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sobre Peñalén
Balcón del Alto Tajo; vistas impresionantes y entorno natural privilegiado
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A 1.341 metros de altitud, en el corazón del Señorío de Molina, Peñalén es uno de esos secretos bien guardados de la Guadalajara más auténtica. Esta pequeña aldea de apenas 74 habitantes se aferra a la montaña con la dignidad de quien ha resistido siglos de despoblación y olvido, ofreciendo al viajero una experiencia de turismo rural en estado puro. Aquí no encontrarás multitudes ni bullicio urbano: solo piedra centenaria, aire limpio de alta montaña y el silencio que abraza los pueblos que aún viven al ritmo de las estaciones.
El paisaje que rodea Peñalén es de una belleza áspera y sincera, típica de estas tierras castellanas donde el páramo se encuentra con el pinar. Las casas tradicionales de mampostería y madera se apiñan en torno a la iglesia parroquial, creando ese urbanismo orgánico de los pueblos serranos donde cada callejuela cuenta una historia. Es territorio de caminantes, de amantes del silencio y de quienes buscan desconectar de verdad, sin concesiones.
Visitar Peñalén es sumergirse en la esencia de la España vaciada, pero también descubrir que en estos lugares late un patrimonio natural y etnográfico que merece ser conocido y preservado. No es un destino para todos, pero precisamente por eso resulta irresistible para quienes valoran la autenticidad por encima del confort urbano.
Qué ver en Peñalén
El principal atractivo de Peñalén es su propia arquitectura tradicional serrana, con construcciones que han sabido adaptarse al clima duro de estas altitudes. Un paseo por sus calles permite contemplar casas de mampostería con balconadas de madera, pajares tradicionales y esos rincones donde el tiempo parece haberse detenido hace décadas.
La iglesia parroquial preside el conjunto urbano desde su posición elevada, como corresponde a estos pueblos donde el templo era el edificio más importante de la comunidad. Aunque modesta en dimensiones, conserva ese carácter sobrio y funcional de las iglesias serranas castellanas.
El verdadero tesoro de Peñalén es su entorno natural. Los alrededores del pueblo ofrecen paisajes de singular belleza, con formaciones rocosas que justifican el topónimo del lugar, extensos pinares y dehesas donde todavía pasta el ganado. Desde diversos puntos del municipio se obtienen vistas panorámicas sobre el territorio del Alto Tajo y las parameras molinesas, especialmente espectaculares al amanecer o durante las puestas de sol otoñales.
Qué hacer
Peñalén es un destino ideal para el senderismo de montaña. Diversos caminos tradicionales parten del pueblo adentrándose en el paisaje serrano, permitiendo rutas de diferente dificultad que atraviesan pinares, barrancos y áreas de pasto. Es recomendable llevar cartografía adecuada y consultar con los vecinos del lugar, que conocen perfectamente el territorio.
La observación de la naturaleza es otra actividad destacada. La altitud y el entorno preservado hacen que la zona sea refugio de fauna variada, desde rapaces que sobrevuelan las parameras hasta mamíferos forestales. En primavera y otoño, los colores del paisaje ofrecen una paleta cromática excepcional para la fotografía de naturaleza.
La micología tiene su momento en otoño, cuando las lluvias propician la aparición de diversas especies de setas en los pinares circundantes. Como en toda la comarca, es importante recolectar con conocimiento y respeto, siguiendo las normativas locales.
En cuanto a gastronomía, la cocina tradicional molinesa está presente en la zona, con platos contundentes como el cordero asado, las migas serranas o las gachas. La miel de montaña y los productos derivados del ganado ovino son también señas de identidad de estas tierras altas.
Fiestas y tradiciones
Como muchos pequeños núcleos rurales, Peñalén celebra sus fiestas patronales durante el periodo estival, generalmente en agosto, cuando los emigrados regresan al pueblo y se recupera temporalmente el bullicio de antaño. Estas celebraciones mantienen el sabor de las fiestas de pueblo tradicionales, con actos religiosos, comidas populares y bailes.
La Semana Santa, aunque modesta en dimensiones, conserva cierta tradición en estos pueblos serranos, con procesiones que adquieren un carácter especial en el contexto de la arquitectura popular y el paisaje de alta montaña.
Las tradiciones ganaderas y agrícolas, aunque menos visibles que antaño, siguen marcando el calendario vital del pueblo, especialmente vinculadas a los ciclos de la trashumancia y las labores del campo que aún se mantienen.
Información práctica
Para llegar a Peñalén desde Guadalajara capital hay que recorrer aproximadamente 150 kilómetros por la N-211 en dirección a Molina de Aragón. Una vez en Molina, se continúa por carreteras comarcales siguiendo la señalización hacia el Alto Tajo. El trayecto dura alrededor de dos horas y media, atravesando paisajes de gran valor natural.
La mejor época para visitar Peñalén depende de lo que busques. El verano ofrece temperaturas agradables que contrastan con el calor de las llanuras, mientras que la primavera regala campos verdes y florecidos. El otoño es ideal para la micología y los colores, aunque el invierno puede ser especialmente duro en estas altitudes, con nevadas frecuentes y temperaturas muy bajas.
Es fundamental tener en cuenta que estamos ante un núcleo muy pequeño sin servicios turísticos desarrollados. Conviene planificar el alojamiento en la comarca (Molina de Aragón ofrece más opciones) y llevar provisiones. El respeto por el entorno y por la tranquilidad de los vecinos es imprescindible para que estos lugares sigan conservando su autenticidad.