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sobre Navas de Estena
Ubicado dentro del Parque Nacional de Cabañeros; famoso por la ruta del Boquerón del Estena de gran valor geológico y paisajístico
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En el corazón de los Montes de Toledo, donde el verdor de los bosques mediterráneos se encuentra con el azul intenso del agua, Navas de Estena emerge como uno de esos secretos que la provincia de Ciudad Real guarda con celo. Con apenas 292 habitantes y situada a 660 metros de altitud, esta pequeña aldea es la puerta de entrada a uno de los paisajes más singulares de Castilla-La Mancha: el área recreativa de las Tablas de la Yedra y el entorno natural del embalse de Torre de Abraham.
Navas de Estena no es un destino para quien busca monumentos imponentes o bullicio urbano. Es, más bien, un refugio para quienes desean reconectar con la naturaleza en estado puro, respirar aire de montaña y descubrir la autenticidad de la vida rural castellana. Sus calles tranquilas, sus casas encaladas y la hospitalidad de sus gentes conforman un escenario perfecto para una escapada que huye de los circuitos turísticos masificados.
La vida aquí transcurre al ritmo de las estaciones, marcada por la tradición ganadera y por el protagonismo absoluto del entorno natural que la rodea. Es precisamente esta armonía entre el ser humano y el paisaje lo que convierte a Navas de Estena en un lugar especial, un rincón donde el tiempo parece detenerse.
Qué ver en Navas de Estena
El principal atractivo de Navas de Estena es, sin duda, su privilegiado entorno natural. La localidad se encuentra muy cerca del embalse de Torre de Abraham, un espacio de gran belleza paisajística rodeado de dehesas, encinares y robledales que forman parte del Parque Nacional de Cabañeros en sus inmediaciones. Las aguas del embalse crean un contraste espectacular con el verde de los montes, especialmente en primavera y otoño.
Las Tablas de la Yedra constituyen una zona de recreo natural de referencia en la provincia, un área equipada donde las familias pueden disfrutar de un día de campo junto al agua, rodeados de vegetación autóctona. Los arroyos que descienden de las sierras forman pozas y cascadas que invitan al baño en los meses estivales, convirtiéndose en un oasis para combatir el calor manchego.
El núcleo urbano, aunque pequeño, conserva el encanto de la arquitectura popular manchega, con viviendas de una o dos plantas, fachadas blancas y detalles tradicionales. La iglesia parroquial preside el conjunto, siendo el referente arquitectónico del pueblo y punto de encuentro de la comunidad.
Los alrededores invitan a la exploración: antiguos caminos ganaderos, senderos que se adentran en la sierra y miradores naturales desde donde contemplar la inmensidad de los Montes de Toledo.
Qué hacer
Navas de Estena es un paraíso para los amantes del senderismo y las rutas en plena naturaleza. Existen varios caminos que parten desde el municipio hacia el embalse y las zonas boscosas circundantes, permitiendo descubrir la flora y fauna típica de la zona. Es territorio de ciervos, jabalíes y una rica avifauna que incluye rapaces como el águila imperial o el buitre negro.
La observación de aves encuentra aquí un escenario ideal, especialmente en las zonas húmedas próximas al embalse. Traer unos prismáticos puede enriquecer enormemente la experiencia.
Para quienes disfrutan de la pesca, el embalse de Torre de Abraham ofrece buenas posibilidades, siendo necesario contar con los permisos correspondientes. Carpas, barbos y black bass pueblan estas aguas.
El cicloturismo por las carreteras y caminos rurales de la zona permite descubrir paisajes de gran belleza con escaso tráfico, ideal para disfrutar del pedaleo tranquilo entre naturaleza.
En cuanto a la gastronomía, aunque la oferta es limitada dada la dimensión del pueblo, la cocina manchega tradicional está presente: migas, gachas, carne de caza (especialmente venado y jabalí), quesos artesanos y la inevitable presencia del aceite de oliva virgen extra de los Montes de Toledo.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Navas de Estena refleja la religiosidad popular y las tradiciones rurales de la comarca. Las fiestas patronales se celebran en honor a su patrón, generalmente en verano, reuniendo a vecinos y visitantes en jornadas de convivencia, verbenas y celebraciones populares.
En septiembre, como en muchos pueblos de la zona, se celebran festejos relacionados con la vendimia y el fin del estío, momentos de reunión y tradición que mantienen vivas las costumbres locales.
La Semana Santa, aunque modesta en comparación con otras localidades mayores, se vive con recogimiento y mantiene procesiones y actos religiosos propios de estas fechas.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Ciudad Real capital, hay que tomar la carretera N-401 en dirección a Toledo y posteriormente desviarse por la CM-4106, un trayecto de aproximadamente 90 kilómetros que discurre por paisajes de gran belleza. El acceso está bien señalizado, aunque conviene tener en cuenta que las últimas carreteras son comarcales de montaña.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales por las temperaturas suaves y el esplendor cromático del paisaje. El verano permite disfrutar del agua en las Tablas de la Yedra, aunque las temperaturas pueden ser elevadas. El invierno tiene su encanto para quienes buscan tranquilidad absoluta.
Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar, ropa adecuada según la temporada y no olvides la cámara fotográfica. La oferta de alojamiento y restauración es limitada, por lo que conviene planificar con antelación o considerar opciones en localidades cercanas como San Pablo de los Montes o Retuerta del Bullaque.