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sobre Tordellego
Municipio de Guadalajara
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Aparca en la explanada de tierra antes de las primeras casas. No hay más opciones. Llévate agua y algo para picar; no cuentes con que haya nada abierto. La carretera de acceso es estrecha y con curvas. En invierno, comprueba el estado: con hielo o nieve puede ser complicada.
Un pueblo que se vacía
Tordellego tiene 38 habitantes censados, pero eso es solo el papel. De verdad viven menos. Las casas son de piedra y adobe, muchas cerradas para siempre. Algunas se mantienen bien, otras se deshacen despacio.
No hay oficina de turismo ni flechas indicadoras. Se viene a ver esto: un pueblo casi detenido.
La iglesia de San Pedro Apóstol está en el centro, con su torre cuadrada. Si encuentras la puerta abierta, verás un interior sencillo, sin grandes ornamentos.
Qué hacer aquí (poco)
En media hora lo recorres todo. Lo interesante está en los detalles que quedan de cuando esto era una comunidad agrícola: portones claveteados, eras empedradas donde se trillaba, muros con grosor de fortaleza.
Al atardecer, la luz lateral da relieve a las fachadas de piedra. Es el mejor momento para estar.
El paisaje del Señorío
Alrededor se extiende el paisaje típico del Señorío de Molina: terreno seco, campos abiertos, sabinas aisladas y un silencio que pesa. El horizonte está limpio de construcciones.
Si te fijas en el cielo, es posible ver buitres o algún milano sobrevolando los campos. No es un espectáculo garantizado; depende del día y la suerte.
Senderos sin marcar
No hay rutas señalizadas desde Tordellego. Hay caminos rurales que salen entre parcelas y se pierden en el monte bajo.
Si quieres andar, puedes seguir uno durante un rato. Lleva un mapa o GPS: los cruces son confusos y todos los caminos parecen iguales.
Noche cerrada
Cuando anochece, apenas hay farolas. Con cielo despejado se ven las estrellas con claridad; la Vía Láctea es habitual en noches buenas.
Vida y fiestas
La vida cotidiana es mínima fuera del verano. En agosto vuelven algunos vecinos con casa familiar y entonces hay algo más de movimiento.
Las fiestas patronales son en agosto también, organizadas por ellos mismos: una comida comunal, música y poco más.
Mejor época
Ven en primavera u otoño si buscas temperaturas llevaderas. El invierno es frío cortante y las carreteras secundarias pueden helarse. El verano tiene cielos despejados pero a mediodía el sol castiga sin piedad.
Consejo final: Esto no es un destino. Si ya estás recorriendo los pueblos del Señorío de Molina y te apetece una parada breve para estirar las piernas en absoluta quietud, vale. Si vienes expresamente desde lejos buscando algo que ver, te vas a quedar corto. Es lo que hay