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sobre Laguna del Marquesado
Pueblo que da nombre a una preciosa laguna de montaña; reserva natural
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El turismo en Laguna del Marquesado empieza por entender dónde está. El pueblo se sitúa en la parte alta de la Serranía Alta conquense, a más de 1.300 metros de altitud, en una zona donde el relieve se abre en lomas amplias y pinares densos. Esa altura marca todo: el clima, la arquitectura y también el tamaño del asentamiento. Hoy viven aquí poco más de medio centenar de personas durante todo el año, una cifra que explica el silencio habitual de sus calles.
El paisaje inmediato combina pinar y sabinar con zonas abiertas de pasto. En invierno la nieve aparece con cierta frecuencia y cambia por completo la lectura del territorio; en verano, en cambio, la vista alcanza bastante lejos, con una sucesión de valles suaves y montes bajos muy propios de esta parte de la Serranía.
Un pequeño núcleo de origen serrano
La historia de Laguna del Marquesado está ligada a una economía de montaña basada en el aprovechamiento del monte, el ganado y pequeñas parcelas agrícolas. No fue un núcleo grande y tampoco creció demasiado con el paso del tiempo, algo que se nota en la escala de sus calles y en la forma compacta del caserío.
La iglesia parroquial, dedicada a San Pedro, tiene origen en el siglo XVI aunque el edificio actual refleja reformas posteriores. Es un templo sobrio, propio de pueblos pequeños de la serranía: muros robustos, volumen sencillo y una presencia más funcional que monumental dentro del conjunto urbano.
Alrededor se agrupan las casas tradicionales, construidas con piedra, madera y en algunos casos adobe. Los tejados inclinados responden a los inviernos de nieve y los aleros largos ayudan a proteger los muros de la lluvia y el viento. Son soluciones que se repiten en muchos pueblos de esta zona de Cuenca.
El paisaje de pinar y sabina
El término municipal está cubierto en gran parte por pinares de pino laricio y manchas de sabina. Durante siglos estos montes proporcionaron madera, leña y pastos estacionales. Aún hoy forman parte del día a día del pueblo, aunque la actividad forestal ya no tenga el peso de otras épocas.
No es raro ver corzos al amanecer o al anochecer en los claros del monte. También hay jabalí y varias rapaces que aprovechan las corrientes de aire sobre los valles. En otoño, cuando llegan las lluvias, algunos vecinos salen a por setas en los pinares, una práctica bastante arraigada en la comarca.
Caminos entre barrancos y navas
Desde el propio pueblo salen caminos agrícolas y pistas forestales que comunican con otros núcleos de la Serranía Alta. Muchos de ellos eran antiguas rutas de ganado o de aprovechamiento del monte. Hoy se utilizan sobre todo para caminar o recorrer el entorno en bicicleta.
No siempre hay señalización clara, algo habitual en esta parte de la provincia. Conviene llevar mapa o alguna aplicación de orientación si se quiere alargar la caminata más allá de los alrededores del pueblo.
El terreno alterna pequeños barrancos, navas húmedas y lomas suaves. No es un paisaje abrupto, pero sí lo bastante irregular como para que cada tramo cambie la perspectiva.
Invierno largo, veranos suaves
El clima aquí arriba marca el ritmo del año. Los inviernos suelen ser fríos y las nevadas no son extrañas, lo que puede complicar el acceso por caminos secundarios. Cuando el manto de nieve se mantiene varios días, moverse a pie por el monte exige algo de precaución.
El verano, en cambio, resulta bastante más llevadero que en otras zonas de Castilla‑La Mancha. Las noches refrescan y el aire del pinar suaviza el calor de las horas centrales del día.
Comida serrana
La cocina que se asocia a esta zona responde a una lógica de aprovechamiento: guisos de cordero, migas serranas, gachas elaboradas con harina y platos de caza menor cuando la temporada lo permite. También son habituales los embutidos curados y los platos contundentes pensados para jornadas de trabajo en el campo.
Para encontrar más oferta de bares o restaurantes suele ser necesario acercarse a pueblos cercanos como Cañete o Vega del Codorno, donde la actividad es algo mayor.
Apuntes prácticos
Laguna del Marquesado es un pueblo muy pequeño y los servicios son limitados, algo que conviene tener en cuenta antes de acercarse. La visita se recorre en poco tiempo; lo interesante está en caminar por los alrededores y entender cómo se organiza el territorio de esta parte de la Serranía Alta.
En agosto suelen celebrarse las fiestas patronales dedicadas a San Pedro. Durante esos días regresan muchos descendientes del pueblo y el ambiente cambia bastante respecto a la calma habitual del resto del año.