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sobre Fuertescusa
Enclavado en la sierra con túneles excavados en roca en la carretera de acceso; paisaje espectacular
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Fuertescusa queda a algo más de una hora de Cuenca por carretera de sierra. Los últimos kilómetros son lentos y con curvas. Se llega sin problema, pero dentro del pueblo el coche sobra. Las calles son estrechas y apenas hay huecos. Si vienes en verano o en puente, deja el coche en la entrada y camina.
Fuertescusa ronda los 60 y pocos vecinos durante el año. No esperes tiendas abiertas ni servicios pensados para visitantes. Aquí se viene sabiendo a dónde vas: un pueblo muy pequeño y bastante tranquilo. Mucha gente lo usa como punto de paso para moverse por la Serranía Alta.
El pueblo
El núcleo se recorre rápido. Casas de piedra, madera oscura en balcones y tejados inclinados para el invierno. Todo está bastante junto alrededor de la plaza.
Allí está la iglesia de San Martín. Es una iglesia rural, sobria. La fábrica original suele situarse en el siglo XVI, aunque ha tenido arreglos con el tiempo. No hay grandes adornos. Cumple su función y poco más.
Por las calles salen detalles sueltos: cruces de piedra, muros antiguos, alguna fuente. También chimeneas altas que en invierno siguen echando humo. El trazado es el típico de los pueblos de sierra: cuestas cortas y callejones que giran sin mucho orden.
Lo que hay alrededor
El entorno es lo más interesante de Fuertescusa. La Serranía aquí mezcla barrancos, rocas claras y pinares bastante densos. También aparecen sabinas en las zonas más abiertas.
Hay caminos que salen del propio pueblo hacia el monte. Algunos pasan por antiguas majadas donde se guardaba el ganado. Otros bajan hacia fuentes usadas desde hace mucho tiempo por los vecinos. Una de ellas se conoce como Fuente del Hierro en mapas de la zona.
Los senderos existen, pero no todos están señalizados. Si te alejas un poco conviene llevar mapa o GPS. El terreno no es complicado, aunque es fácil despistarse en los cruces de pistas forestales.
En los pinares se ven corzos de vez en cuando. Más habitual es escuchar aves rapaces planeando sobre los cortados o búhos por la noche. También hay jabalíes, sobre todo al amanecer o al anochecer.
Pistas y paseos
Varias pistas forestales conectan Fuertescusa con otros pueblos de la sierra como Tragacete o Masegoso. Son trayectos largos si se hacen andando, pero útiles para moverse en bici o para caminar sin grandes desniveles.
En otoño la gente de la zona suele salir a por setas. Níscalos sobre todo, cuando el año viene húmedo. Conviene saber lo que se recoge; en el monte hay de todo.
Fiestas y comidas
En agosto el pueblo cambia bastante. Muchos vecinos que viven fuera vuelven esos días y se celebran las fiestas dedicadas a San Bartolomé. Hay procesiones, música y bastante movimiento para lo pequeño que es el lugar.
En enero se mantiene la tradición de San Antón con hogueras. Es una costumbre antigua ligada al mundo ganadero que todavía se conserva en varios pueblos de la sierra.
La cocina es la típica del interior de Castilla‑La Mancha: platos contundentes, pensados para el frío. Guisos de cordero, gachas y embutido de matanza siguen presentes en muchas casas.
Consejo claro
Ven con el plan hecho. En Fuertescusa no hay mucho que organizar sobre la marcha. Aparca arriba, da una vuelta por el pueblo y luego sal al monte. Si no te interesa caminar por la sierra, la visita se acaba pronto. Aquí lo que manda es el paisaje, no el casco urbano.