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sobre Selas
Pueblo rodeado de formaciones rocosas y pinares; paisaje geológico
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En el corazón del Señorío de Molina, donde las tierras de Guadalajara se elevan hacia el Sistema Ibérico, se encuentra Selas, una pequeña aldea que parece detenida en el tiempo. Con apenas 40 habitantes y a 1.252 metros de altitud, este diminuto núcleo rural representa la esencia más auténtica de la España vaciada, un lugar donde el silencio se convierte en protagonista y cada piedra cuenta historias de siglos pasados.
Selas no es un destino para quienes buscan comodidades urbanas o grandes atractivos turísticos. Es, más bien, un refugio para quienes desean desconectar del mundo, respirar aire puro de montaña y experimentar la vida rural castellana en su expresión más genuina. Sus casas de piedra y mampostería tradicional se agrupan en torno a calles empedradas que serpentean por el pueblo, mientras los tejados de teja árabe dibujan un perfil arquitectónico que ha resistido el paso de los siglos.
La comarca del Señorío de Molina, de la que forma parte esta aldea, es una de las zonas más despobladas y mejor conservadas de Castilla-La Mancha. Aquí, la naturaleza recupera su espacio y ofrece paisajes de una belleza agreste y sincera, donde los sabinares, los robledales y los extensos páramos crean un entorno único para el viajero que busca autenticidad.
Qué ver en Selas
El principal atractivo de Selas es su conjunto arquitectónico tradicional, perfectamente integrado en el paisaje serrano. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano, con su torre campanario que se alza como referente visual en kilómetros a la redonda. La arquitectura popular del pueblo, con construcciones de mampostería y madera, muestra las técnicas constructivas adaptadas al duro clima de montaña de esta zona.
Los alrededores de Selas ofrecen paisajes de alta montaña característicos del Sistema Ibérico. Los páramos cercanos, cubiertos de vegetación de sabina albar y enebro, se extienden hasta donde alcanza la vista, creando horizontes amplios que invitan a la contemplación. En los valles próximos se pueden encontrar bosques de robles melojo que en otoño adquieren tonalidades doradas espectaculares.
La arquitectura rural auxiliar también merece atención: antiguos corrales, fuentes tradicionales y bordas de pastores salpican el término municipal, testimoniando una forma de vida ligada a la ganadería trashumante que durante siglos fue el sostén económico de estas tierras.
Qué hacer
Selas es un punto de partida ideal para rutas de senderismo por el Señorío de Molina. Los caminos tradicionales que conectaban los pueblos de la comarca son ahora senderos perfectos para descubrir la naturaleza de estas tierras altas. Las rutas transcurren entre sabinares, ofreciendo vistas panorámicas de la sierra y la posibilidad de avistar fauna local como corzos, jabalíes y aves rapaces.
La observación astronómica es otra actividad destacada. La escasa contaminación lumínica de esta zona despoblada convierte las noches de Selas en un espectáculo celeste. En las noches despejadas, la Vía Láctea se muestra con una nitidez difícil de encontrar en otros lugares.
La gastronomía serrana es austera pero sabrosa, basada en productos de la tierra. El cordero asado, las migas pastoriles y los guisos de caza forman parte de una tradición culinaria adaptada al clima frío de estas alturas. En los pueblos cercanos de la comarca se pueden degustar estos platos tradicionales que reflejan siglos de cultura gastronómica castellana.
Para los aficionados a la fotografía, Selas ofrece encuadres únicos: amaneceres con nieblas bajas en los valles, atardeceres que tiñen de rojo los páramos, y la arquitectura tradicional integrada en el paisaje crean composiciones visuales llenas de carácter.
Fiestas y tradiciones
Como muchos pueblos pequeños de la España rural, Selas mantiene sus fiestas patronales durante el verano, generalmente en agosto, cuando los emigrantes regresan al pueblo y la población se multiplica temporalmente. Estas celebraciones son sencillas pero sinceras, con misa solemne, convivencia entre vecinos y bailes tradicionales.
La comarca del Señorío de Molina conserva tradiciones ancestrales, y en los pueblos cercanos se pueden conocer celebraciones como las mascaradas de invierno, fiestas de origen precristiano que se mantienen vivas en varios municipios de la zona, habitualmente entre enero y febrero.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Guadalajara capital, se accede a Selas tomando la N-211 en dirección a Molina de Aragón (unos 130 kilómetros). Desde allí, carreteras comarcales conducen hasta la aldea. El trayecto total requiere aproximadamente dos horas. Es imprescindible vehículo propio, ya que no existe transporte público regular.
Mejor época: La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) ofrecen temperaturas agradables y paisajes especialmente bellos. El verano es suave en estas alturas, siendo un refugio del calor. El invierno es crudo, con nevadas frecuentes que pueden dificultar el acceso, pero ofrece paisajes de gran belleza para quienes buscan la experiencia invernal.
Consejos: Lleva provisiones, ya que en el pueblo no hay comercios. La cobertura móvil puede ser limitada. El calzado adecuado es esencial para las rutas de senderismo. Consulta el tiempo antes de viajar, especialmente en invierno.