio.
Migas, fiestas y vida de plaza
Cuando pasé por Fuente el Fresno era sábado y la plaza estaba en ese momento que tienen muchos pueblos: gente charlando, coches aparcados sin prisa y algún grupo preparando cosas para las fiestas patronales de Santa Quiteria, que suelen celebrarse en primavera.
Había un par de vecinos removiendo migas en una paellera enorme. De esas que parecen más una antena parabólica que una sartén. Me ofrecieron un plato y no fui a decir que no. Migas con panceta, algo de pimentón y ese punto contundente que te deja satisfecho aunque aún no sea ni la una.
Mientras comía, uno me explicó que en esos días suele haber algún festejo con reses en la plaza o en un recinto cercano. Nada desbordado. Más bien el tipo de celebración que dura un rato y luego deriva en música, charla y gente ocupando la plaza hasta bien entrada la noche.
El acueducto que casi nadie busca
A unos kilómetros del pueblo, entre encinas y caminos de tierra, queda un tramo del llamado acueducto de Fuentesecas. Se suele atribuir a época romana, aunque lo que ves hoy es un resto bastante discreto.
No hay centro de interpretación ni grandes carteles. Básicamente llegas por un camino rural y te encuentras con la estructura de piedra levantándose en mitad del campo. Eso tiene su gracia: no hay ruido, no hay grupos organizados, solo campo abierto.
Me quedé un rato andando por allí y lo que más me llamó la atención fue el silencio. Ese silencio de dehesa en el que solo oyes algún pájaro y el viento moviendo las encinas. Si te gusta hacer fotos sin gente alrededor, aquí lo tienes fácil.
Cómo llegar y cuánto tiempo quedarse
Fuente el Fresno está bien conectado por carretera desde Ciudad Real y otras localidades de la zona. También pasa la línea de tren que cruza estos pueblos de los Montes de Toledo, con paradas que siguen funcionando aunque el ritmo sea tranquilo.
Es el típico sitio para parar un par de horas. Pasear por el centro, ver la iglesia, tomarte algo en la plaza y, si te apetece, acercarte luego a algún camino de dehesa de los alrededores.
Mi consejo personal: ven en primavera o a principios de otoño. En verano el calor aprieta bastante por esta parte de Castilla-La Mancha, y en invierno la niebla a veces se instala en los campos como si no tuviera prisa por irse.
Y la pregunta de siempre: ¿merece desviarse hasta aquí?
Pues depende de lo que busques. Si esperas un pueblo lleno de monumentos o un casco histórico enorme, se te quedará corto. Pero si te gusta parar en sitios donde la vida sigue a ritmo de plaza, donde las puertas de madera aún se usan de verdad y donde una iglesia rara te hace pensar “esto no me lo esperaba”, entonces Fuente el Fresno funciona.
No para un fin de semana entero. Pero sí para esa parada que convierte un viaje por los Montes de Toledo en algo un poco más memorable.