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sobre Villanueva de Alcorón
Importante pueblo maderero del Alto Tajo; famoso por la Sima de Alcorón
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A 1250 metros de altitud, en pleno corazón del Señorío de Molina, Villanueva de Alcorón se alza como uno de esos secretos que la Guadalajara más genuina guarda para los viajeros que buscan autenticidad. Con apenas 140 habitantes, esta pequeña aldea de la comarca molinesa ofrece algo cada vez más difícil de encontrar: el silencio profundo de la alta meseta castellana, roto únicamente por el viento que baja de la sierra y el murmullo de la vida rural que persiste contra todo pronóstico.
Rodeada de páramos y hoces que han esculpido milenios de erosión, Villanueva de Alcorón es la base perfecta para descubrir uno de los territorios más desconocidos y fascinantes de Castilla-La Mancha. Aquí, la piedra y el adobe siguen dominando el paisaje urbano, mientras que los campos de cultivo y los sabinares se extienden hasta donde alcanza la vista. Es un destino para quienes valoran la desconexión real, el contacto con una naturaleza agreste y la oportunidad de sumergirse en el ritmo pausado de la España interior.
El acceso hasta este rincón de montaña ya forma parte de la experiencia. Las carreteras comarcales serpentean entre paisajes que cambian con las estaciones: ocres y dorados en verano, blancos inmaculados en invierno, cuando la nieve cubre los páramos y transforma la aldea en un auténtico belén castellano.
Qué ver en Villanueva de Alcorón
El patrimonio de Villanueva de Alcorón se integra de forma natural en su tejido urbano. La iglesia parroquial, dedicada a San Pedro Apóstol, preside el conjunto con su sobria arquitectura de piedra, característica de las construcciones religiosas del Señorío de Molina. Aunque modesta en dimensiones, conserva elementos de interés para los aficionados al arte sacro rural.
El paseo por sus calles permite descubrir la arquitectura tradicional molinesa, con casas de piedra y mampostería que hablan de siglos de adaptación al clima extremo de la zona. Los portones de madera, los aleros pronunciados y los pequeños huertos familiares componen una estampa de autenticidad rural cada vez más difícil de encontrar.
Pero sin duda, el mayor tesoro de Villanueva de Alcorón es su entorno natural. Los páramos circundantes ofrecen panorámicas espectaculares sobre el territorio del Alto Tajo, con vistas que en días claros alcanzan kilómetros y kilómetros de horizontes sin contaminar. Los bosques de sabinas y quejigos salpican el paisaje, mientras que las hoces cercanas muestran la fuerza erosiva del agua sobre la roca caliza.
La cercanía al Parque Natural del Alto Tajo convierte a la aldea en punto de partida ideal para explorar uno de los espacios naturales más valiosos de la región, con sus espectaculares cañones fluviales y su rica biodiversidad.
Qué hacer
El senderismo es la actividad estrella en Villanueva de Alcorón. Numerosas sendas parten desde la localidad hacia los páramos y hoces que definen el paisaje del Señorío de Molina. Rutas de dificultad moderada permiten adentrarse en ecosistemas de alta montaña mediterránea, donde habitan rapaces como el águila real o el buitre leonado.
Para los aficionados a la micología, los pinares y sabinares cercanos ofrecen temporadas generosas en otoño, cuando proliferan diversas especies de setas. La observación de aves encuentra también aquí un paraíso, especialmente durante los pasos migratorios.
La gastronomía local refleja la rudeza y generosidad de la tierra. Las carnes de cordero y cabrito, las migas del pastor, los guisos de caza y las legumbres de la zona conforman una cocina de montaña contundente y sabrosa. Las gachas molinesas, preparación ancestral de harina, agua y manteca, siguen formando parte del recetario tradicional.
En invierno, cuando la nieve cubre los campos, el paisaje adquiere una belleza especial que invita a la fotografía y al simple disfrute de la calma invernal.
Fiestas y tradiciones
Como en toda localidad del Señorío de Molina, Villanueva de Alcorón mantiene vivas sus celebraciones tradicionales. Las fiestas patronales se celebran a finales de junio en honor a San Pedro, con la típica programación de actos religiosos, verbenas y comidas populares que reúnen a vecinos y visitantes.
A mediados de agosto tiene lugar otra de las citas festivas del año, cuando las familias que emigraron regresan para el verano y la aldea multiplica temporalmente su población. Son fechas de reencuentros y de celebración de la identidad local.
La Semana Santa, aunque con ceremonias sencillas propias de una pequeña comunidad, conserva el carácter recogido y austero de la tradición castellana.
Información práctica
Villanueva de Alcorón se encuentra a unos 170 kilómetros de Guadalajara capital. El acceso se realiza tomando la N-211 hasta Molina de Aragón y desde allí las carreteras comarcales que atraviesan el Señorío de Molina. El trayecto supone aproximadamente dos horas y media de conducción, pero el paisaje compensa ampliamente.
La mejor época para visitar la zona depende de las preferencias del viajero. La primavera ofrece campos verdes y temperaturas suaves, el verano garantiza días soleados (aunque con noches frescas por la altitud), el otoño regala colores ocres y dorados, y el invierno atrae a quienes buscan la experiencia de la nieve y el silencio absoluto.
Es imprescindible llevar ropa de abrigo incluso en verano para las noches, calzado adecuado para caminar por terreno irregular y un depósito de combustible lleno, ya que las distancias entre pueblos pueden ser considerables. La aldea cuenta con servicios básicos, aunque para alojamiento y restauración más completa conviene explorar también las localidades cercanas del Señorío de Molina.