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sobre Santa María del Val
Pueblo serrano con embalse y bosques; ideal para el contacto con el agua y montaña
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Si vas a hacer turismo en Santa María del Val, piensa en una parada corta y ve con lo básico resuelto. El pueblo está en la Serranía Alta de Cuenca, a unos 1.200 metros. La carretera llega sin problema la mayor parte del año, pero en invierno puede haber nieve y no siempre limpian rápido. Conviene mirar el parte antes de subir.
Al entrar hay un par de curvas estrechas que llevan a la plaza Peñablanca, donde están el ayuntamiento y la iglesia. Se puede aparcar por ahí o en alguna calle cercana. No hay demasiadas plazas, pero con la población que tiene normalmente sobra sitio. En agosto o en algún puente puede llenarse.
El pueblo ronda los 50 y pocos habitantes. Actividad comercial, prácticamente ninguna. Si piensas pasar unas horas, trae agua o algo de comer.
El pueblo: calles cortas y casas de piedra
Santa María del Val se recorre rápido. Dos o tres calles principales —Calle Mayor, Calle Real y algunas más pequeñas— forman todo el casco. Son calles estrechas, con bastante piedra y algunas casas con balcones de hierro.
No hay un conjunto monumental ni grandes edificios. Es un pueblo serrano pequeño y ya está. Aun así mantiene bastante bien la arquitectura tradicional: muros gruesos, madera y tejados inclinados para aguantar los inviernos.
La iglesia parroquial
La iglesia de Santa María del Val está en la plaza. Es un edificio sencillo, probablemente del siglo XVI o con partes de esa época. Muros robustos, campanario sin demasiados adornos.
Por dentro conserva imágenes religiosas tradicionales que suelen estar vinculadas a familias del propio pueblo. Nada espectacular, pero bien mantenido.
Monte alrededor del pueblo
En cuanto sales del caserío empieza el monte. Pinares y terreno calizo bastante típico de esta parte de la Serranía de Cuenca. Hay caminos forestales y senderos que usan los vecinos para moverse por la zona.
Algunos están marcados, otros no tanto. Si te alejas del pueblo conviene llevar mapa o GPS porque la señalización es irregular.
El mirador de los Buitres
Por encima del pueblo hay un punto conocido como el Mirador de los Buitres. Se llega por pista. Desde ahí se abre el valle y, con algo de suerte, se ven buitres leonados aprovechando las corrientes de aire.
No hace falta caminar mucho para llegar, pero tampoco es un mirador preparado con barandillas o paneles. Es básicamente un alto del terreno con buenas vistas.
Caminos y paseos cortos
Desde la plaza sale una pista que sube hacia un antiguo refugio forestal en la parte alta del monte. Es un paseo sencillo si te apetece estirar las piernas.
También hay caminos que conectaban antiguas huertas y parcelas de monte. Algunos siguen usándose y otros están medio perdidos. Nada complicado cerca del pueblo, pero si te metes más adentro conviene orientarse bien.
En temporada es habitual ver gente buscando setas por los pinares, aunque la recolección suele estar regulada en esta zona.
Fiestas y algo de movimiento en verano
Durante buena parte del año el pueblo está muy tranquilo. En agosto y a comienzos de septiembre suele haber más movimiento con las fiestas patronales dedicadas a Santa María Magdalena. Es cuando vuelven familias que tienen casa aquí y las calles se animan un poco.
Fuera de esas fechas, silencio casi todo el día.
Cuándo venir
El verano es la época más fácil: días templados y noches frescas. Otoño funciona bien si te gusta caminar por el monte. En invierno puede nevar y el acceso se complica. En primavera el paisaje está más verde, aunque el tiempo cambia rápido.
Consejo final
No vengas esperando mucho más que un pueblo pequeño de la Serranía. Si estás recorriendo esta parte de Cuenca y te pilla de paso, paras, das una vuelta de media hora, miras el valle y sigues ruta. Trae lo que necesites porque aquí arriba casi no hay servicios.