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sobre Corduente
Municipio extenso con el Santuario de la Virgen de la Hoz; paraje espectacular
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En el corazón del Señorío de Molina, donde las parameras de Guadalajara dibujan un paisaje de horizontes infinitos y cielos despejados, se encuentra Corduente, una pequeña aldea que parece haberse detenido en el tiempo. Con apenas 310 habitantes, este enclave a 1051 metros de altitud representa la esencia de la Castilla interior: austera, auténtica y sorprendentemente acogedora.
Corduente forma parte de ese mosaico de pueblos serranos que configuran una de las comarcas más desconocidas y fascinantes de Castilla-La Mancha. Aquí, el silencio se convierte en protagonista, roto únicamente por el viento que barre las altiplanicies y el canto de las aves rapaces que sobrevuelan estos parajes. Es un destino para quienes buscan desconexión real, turismo de contemplación y el placer de perderse por caminos donde el tiempo transcurre a otro ritmo.
La arquitectura popular de piedra y madera, las chimeneas humeantes en invierno y los campos de cereal que rodean el núcleo urbano componen una estampa que habla de siglos de adaptación al medio. Visitar Corduente es adentrarse en una forma de vida que resiste, orgullosa, ante el despoblamiento rural.
Qué ver en Corduente
El patrimonio de Corduente se manifiesta principalmente en su iglesia parroquial, exponente de la arquitectura religiosa rural de la comarca. Aunque de dimensiones modestas, el templo conserva elementos de interés que reflejan las distintas épocas constructivas que ha atravesado, siendo el lugar de reunión tradicional de la comunidad.
Pasear por sus calles empedradas permite descubrir la arquitectura popular serrana, con casas de mampostería y entramados de madera que han sabido resistir los duros inviernos de la sierra. Las edificaciones mantienen elementos tradicionales como balcones de madera, aleros pronunciados y portones de acceso que hablan de una vida agrícola y ganadera que aún perdura.
El verdadero tesoro de Corduente es su entorno natural. La localidad se encuentra rodeada de parameras y pequeños valles que ofrecen perspectivas magníficas sobre el paisaje del Señorío de Molina. Los campos abiertos, los encinares dispersos y los sabinares configuran un ecosistema de montaña media perfectamente conservado. Es territorio de rapaces, con águilas y buitres que pueden avistarse con frecuencia, así como refugio de fauna menor como zorros, jabalíes y una rica comunidad de aves esteparias.
Qué hacer
El senderismo y las rutas a pie son las actividades estrella en Corduente. Los caminos rurales que parten del pueblo permiten adentrarse en las parameras circundantes, ofreciendo recorridos de dificultad baja a media aptos para todos los públicos. Estos itinerarios permiten disfrutar de panorámicas espectaculares, especialmente al atardecer, cuando la luz rasante ilumina los campos con tonos dorados.
La observación de aves es otra actividad recomendable. La comarca del Alto Tajo, cercana a Corduente, es una de las mejores zonas de España para el avistamiento de rapaces. Llevar prismáticos y algo de paciencia garantiza encuentros memorables con la fauna alada de estas tierras.
La gastronomía local merece una mención especial. Aunque se trata de una localidad pequeña, la cocina tradicional del Señorío de Molina se basa en productos de la tierra: cordero asado, calderetas, migas, setas en temporada y embutidos artesanos. Los guisos de caza menor también forman parte del recetario tradicional de invierno.
Para los amantes de la micología, el otoño transforma los campos en territorio de buscadores de setas, especialmente en las zonas de pinar y encinar cercanas. Siempre es recomendable contar con guías expertos o conocimientos suficientes para la recolección.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de Corduente se celebran tradicionalmente en agosto, momento en el que muchos emigrantes regresan al pueblo, multiplicando su población durante unos días. Estas celebraciones mantienen el sabor de las fiestas de pueblo de toda la vida, con verbenas, comidas populares y actos religiosos que reúnen a la comunidad.
Como en toda la comarca, las celebraciones vinculadas al calendario agrícola y ganadero marcan el ritmo anual. Las matanzas tradicionales en invierno y las romerías primaverales forman parte de un ciclo festivo ligado a la tierra que aún se mantiene vivo.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Guadalajara capital, se accede a Corduente tomando la N-211 en dirección a Molina de Aragón. El trayecto, de aproximadamente 120 kilómetros, discurre por carreteras comarcales que atraviesan el Señorío de Molina. Es imprescindible vehículo propio, ya que las conexiones de transporte público son prácticamente inexistentes.
Mejor época: La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) ofrecen temperaturas agradables y paisajes en su mejor momento. El invierno puede ser muy frío debido a la altitud, aunque tiene su encanto para quienes buscan el aislamiento total. El verano es suave y perfecto para escapar del calor de las ciudades.
Consejos prácticos: Conviene llevar calzado cómodo para caminar, ropa de abrigo incluso en verano (las noches refrescan) y aprovisionarse de lo necesario en poblaciones cercanas mayores como Molina de Aragón. El alojamiento rural se encuentra disperso por la comarca, siendo recomendable reservar con antelación.