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sobre Alcoroches
Pueblo de alta montaña rodeado de pinares; clima fresco y naturaleza virgen
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A 1.409 metros de altitud, en el corazón del Señorío de Molina, Alcoroches se alza como uno de esos pueblos que parecen tocar el cielo. Con apenas 131 habitantes, esta pequeña aldea de Guadalajara representa la esencia más pura de la España vaciada: un territorio donde el silencio adquiere protagonismo, donde las tradiciones resisten el paso del tiempo y donde la naturaleza montañosa dibuja horizontes que invitan a desconectar del bullicio urbano.
El pueblo se asienta en un paisaje de alta montaña que combina bosques de sabinas y pinos con extensos páramos donde la mirada se pierde entre el cielo y la tierra. Es territorio de inviernos largos y duros, de veranos frescos que se agradecen, y de esa luz especial que solo se encuentra en las altitudes elevadas. Alcoroches no presume de grandes monumentos ni de ofertas turísticas sofisticadas, pero precisamente en esa autenticidad radica su mayor encanto.
Visitar Alcoroches es hacer un viaje en el tiempo a una España rural que persiste, donde las casas de piedra y madera conservan su arquitectura tradicional serrana y donde cada rincón cuenta historias de pastores, neveros y agricultores que supieron adaptarse a las condiciones extremas de la montaña conquense.
Qué ver en Alcoroches
El patrimonio de Alcoroches es discreto pero significativo, marcado por esa arquitectura popular serrana que caracteriza toda la comarca del Señorío de Molina. La iglesia parroquial, dedicada a San Juan Bautista, preside el núcleo urbano con su sólida construcción de mampostería, típica de las edificaciones religiosas de montaña que debían resistir las duras condiciones climáticas de la zona.
Pasear por sus calles empedradas permite descubrir la arquitectura tradicional serrana: casas de dos plantas con muros de piedra, balconadas de madera y tejados de teja árabe pensados para evacuar las abundantes nevadas invernales. Muchas viviendas conservan corrales, pajares y antiguos hornos de pan que hablan de una economía de subsistencia ya desaparecida.
Los alrededores naturales constituyen sin duda el mayor atractivo de Alcoroches. El entorno montañoso, cubierto de sabinares albares y masas de pino silvestre, ofrece paisajes de gran valor ecológico. Desde diversos puntos del municipio se obtienen panorámicas excepcionales del Sistema Ibérico, especialmente impactantes cuando las cumbres aparecen nevadas entre noviembre y abril.
La zona es también refugio de fauna silvestre: es posible avistar corzos, jabalíes y una interesante variedad de aves rapaces que aprovechan las corrientes térmicas de estas altitudes.
Qué hacer
Alcoroches es destino ideal para quienes buscan senderismo tranquilo por paisajes de montaña mediterránea. Diversos caminos rurales permiten explorar el entorno a pie, atravesando sabinares centenarios y conectando con aldeas vecinas del Señorío de Molina. Las rutas no son técnicamente complejas, pero conviene estar preparado para desniveles y para las condiciones climáticas propias de la alta montaña.
Durante el invierno, cuando las nevadas cubren el paisaje, la zona adquiere un carácter alpino especialmente atractivo para los amantes de la fotografía de naturaleza y para quienes disfrutan con las rutas con raquetas de nieve.
La observación del cielo nocturno es otra actividad destacable. A esta altitud y con una contaminación lumínica prácticamente inexistente, las noches despejadas regalan cielos estrellados de una nitidez extraordinaria, perfectos para iniciarse en la astronomía.
En cuanto a la gastronomía, aunque no encontrarás una oferta restauradora amplia, la zona conserva recetas tradicionales serranas basadas en productos de la matanza, cordero de las sierras, patatas y setas en temporada. Las migas del pastor y los guisos de caza son platos habituales en las mesas locales.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales se celebran en agosto, en honor a San Juan Bautista, patrón de la localidad. Son días en los que el pueblo recupera vida con el retorno de los emigrados, celebrando con tradiciones que incluyen procesiones, bailes populares y comidas vecinales que refuerzan el sentido de comunidad.
Como en toda la comarca del Señorío de Molina, aquí se mantienen costumbres ancestrales vinculadas al calendario agrícola y ganadero, aunque con el paso de los años y el despoblamiento, algunas celebraciones tradicionales han quedado en la memoria de los mayores.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Guadalajara capital, se accede a Alcoroches por la N-211 en dirección a Molina de Aragón (a unos 140 kilómetros). Una vez en Molina, se continúa por carreteras comarcales perfectamente señalizadas. El trayecto total dura aproximadamente hora y media. Es recomendable consultar el estado de las carreteras en invierno, ya que las nevadas pueden complicar el acceso.
Mejor época: La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales para disfrutar del entorno natural con temperaturas agradables. El verano ofrece un clima fresco muy apreciable. El invierno tiene su encanto, pero requiere precauciones.
Consejos: Lleva ropa de abrigo incluso en verano (las noches pueden ser frescas), calzado adecuado para caminar por terreno irregular, y no cuentes con servicios turísticos urbanos. La aldea exige una mentalidad viajera que valore la autenticidad y el contacto directo con la naturaleza y la vida rural.