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sobre Fuentelsaz
Famoso por su estratotipo geológico (Golden Spike); pueblo señorial con castillo
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En las altiplanicies del Señorío de Molina, donde la meseta castellana se encuentra con los últimos ecos del Sistema Ibérico, Fuentelsaz se alza a 1.120 metros de altitud como testimonio vivo de la España rural más auténtica. Con apenas 90 habitantes, este pequeño núcleo de Guadalajara conserva la esencia de los pueblos serranos que durante siglos han sabido adaptarse a un territorio de inviernos rigurosos y veranos luminosos.
El silencio es aquí un valor en sí mismo. Fuentelsaz no promete grandes monumentos ni bullicio turístico, sino algo cada vez más valioso: la oportunidad de desconectar en un entorno natural privilegiado, donde el ritmo lo marcan las estaciones y la arquitectura popular de piedra y adobe se integra con naturalidad en el paisaje. Es territorio para caminantes, para amantes de la observación de aves y para quienes buscan comprender cómo era la vida en estas tierras altas de Castilla.
La comarca del Señorío de Molina, con su riqueza histórica y paisajística, encuentra en aldeas como Fuentelsaz sus rincones más genuinos, aquellos que se resisten al olvido gracias a vecinos que mantienen vivas tradiciones centenarias y visitantes que valoran la autenticidad por encima del turismo masificado.
Qué ver en Fuentelsaz
El patrimonio de Fuentelsaz es modesto pero representativo de la arquitectura tradicional del Señorío de Molina. La iglesia parroquial, de origen probablemente medieval aunque reformada en siglos posteriores, preside el conjunto urbano con su torre y sus muros de mampostería. Como ocurre en muchas aldeas de la zona, el templo constituye el edificio más destacado y el punto de referencia del núcleo.
El verdadero atractivo de Fuentelsaz reside en su arquitectura popular: casas de dos plantas construidas con piedra del lugar, portadas de sillería, balconadas de madera y corredores que atestiguan una forma de construir perfectamente adaptada al clima de montaña. Pasear por sus calles es recorrer un museo etnográfico al aire libre donde cada detalle constructivo responde a una lógica funcional transmitida de generación en generación.
Los alrededores naturales merecen especial atención. El paisaje alterna bosquetes de sabinas y enebros con tierras de labor en barbecho, creando una geometría agraria que cambia de color según la estación. Las vistas desde las zonas elevadas abarcan un horizonte serrano característico del alto Tajo, con parameras que parecen extenderse hasta el infinito.
Qué hacer
Fuentelsaz es punto de partida ideal para rutas de senderismo que permiten descubrir la naturaleza del Señorío de Molina. Los caminos tradicionales que conectaban las aldeas entre sí son ahora senderos perfectos para caminatas de dificultad baja o media, donde el principal reto es el desnivel y la altitud. En primavera y otoño, estas rutas muestran su mejor cara, con temperaturas agradables y una luz especial.
La observación de aves cobra especial interés en esta zona. Rapaces como el águila real, el buitre leonado o el azor frecuentan estos territorios, mientras que en los campos abiertos pueden verse perdices, cogujadas y otras especies esteparias. Los aficionados a la ornitología encontrarán en estos parajes un destino aún poco masificado.
La gastronomía serrana es otro de los atractivos. Aunque Fuentelsaz no cuenta con restauración comercial, en las aldeas cercanas y en Molina de Aragón se pueden degustar los platos típicos de la zona: cordero asado, migas del pastor, calderetas de caza y productos micológicos en temporada. El clima continental favorece la matanza tradicional, cuyos embutidos y conservas forman parte esencial de la cocina local.
Fiestas y tradiciones
Como aldea pequeña, Fuentelsaz celebra sus fiestas patronales durante los meses de verano, generalmente en agosto, cuando algunos emigrantes regresan al pueblo. Estas celebraciones mantienen un carácter sencillo y familiar, con misa, procesión y convivencia entre vecinos y visitantes.
La Semana Santa se vive con recogimiento, manteniendo tradiciones religiosas ancestrales. En algunas aldeas del Señorío de Molina aún perviven rituales vinculados al ciclo agrícola y ganadero, aunque su continuidad depende del esfuerzo de las comunidades locales.
Durante el otoño, la temporada micológica atrae a aficionados a la recolección de setas, que encuentran en los montes cercanos especies tan apreciadas como los níscalos y las setas de cardo, siempre respetando las normativas locales.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Guadalajara capital, Fuentelsaz se encuentra a unos 150 kilómetros por la CM-2005 y carreteras comarcales, con un tiempo aproximado de viaje de dos horas. El acceso más habitual es a través de Molina de Aragón, la capital comarcal, situada a unos 25 kilómetros. Es imprescindible viajar en vehículo propio, ya que no existe transporte público regular.
Mejor época: La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) ofrecen temperaturas agradables y paisajes de gran belleza. El verano es ideal si se busca fresco de montaña, mientras que el invierno, aunque riguroso, tiene su encanto especial para quienes aprecian la nieve y el silencio absoluto.
Consejos: Fuentelsaz carece de servicios turísticos comerciales, por lo que conviene planificar el alojamiento en Molina de Aragón o localidades cercanas. Es recomendable llevar provisiones y respetar la tranquilidad de este pequeño núcleo rural, donde la convivencia entre vecinos y visitantes se basa en el respeto mutuo.