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sobre Pozuelo de Calatrava
Localidad cercana a la capital con la Laguna del Prado; santuario de aves y lugar de devoción a la Virgen de los Santos
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Aparca en la plaza mayor. Suele haber sitio y no es zona complicada. Si el GPS te mete por calles muy estrechas, mejor rodear. El casco antiguo no está pensado para coches. Deja el vehículo aquí y muévete andando: el centro se cruza en pocos minutos.
Lo que hay que ver (y lo que no)
La iglesia de San Juan Bautista ocupa media manzana y se ve desde casi cualquier calle. Es grande para un pueblo de este tamaño. Por dentro es sobria: piedra, madera y poco adorno. Suele oler a cera. La techumbre de madera cumple su función y ya.
A un lado hay una capilla pequeña vinculada a la antigua iglesia de San Antón. Según explican allí, el edificio original se vino abajo tras el terremoto de Lisboa del siglo XVIII. Hay un panel que lo cuenta. Se lee en un momento.
El santuario de la Virgen de los Santos queda a unos veinte minutos andando hacia el norte. El camino sale del pueblo y pasa entre cereal y olivar. No tiene mucha pérdida. La ermita es antigua y bastante conocida en la zona. Dentro hay pinturas posteriores y la imagen de la Virgen, muy presente en la vida del pueblo. También verás una placa que recuerda su nombramiento simbólico como alcaldesa honoraria hace años.
El Alto del Polvillo, donde estuvo el asentamiento anterior del pueblo, queda a unos tres kilómetros hacia el oeste. La pista arranca cerca del polideportivo. No esperes un centro de interpretación ni nada parecido. Arriba hay poco más que una placa antigua y las vistas del Campo de Calatrava: llanura de cereal con manchas oscuras de origen volcánico. Parada corta y vuelta.
La Semana Santa que mueve al pueblo
En Semana Santa el ambiente cambia bastante. Las procesiones ocupan varias jornadas y los tambores se oyen desde temprano. Las calles se llenan de vecinos y de gente que vuelve esos días.
Es también cuando aparece el hornazo en muchas casas y panaderías del pueblo: pan grande con embutido y huevo duro dentro. Contundente. Con uno comen varias personas.
Fuera de esas fechas el ritmo es otro. No hay apenas visitantes. La calle Real concentra buena parte de la vida diaria: gente entrando y saliendo de tiendas, bares de toda la vida y conversaciones largas en la acera. Si preguntas por platos de cuchara, es fácil que alguien mencione el cocido local, que aquí suele llevar garbanzos, cardo y las llamadas pelotas.
Por qué el campo huele a azufre
El Campo de Calatrava es una zona volcánica. Hay bastantes cráteres antiguos, muchos convertidos en lagunas o depresiones circulares. El paisaje cambia poco a poco cuando te alejas del pueblo: suelo oscuro, cerros suaves y alguna laguna salina.
Uno de los lugares conocidos en el entorno es la Hoya de Cervera, a pocos kilómetros. Se llega por caminos de tierra. El agua suele verse oscura y el entorno es bastante abierto. No es zona de baño y hay carteles que lo recuerdan.
Por aquí también pasa la ruta de la Pasión Calatrava, un recorrido que enlaza varios pueblos de la comarca durante la Semana Santa. Pozuelo es una de las paradas. Algunos tramos se pueden hacer andando entre campos de viña y cereal. Son caminos llanos, pero conviene llevar agua porque no hay muchas sombras ni fuentes.
Consejo final
Ven con tiempo tranquilo. Dos horas bastan para ver el centro, acercarte al santuario y dar una vuelta por los alrededores.
Si llegas a mediodía, el pueblo se queda en silencio bastante rápido. Aquí la siesta todavía se respeta. Mejor venir por la mañana o a última hora de la tarde. El paseo se agradece más.