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sobre Herrería
Aldea molinesa con ermita románica destacada; entorno solitario
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En pleno corazón del Señorío de Molina, a más de mil metros de altitud, se esconde una de esas aldeas que desafían el paso del tiempo. Herrería es un pequeño núcleo de apenas veinte habitantes que conserva intacta la esencia de la vida rural castellana, donde el silencio solo se rompe con el canto de los pájaros y el susurro del viento entre los pinos. Su nombre evoca un pasado artesanal vinculado al trabajo del hierro, una tradición que, aunque ya desaparecida, dejó huella en la identidad de este rincón de Guadalajara.
Llegar hasta Herrería es emprender un viaje hacia la autenticidad. Sus calles empedradas, sus casas de piedra y madera, y su entorno natural privilegiado convierten esta aldea en un destino perfecto para quienes buscan desconectar del bullicio urbano. Aquí el tiempo parece detenerse, y cada rincón invita a disfrutar de la tranquilidad que solo los pequeños pueblos de montaña pueden ofrecer.
El paisaje que rodea Herrería es de una belleza austera y honesta, con extensos pinares, parameras y barrancos que dibujan un territorio agreste y fascinante. Es tierra de senderistas, de amantes de la fotografía rural y de aquellos que entienden el turismo como una experiencia contemplativa y respetuosa con el entorno.
Qué ver en Herrería
El principal patrimonio de Herrería es su conjunto arquitectónico tradicional. Las construcciones de piedra y adobe, con sus características balconadas de madera y sus tejados de teja árabe, representan un ejemplo excepcional de la arquitectura popular molinesa. Pasear por sus calles es como abrir un libro de historia viva, donde cada casa cuenta la historia de generaciones de familias que han sabido adaptarse a un entorno exigente.
La iglesia parroquial, aunque modesta en dimensiones, constituye el centro espiritual de la aldea. Su sencillez arquitectónica refleja el carácter austero de estas tierras, donde lo funcional siempre ha prevalecido sobre lo ornamental.
Los alrededores de Herrería ofrecen paisajes de gran valor natural. Los pinares de rodeno que cubren las laderas circundantes crean un entorno perfecto para la observación de fauna, especialmente aves rapaces que encuentran en estos parajes su hábitat ideal. Desde varios puntos del municipio se obtienen vistas panorámicas sobre el valle, especialmente espectaculares al amanecer y al atardecer, cuando la luz rasante tiñe de ocre los campos.
Qué hacer
Herrería es un destino ideal para practicar senderismo y rutas a pie. Diversos caminos tradicionales parten desde la aldea, conectando con otras poblaciones del Señorío de Molina y atravesando paisajes de gran belleza. Estas rutas permiten descubrir fuentes, antiguas eras, majadas abandonadas y rincones naturales de gran interés.
La micología es otra actividad destacada, especialmente en otoño, cuando los pinares se llenan de níscalos y otras especies comestibles. Es importante informarse sobre la normativa local de recolección y respetar siempre el entorno natural.
Para los aficionados a la fotografía, Herrería ofrece infinitas posibilidades: arquitectura tradicional, paisajes agrestes, cielos estrellados sin contaminación lumínica y la vida rural en su expresión más auténtica. La aldea es también un punto de partida excelente para explorar otros municipios del Señorío de Molina, una comarca rica en patrimonio medieval y parajes naturales.
La gastronomía local se basa en los productos de la tierra: carne de cordero, embutidos artesanales, setas de temporada y miel de la zona. Aunque Herrería no cuenta con establecimientos de restauración debido a su pequeño tamaño, los pueblos cercanos ofrecen opciones para degustar la cocina tradicional molinesa.
Fiestas y tradiciones
Como muchas aldeas de la España interior, Herrería mantiene vivas sus tradiciones festivas, aunque la reducida población ha obligado a adaptar las celebraciones. Las fiestas patronales suelen celebrarse durante el verano, aprovechando el retorno de los emigrantes y descendientes que regresan para el periodo estival.
Estas celebraciones recuperan por unos días el pulso vital de la aldea, con misas, comidas populares y el reencuentro de vecinos y familiares. Son momentos en los que Herrería vuelve a llenarse de voces y vida, manteniendo vivo el vínculo entre las generaciones.
Información práctica
Para llegar a Herrería desde Guadalajara capital, hay que tomar la A-2 en dirección Zaragoza hasta Alcolea del Pinar, y desde allí seguir por la CM-210 hacia Molina de Aragón. Desde esta localidad, que actúa como puerta de entrada al Señorío de Molina, se accede a Herrería por carreteras comarcales. El trayecto completo desde Guadalajara supone aproximadamente dos horas de recorrido.
La mejor época para visitar Herrería depende de tus preferencias: la primavera ofrece temperaturas suaves y campos verdes, el verano permite disfrutar del frescor de la altitud (aunque las noches pueden ser frías), el otoño regala colores espectaculares y temporada micológica, y el invierno muestra la cara más austera y auténtica de estas tierras, ocasionalmente nevadas.
Es recomendable llevar calzado apropiado para caminar, ropa de abrigo incluso en verano (recuerda que estamos por encima de los mil metros), y provisiones básicas. El respeto por el entorno y por el modo de vida local es fundamental: estamos visitando un pueblo vivo, aunque pequeño, donde la tranquilidad es su mayor tesoro.