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sobre Campillo de Dueñas
Localidad fronteriza con Aragón; destaca por el castillo de Zafra en sus cercanías
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En el corazón del Señorío de Molina, donde las parameras de Guadalajara dibujan horizontes infinitos, Campillo de Dueñas se alza a 1.109 metros de altitud como un testimonio vivo de la resistencia rural. Con apenas 80 habitantes, esta pequeña aldea castellano-manchega representa la esencia más pura del turismo de interior: autenticidad sin artificios, silencio interrumpido solo por el viento de la meseta y una arquitectura popular que ha sobrevivido al paso de los siglos.
Visitar Campillo de Dueñas es adentrarse en la España vaciada con todo su dramatismo y belleza. Aquí no encontrarás museos ni monumentos declarados Bien de Interés Cultural, pero sí algo más valioso: la posibilidad de experimentar cómo era y cómo sigue siendo la vida en estos pueblos de montaña que luchan por mantener su identidad. Sus casas de piedra y mampostería, sus calles empedradas y su entorno natural conforman un conjunto que invita a la desconexión y a la reflexión.
La comarca del Señorío de Molina, tierra histórica de frontera entre Castilla y Aragón, ofrece en Campillo de Dueñas un mirador privilegiado hacia paisajes donde la dureza del clima ha modelado tanto el carácter de sus gentes como la arquitectura de sus construcciones.
Qué ver en Campillo de Dueñas
El principal atractivo de Campillo de Dueñas es su conjunto urbano tradicional. Pasear por sus calles es como hojear un libro de arquitectura popular serrana: viviendas de piedra con entramados de madera, corredores volados y portones que hablan de una economía agrícola y ganadera que fue el sustento de estas tierras durante siglos.
La iglesia parroquial, como en tantos pueblos de la zona, constituye el elemento arquitectónico más destacado. Su sencilla estructura refleja la sobriedad característica de las construcciones religiosas de montaña, adaptadas tanto a las necesidades espirituales como a las limitaciones climáticas de estas alturas.
Los alrededores del pueblo ofrecen paisajes de páramo y monte bajo típicos del Sistema Ibérico meridional. Desde diversos puntos del municipio se obtienen vistas panorámicas sobre el territorio del Señorío de Molina, especialmente impactantes al amanecer o al atardecer, cuando la luz rasante dibuja las formas del relieve con una nitidez extraordinaria.
La naturaleza circundante, con su vegetación adaptada a la altitud y a los inviernos rigurosos, presenta un atractivo especial para quienes buscan observar la flora y fauna de montaña mediterránea en estado puro.
Qué hacer
Campillo de Dueñas es un destino ideal para el senderismo y las rutas a pie. Los caminos que parten del pueblo permiten adentrarse en el paisaje de parameras y explorar un territorio donde la presencia humana es cada vez más testimonial. Estas caminatas, sin grandes desniveles pero con altitudes considerables, requieren cierta preparación física y equipamiento adecuado.
La fotografía de paisaje encuentra aquí un escenario excepcional. La luz de montaña, los cielos limpios y la ausencia de contaminación lumínica convierten la zona en perfecta para capturar la esencia de la España interior. Durante la noche, la observación de estrellas es una actividad prácticamente obligada.
La gastronomía local, aunque modesta, mantiene las raíces de la cocina serrana: carnes de caza, embutidos artesanales y platos de cuchara que ayudan a combatir el frío de las alturas. Los corderos y cabritos asados son parte de la tradición culinaria de toda la comarca.
Campillo de Dueñas puede servir también como punto de partida para explorar otros pueblos del Señorío de Molina, una comarca rica en patrimonio medieval y paisajes naturales que incluye desde hayedos hasta barrancos espectaculares.
Fiestas y tradiciones
Como muchos pueblos pequeños de la provincia, Campillo de Dueñas celebra sus fiestas patronales durante el verano, generalmente en agosto, cuando muchos emigrantes regresan al pueblo. Estas celebraciones, íntimas y familiares, incluyen actos religiosos, comidas populares y momentos de convivencia que reflejan el espíritu comunitario de estos núcleos rurales.
Las tradiciones se mantienen con la tenacidad de quienes entienden que perderlas significaría perder parte de su identidad. Aunque la despoblación ha dificultado la transmisión de costumbres, los vecinos que permanecen siguen siendo guardianes de una forma de vida ancestral.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Guadalajara capital, se accede a Campillo de Dueñas tomando la A-2 dirección Zaragoza hasta la salida hacia Molina de Aragón por la CM-2111. El trayecto supera los 150 kilómetros y requiere aproximadamente dos horas de conducción. Es imprescindible viajar en vehículo propio, ya que las conexiones de transporte público son prácticamente inexistentes.
Mejor época: La primavera y el otoño ofrecen temperaturas más suaves, aunque el verano es ideal para quienes buscan escapar del calor. El invierno puede ser muy riguroso debido a la altitud, con nevadas frecuentes que añaden belleza pero también dificultad al acceso.
Consejos: Lleva provisiones, ya que no hay comercios en el pueblo. Respeta el entorno y la tranquilidad de los vecinos. Prepara tu visita con antelación si buscas alojamiento, consultando opciones en pueblos cercanos de mayor tamaño como Molina de Aragón.