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sobre Morillo de Torres
Aldea casi despoblada en el valle del Tajuña; entorno natural virgen
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Si vienes a Morillo de Torres, lo primero: aparca donde no estorbes. Hay muy poco movimiento, pero las calles son estrechas y a veces pasa algún tractor. No hay bares, ni tienda, ni nada parecido. El turismo en Morillo de Torres consiste básicamente en parar un rato, caminar por el pueblo y mirar el paisaje alrededor.
Está en el extremo norte de La Alcarria conquense, cerca de los 900 metros de altitud. Viven muy pocas personas todo el año. El lugar tiene apenas unas calles y casas dispersas. En diez o quince minutos lo has cruzado entero.
El entorno es el típico de esta parte de la Alcarria: campos de cereal, algo de monte bajo y caminos agrícolas que salen en todas direcciones. Las casas usan piedra caliza y algo de adobe. Tejados rojos, funcionales. No hay arquitectura llamativa.
Aquí la vida se nota en cosas simples. Algún tractor que entra o sale. Perros sueltos. Silencio la mayor parte del día.
Qué ver en Morillo de Torres
No hay mucho que ver y conviene decirlo claro. El edificio más reconocible es la iglesia de la Virgen de la Asunción. Es pequeña y bastante sobria. Tiene partes de distintas épocas, algo habitual en pueblos así. Más que por el edificio en sí, importa porque sigue siendo el punto de reunión cuando hay alguna celebración.
Al caminar por el pueblo aparecen casas antiguas con corrales, bodegas excavadas en tierra y restos de palomares. Varias están abandonadas o medio caídas. Forma parte del paisaje de muchos pueblos muy pequeños de la comarca.
Lo más interesante suele estar fuera del casco. Al salir por cualquier camino ves páramos abiertos y lomas suaves. El horizonte queda limpio durante kilómetros. En primavera los campos de cereal cambian el color del terreno. También aparecen tomillo, romero o retamas entre las parcelas.
Qué hacer
No hay actividades organizadas. La única opción real es caminar un rato por los caminos y volver.
Caminar por los caminos agrícolas
De Morillo salen varios caminos de tierra usados por agricultores. No están señalizados, pero se siguen bien si llevas mapa o GPS. El terreno es fácil. No hay grandes pendientes.
Si vas temprano o al atardecer es más probable ver aves de campo abierto. A veces se ven cernícalos o alguna otra rapaz pequeña moviéndose sobre los cultivos.
Mirar el cielo por la noche
La iluminación del pueblo es mínima. En noches despejadas el cielo se ve bastante bien. Mucha gente de la zona lo comenta cuando pasa la noche aquí o en los alrededores. En invierno el frío se nota rápido por la altitud.
Comer en los alrededores
En Morillo no hay ningún sitio para comer. Si necesitas algo tendrás que ir a otro pueblo cercano. En la zona son comunes los quesos de oveja, la miel y dulces caseros que todavía se preparan en muchas casas.
Fiestas y momentos con más movimiento
Durante buena parte del año el pueblo está casi vacío. En verano vuelve gente que tiene casa familiar y entonces hay algo más de ambiente. Tradicionalmente las fiestas se celebran en agosto, con actos sencillos alrededor de la iglesia y reuniones entre vecinos y familias.
En otras épocas del año el movimiento es mínimo.
Cómo llegar desde Guadalajara
Desde Guadalajara el trayecto por carretera ronda las dos horas. El último tramo ya discurre por carreteras locales entre campos. Conviene llevar el mapa descargado porque la cobertura a veces falla.
Consejo final
No vengas esperando un pueblo preparado para visitas. Morillo de Torres es simplemente un núcleo muy pequeño en medio del campo. Si pasas por la zona, paras diez minutos, das una vuelta y sigues ruta por la Alcarria. Con eso basta.