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sobre Puebla de Don Rodrigo
Situado en un meandro del río Guadiana; entorno de gran riqueza natural con bosques de ribera y sierras circundantes
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En el corazón de los Montes de Toledo, donde las dehesas de encinas se alternan con olivares centenarios y el paisaje manchego revela su rostro más agreste y auténtico, se encuentra Puebla de Don Rodrigo. Esta villa de poco más de mil habitantes conserva ese ritmo pausado que caracteriza a los pueblos del interior peninsular, donde el tiempo parece discurrir de otra manera y las tradiciones se mantienen vivas lejos del turismo de masas.
A 496 metros de altitud, Puebla de Don Rodrigo forma parte de ese tesoro poco explorado que es la comarca de los Montes de Toledo, un territorio de transición entre la llanura manchega y las primeras estribaciones montañosas. Sus calles blancas y su arquitectura popular manchega invitan a descubrir una España interior y genuina, perfecta para quienes buscan desconectar sin renunciar a la riqueza cultural e histórica que atesoran estos rincones.
La villa toma su nombre de don Rodrigo Jiménez de Rada, arzobispo de Toledo en el siglo XIII, figura clave en la historia medieval castellana. Este origen medieval marca el carácter de un pueblo que ha sabido preservar su identidad a través de los siglos.
Qué ver en Puebla de Don Rodrigo
El patrimonio de Puebla de Don Rodrigo se concentra en su casco histórico, donde destaca la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Antigua, templo de origen medieval que ha sufrido diversas transformaciones a lo largo de los siglos. Su estructura combina elementos góticos con reformas posteriores, y su interior alberga interesantes piezas de imaginería religiosa que testimonian la devoción popular de esta tierra.
Paseando por el pueblo, merece la pena detenerse en las ermitas rurales que salpican el término municipal, pequeños templos que servían como puntos de encuentro para los trabajadores del campo. La arquitectura popular manchega se aprecia en las casas tradicionales del centro, con sus fachadas encaladas, rejerías de forja y portones de madera que recuerdan tiempos pasados.
En los alrededores, el paisaje natural se convierte en protagonista. Las dehesas de encinas y alcornoques forman ecosistemas de gran valor ecológico, donde el ganado pace en libertad y donde es posible avistar fauna autóctona como jabalíes, ciervos y diversas especies de aves rapaces. Los olivares tradicionales configuran un paisaje agrario que se mantiene prácticamente inalterado desde hace generaciones.
Qué hacer
Puebla de Don Rodrigo es un destino ideal para el turismo activo y de naturaleza. La red de caminos rurales y cañadas permite realizar rutas de senderismo de dificultad moderada, perfectas para descubrir el entorno natural de los Montes de Toledo. Estos itinerarios atraviesan dehesas, riberas y zonas de monte bajo mediterráneo, ofreciendo panorámicas excepcionales del territorio manchego.
Para los aficionados a la micología, los meses de otoño y primavera son especialmente propicios, ya que la zona es conocida por la abundancia de níscalos, gurumelos y otras especies de setas comestibles en sus encinares y alcornocales.
La gastronomía local merece una atención especial. Basada en los productos de la tierra, destaca la caza (perdiz, conejo, ciervo), el cordero manchego y los derivados del cerdo ibérico. El aceite de oliva virgen extra de producción local y los quesos artesanos completan una oferta culinaria auténtica. No hay que olvidar los dulces tradicionales, especialmente las tortas de aceite y los mantecados que se elaboran siguiendo recetas centenarias.
Las rutas en bicicleta de montaña aprovechan los antiguos caminos de trashumancia y vías pecuarias, permitiendo recorrer el territorio a otro ritmo y descubrir rincones alejados del pueblo.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Puebla de Don Rodrigo mantiene vivas tradiciones que se repiten año tras año. Las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Antigua se celebran a mediados de agosto, con procesiones, verbenas populares y actos religiosos que congregan tanto a vecinos como a emigrantes que regresan al pueblo en verano.
En mayo, las romerías primaverales a las ermitas del entorno son momentos de convivencia donde se mantiene viva la tradición de compartir comida en el campo. Las fiestas de Semana Santa conservan su carácter sobrio y recogido, con procesiones que recorren las calles del pueblo al caer la tarde.
El Carnaval también tiene su espacio, con celebraciones tradicionales que incluyen disfraces y comparsas locales. A finales de septiembre, las jornadas relacionadas con la vendimia y la recolección de la aceituna marcan el ritmo agrícola que todavía define la vida del municipio.
Información práctica
Puebla de Don Rodrigo se encuentra a unos 55 kilómetros al noroeste de Ciudad Real, la capital provincial. Para llegar en coche, se toma la carretera CM-4111, que conecta con la N-430. El acceso es sencillo y el trayecto permite disfrutar del paisaje de los Montes de Toledo.
La mejor época para visitar el pueblo depende de los intereses de cada viajero. La primavera (abril-mayo) ofrece temperaturas suaves y el campo en plena floración. El otoño (octubre-noviembre) es ideal para la micología y para disfrutar de los colores ocres de la dehesa. Los veranos son calurosos, típicos del clima manchego, mientras que los inviernos pueden ser fríos, aunque tienen su encanto especial.
Es recomendable consultar con antelación la disponibilidad de alojamientos rurales en el pueblo o en localidades cercanas. Llevar calzado cómodo para caminar y ropa adecuada según la estación es fundamental para disfrutar plenamente de las rutas y el entorno natural.