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sobre Priego
Villa alcarreña famosa por su artesanía de mimbre y cerámica; entorno de hoces espectacular
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Si vienes por turismo en Priego, lo primero es resolver el coche. El casco es pequeño y con calles estrechas. Lo habitual es dejarlo cerca del centro y moverse andando. No hay grandes cuestas, pero algunas calles se cierran bastante y dos coches no pasan bien. En verano hay más movimiento y el sitio escasea un poco.
Desde Cuenca se llega por la N‑320 y luego por carreteras comarcales. El trayecto suele pasar de la hora. Desde Madrid es bastante más largo y la última parte también es carretera secundaria.
El casco sin rodeos
Priego no es un pueblo monumental. Se recorre rápido. Las calles son de piedra y muchas casas han pasado por reformas desiguales. Algunas mantienen fachada antigua; otras no tanto.
Aun así el trazado viejo se reconoce. Calles irregulares, giros cortos y algún caserón que recuerda que aquí hubo más dinero que ahora.
La iglesia de San Nicolás de Bari es el edificio que más llama la atención. Ha tenido reformas en distintas épocas y dentro se ven retablos si entras con calma. El resto del casco se entiende mejor paseando sin rumbo diez o quince minutos.
Las hoces y los caminos de alrededor
El entorno pesa más que el pueblo. Priego está cerca de barrancos y hoces bastante conocidas en esta parte de la Alcarria. El terreno mezcla roca, monte bajo y campos abiertos.
No esperes grandes masas de bosque. Aquí mandan la encina, la sabina y el matorral bajo. El paisaje es seco buena parte del año, aunque al atardecer la luz cambia bastante el conjunto.
Al salir del pueblo aparecen senderos que cruzan antiguos campos de cereal o zonas de pasto. Algunos caminos suben a miradores naturales sobre la comarca. Conviene ir con algo de idea previa. Cuando llueve el terreno se rompe y ciertos tramos se vuelven incómodos.
En el cielo es habitual ver buitres o alguna rapaz aprovechando las corrientes de aire que suben desde los barrancos.
Comida de la zona
La cocina aquí es la que toca en un pueblo de interior. Platos contundentes y sin mucha vuelta. El morteruelo aparece con frecuencia en la comarca. También el ajo arriero y las migas, que siguen preparándose en muchas casas cuando el tiempo aprieta.
La miel de la Alcarria sigue teniendo buena fama. En esta zona todavía hay gente que la considera parte normal de la despensa.
Cuándo venir y qué ver cerca
Primavera y otoño suelen ser los momentos más llevaderos. En verano el calor aprieta durante el día. En invierno el frío se nota y algunas jornadas se levantan con niebla o incluso nieve.
Priego se ve en poco tiempo, así que tiene sentido combinar la visita con otros pueblos de la Alcarria conquense. En coche hay varias paradas posibles a poca distancia.
Mi consejo es sencillo: entra, da una vuelta tranquila por el casco y luego sal a los caminos. Aquí lo que merece más la pena está fuera del pueblo.