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sobre Poveda de la Sierra
Puerta del Parque Natural del Alto Tajo; salto de Poveda y laguna de Taravilla cerca
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A más de 1.100 metros de altitud, en el corazón del Señorío de Molina, Poveda de la Sierra se alza como uno de esos pueblos donde el tiempo parece haberse detenido. Con poco más de un centenar de habitantes, esta pequeña aldea conquense se aferra a las laderas de un paisaje áspero y bello, donde los cañones fluviales dibujan caprichos geológicos que quitan el aliento. Estamos en tierra de contrastes, donde la arquitectura tradicional de piedra y madera dialoga con uno de los entornos naturales más impresionantes de la provincia de Guadalajara.
La primera impresión de Poveda es la de un pueblo que ha sabido conservar su esencia serrana. Sus calles empinadas y estrechas serpentean entre casas que muestran la arquitectura tradicional de la comarca, con balconadas de madera y fachadas de mampostería que hablan de siglos de adaptación al duro clima de montaña. Pero lo que verdaderamente define a este rincón manchego es su posición privilegiada: desde aquí se accede a algunos de los paisajes más espectaculares de Castilla-La Mancha, entre gargantas, hoces y formaciones rocosas que han convertido la zona en un paraíso para los amantes de la naturaleza.
Visitar Poveda de la Sierra es adentrarse en la España más auténtica, esa que huye de las masificaciones turísticas y ofrece a cambio la serenidad de los pueblos que viven al ritmo de las estaciones, donde cada piedra cuenta una historia y cada rincón invita a la contemplación.
Qué ver en Poveda de la Sierra
El patrimonio de Poveda es discreto pero significativo. La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, de origen medieval aunque reformada en siglos posteriores, preside el conjunto urbano con su sobria torre. En el interior se conservan retablos y tallas de interés que merecen una visita pausada.
Pero el verdadero protagonista es el entorno natural. A escasos kilómetros del pueblo se encuentra el Barranco de la Hoz, uno de los espacios naturales más impresionantes de la comarca. Este desfiladero kárstico, excavado por el río Gallo durante millones de años, ofrece paredes verticales de más de cien metros de altura, cuevas, pasadizos naturales y una vegetación sorprendente que se aferra a las rocas calizas. El sendero que recorre la hoz es una experiencia inolvidable, con pasarelas de madera que salvan los pasos más complicados.
Desde el propio núcleo urbano se obtienen panorámicas excepcionales del valle y las sierras circundantes. Un paseo por las afueras permite descubrir antiguos corrales, fuentes tradicionales y esas construcciones auxiliares que formaban parte del paisaje agrícola y ganadero de la zona.
Qué hacer
El senderismo es, sin duda, la actividad estrella en Poveda de la Sierra. Además de la ya mencionada ruta del Barranco de la Hoz, existen múltiples senderos que recorren el entorno, conectando con otros pueblos de la comarca y atravesando paisajes de sabinas, encinas y pinos. La Ruta de los Pilones o los caminos que conducen a las surgencias del río Gallo son opciones perfectas para caminantes de nivel medio.
Para los aficionados a la espeleología, la zona cuenta con numerosas cuevas y simas que pueden explorarse con la equipación adecuada. La geología kárstica del territorio ha creado un verdadero laberinto subterráneo que atrae a especialistas de toda España.
En los meses de primavera y otoño, la observación de flora cobra especial interés, con especies endémicas y una explosión de colores que transforma el paisaje. La micología en otoño también atrae a numerosos visitantes, aunque siempre con respeto a las normativas locales.
La gastronomía de la zona es contundente y honesta, con platos propios de la cocina serrana: migas, caldereta de cordero, truchas del río, patatas con costilla y las tradicionales gachas dulces. En el pueblo y localidades cercanas es posible degustar estos manjares, acompañados de los vinos de la tierra y los quesos artesanos de la comarca.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de Poveda de la Sierra se celebran en agosto, en honor a la Virgen de la Asunción. Durante estos días el pueblo recupera el bullicio, con el regreso de los emigrantes y visitantes que llenan las calles de vida. No faltan los actos religiosos, las verbenas populares y las comidas de hermandad que refuerzan los lazos comunitarios.
A mediados de septiembre tienen lugar otras celebraciones tradicionales vinculadas al ciclo agrícola y ganadero, aunque con un carácter más local. Como en toda la comarca del Señorío de Molina, se mantienen costumbres ancestrales que reflejan el profundo arraigo de estas comunidades a su tierra.
Información práctica
Poveda de la Sierra se encuentra a unos 70 kilómetros de Guadalajara capital, por la A-2 en dirección a Zaragoza y luego tomando la CM-210 hacia Molina de Aragón. Desde allí, carreteras comarcales conducen hasta el pueblo. El trayecto desde Guadalajara requiere aproximadamente una hora y cuarto.
La mejor época para visitar la zona es primavera (mayo-junio) y otoño (septiembre-octubre), cuando las temperaturas son agradables y el paisaje muestra su mayor esplendor. En verano el clima es fresco gracias a la altitud, siendo un excelente refugio del calor. El invierno puede ser riguroso, con nevadas frecuentes, pero ofrece una estampa de belleza singular.
Es recomendable llevar calzado adecuado para caminar, ropa de abrigo incluso en verano para las excursiones, y consultar el estado de los senderos antes de emprender rutas largas. La cobertura móvil puede ser irregular en algunas zonas del entorno natural.