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sobre Molina de Aragón
Capital del Señorío; impresionante castillo y casco histórico medieval; clima frío
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A más de mil metros de altitud, en las estribaciones del Sistema Ibérico, Molina de Aragón se alza como uno de los pueblos con más historia de toda Guadalajara. Con sus 3.288 habitantes, este antiguo señorío medieval conserva un patrimonio monumental que sorprende por su magnitud: su imponente castillo domina el paisaje urbano recordando tiempos en los que esta villa fue capital de un extenso territorio fronterizo entre Castilla y Aragón.
El frío invernal y el clima continental marcan el carácter de esta localidad serrana, donde las piedras centenarias de sus calles y monumentos parecen susurrar historias de señores feudales, judíos, mudéjares y cristianos. Molina es tierra de contrastes: austera en su arquitectura tradicional pero rica en matices románicos y góticos, severa en su clima pero generosa en paisajes naturales que invitan a la desconexión.
Pasear por Molina de Aragón es descubrir una de las joyas menos conocidas del interior peninsular, un destino perfecto para quienes buscan autenticidad, historia viva y naturaleza sin masificación turística.
Qué ver en Molina de Aragón
El Castillo de Molina de Aragón, declarado Bien de Interés Cultural, es sin duda el protagonista absoluto del patrimonio molinés. Esta fortaleza de origen musulmán, ampliada en época cristiana, se extiende sobre un cerro con una torre del homenaje de planta cuadrada y varios recintos amurallados que incluyen la llamada Torre de Aragón. Las vistas desde lo alto abarcan todo el valle del río Gallo y el casco histórico, siendo especialmente fotogénicas al atardecer.
En el corazón del pueblo, la iglesia de Santa María la Mayor de San Gil representa el mejor ejemplo de arquitectura románica de transición de la provincia. Su construcción se remonta al siglo XII, conservando una portada románica con arquivoltas decoradas y un interior de tres naves que alberga un interesante retablo mayor.
El puente románico sobre el río Gallo es otra de las estampas características de Molina. Esta infraestructura medieval de varios ojos ha resistido siglos de crecidas y sigue siendo paso obligado para adentrarse en el casco antiguo. Junto a él, las ruinas del Convento de San Francisco evocan el pasado conventual de la villa.
No hay que perderse el barrio de la Judería, con sus calles estrechas y empinadas que conservan el trazado medieval, ni el Puente Viejo, otra construcción histórica que complementa el patrimonio de ingeniería civil de la localidad. Para comprender mejor toda esta riqueza histórica, el Museo Comarcal contextualiza el pasado del Señorío de Molina con piezas arqueológicas y etnográficas.
Qué hacer
Molina de Aragón es un excelente punto de partida para explorar el Alto Tajo y sus espectaculares hoces. A pocos kilómetros se encuentra el Parque Natural del Alto Tajo, con sus cañones labrados por el río, sus bosques de sabinas y pinares, y su fauna que incluye águilas reales y buitres leonados. Existen diversas rutas de senderismo señalizadas que parten desde los alrededores, ideales para todos los niveles.
En el propio municipio, subir hasta el castillo es una actividad imprescindible que combina ejercicio moderado con recompensas visuales. Los más caminantes pueden seguir la Ruta de los Miradores, un itinerario circular que bordea el casco urbano ofreciendo diferentes perspectivas del conjunto monumental.
La gastronomía local se basa en productos de la tierra adaptados al clima riguroso: las migas del pastor, el morteruelo (un paté especiado típico de estas sierras), el cordero asado en horno de leña y las truchas del río Gallo son algunas de las especialidades que encontrarás en los mesones del pueblo. En otoño, las setas cobran protagonismo en las cartas locales.
Para los interesados en la historia medieval, Molina ofrece visitas guiadas teatralizadas en determinadas fechas que recrean la vida en el antiguo señorío. La oficina de turismo local organiza también rutas por el patrimonio monumental con guías especializados.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Molina de Aragón conserva tradiciones centenarias. En enero, la Festividad de la Virgen de la Hoz atrae a peregrinos hasta su santuario, construido en un paraje natural de gran belleza a las afueras del pueblo.
Durante la Semana Santa, las procesiones adquieren un carácter especialmente solemne en este entorno medieval. En agosto se celebran las fiestas patronales en honor a San Pantaleón, con verbenas, actividades populares y eventos taurinos tradicionales.
A finales de septiembre tiene lugar la Feria del Ganado, una muestra del carácter rural y ganadero que mantiene la comarca. Es buen momento para conocer productos locales y tradiciones agropecuarias.
Información práctica
Molina de Aragón se encuentra a 145 kilómetros de Guadalajara capital, un trayecto de aproximadamente hora y media por la A-2 y posteriormente la CM-210. Desde Madrid, la distancia es de unos 180 kilómetros (unas dos horas) tomando la A-2 dirección Zaragoza.
La mejor época para visitar Molina es primavera y otoño, cuando las temperaturas son agradables para caminar y el paisaje muestra sus mejores colores. El verano ofrece un clima fresco comparado con otras zonas de Castilla-La Mancha, aunque las noches siempre son frescas. El invierno es riguroso, con nevadas frecuentes que, si bien añaden encanto al conjunto monumental, pueden dificultar algunos accesos.
Es recomendable llevar calzado cómodo para subir al castillo y recorrer las calles empedradas del casco histórico. La oficina de turismo, ubicada en el centro, ofrece mapas y documentación sobre rutas por la zona. Molina cuenta con opciones de alojamiento rural y pequeños hoteles que permiten una estancia tranquila en contacto con la esencia del pueblo.