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sobre Algar de Mesa
Situado en el valle del río Mesa; destaca por sus paisajes de cañones y huertas
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Llegar a Algar de Mesa requiere coche. Trae también comida. No hay tiendas fijas ni autobús que suba hasta aquí. El viaje desde Guadalajara es largo y el último tramo cruza páramo despejado. Aparcar es fácil junto a la calle principal.
Dónde dejar el coche y mejor hora
Aparca al entrar y ve andando. Cruzas el pueblo en diez minutos.
Conviene venir con luz baja. Al mediodía, el sol plano del páramo lo aplana todo más. En invierno hace frío de verdad y corre el viento. En verano se nota algo más de vida porque regresan algunas familias.
Lo que hay dentro
Algar de Mesa tiene poco. Una calle, casas bajas, corrales vacíos y silencio. Muchos portones permanecen cerrados.
La iglesia de la Asunción se distingue desde lejos. Es un templo rural sencillo, como otros de la comarca. En verano, si hay fiesta, acude gente de pueblos cercanos. El resto del tiempo pasa inadvertida.
Un par de fuentes y ya está. En media hora lo recorres.
Andar por fuera
Lo bueno está alrededor. Aquí empieza la paramera del Señorío de Molina: sabinas, terreno abierto, horizonte amplio.
Salen pistas y veredas usadas por el ganado para conectar con otras aldeas. Son caminos claros, aunque con lluvia o hielo el suelo se resiente.
Si buscas caminar sin cruzarte con nadie, esto funciona. A veces vuelan rapaces y se mueven rebaños lejanos.
De noche el cielo está oscuro, casi sin contaminación lumínica. En invierno, si quieres mirar las estrellas, abrígate mucho.
Consejo final
No vengas buscando bares o actividades organizadas. Vienes a un paseo corto y a ver esta parte del Señorío casi vacía. Para comer o comprar necesitas ir a otro pueblo. Lo sensato es llegar preparado. No esperes más de lo que hay: un rato tranquilo y otra vez a la carretera