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sobre Henarejos
Pueblo con rico patrimonio arqueológico y minero antiguo; entorno natural diverso
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En lo alto de la Serranía Baja conquense, a 1.070 metros de altitud, se encuentra Henarejos, una pequeña aldea que parece detenida en el tiempo. Con apenas 127 habitantes, este rincón de la provincia de Cuenca representa la esencia más pura del turismo rural de interior: paisajes de montaña que quitan el aliento, silencio interrumpido solo por el viento entre los pinos y una autenticidad que resulta cada vez más difícil de encontrar.
Henarejos no es un destino para quien busca monumentos imponentes o una amplia oferta de ocio. Es, más bien, un refugio para quienes desean desconectar de verdad, respirar aire puro de montaña y experimentar el ritmo pausado de la vida rural castellanomanchega. Sus calles empinadas, sus casas de piedra y madera adaptadas al clima serrano, y sus vistas panorámicas sobre los valles circundantes componen un escenario perfecto para una escapada tranquila.
La pequeña población se ha mantenido fiel a sus raíces agrícolas y ganaderas, conservando ese carácter de comunidad donde todavía se respira la vida de pueblo auténtica. Aquí, cada rincón cuenta historias de generaciones que han sabido adaptarse a las exigencias de un terreno montañoso y un clima continental de inviernos crudos y veranos suaves.
Qué ver en Henarejos
El patrimonio de Henarejos es humilde pero significativo. Su iglesia parroquial, dedicada a San Roque, ocupa el lugar central del pueblo y representa el punto de encuentro tradicional de la comunidad. El templo, de construcción sobria como corresponde a estas tierras de montaña, merece una visita para apreciar su arquitectura popular y el retablo del altar.
Pero el verdadero tesoro de Henarejos es su entorno natural. Los paisajes de la Serranía Baja se despliegan en todo su esplendor alrededor de la aldea: extensos pinares que cubren las laderas, barrancos pronunciados donde el agua ha tallado caprichosas formas durante siglos, y praderas que en primavera se cubren de flores silvestres. Las vistas desde los alrededores del pueblo permiten contemplar un mar de montañas que se extiende hasta el horizonte, especialmente espectacular al atardecer.
El paseo por sus calles permite descubrir la arquitectura tradicional serrana, con viviendas de dos plantas donde se combinan la piedra, la madera y los tejados de teja árabe. Muchas de estas construcciones conservan elementos originales como balconadas de madera y corrales anexos, testimonio de un modo de vida que pervive.
Qué hacer
Henarejos es un punto de partida ideal para los amantes del senderismo y la naturaleza. Desde el pueblo parten diversas rutas que permiten adentrarse en los bosques de pino rodeno y negral, algunos de los cuales alcanzan gran porte. Estas caminatas, de dificultad variable, ofrecen la oportunidad de observar fauna típica de montaña: corzos, jabalíes y una interesante variedad de aves rapaces que sobrevuelan la zona.
La micología es otra actividad destacada, especialmente en otoño, cuando los pinares se llenan de aficionados a la recolección de níscalos y otras especies de setas. Siempre, eso sí, respetando las regulaciones locales y con el conocimiento adecuado para evitar riesgos.
Para los aficionados a la fotografía de naturaleza y paisaje, Henarejos ofrece infinitas posibilidades: desde los amaneceres brumosos sobre los valles hasta las composiciones de luz entre los árboles, pasando por las estampas nevadas del invierno, cuando el pueblo adquiere un aspecto casi nórdico.
La gastronomía local se basa en los productos de la tierra: caza, cordero, embutidos artesanos y platos de cuchara para combatir el frío serrano. El morteruelo, el ajo arriero y las gachas manchegas forman parte del recetario tradicional que todavía se mantiene vivo.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Roque se celebran a mediados de agosto, coincidiendo con el regreso de muchos hijos del pueblo que viven fuera. Durante estos días, Henarejos multiplica su población y recupera el bullicio con celebraciones religiosas, verbenas y comidas populares que mantienen vivas las tradiciones.
En septiembre tiene lugar la romería a la ermita de la Virgen de la Cabeza, una celebración religiosa que convoca a vecinos de la comarca en un ambiente festivo y de convivencia.
Información práctica
Henarejos se encuentra a unos 85 kilómetros de Cuenca capital, un trayecto de aproximadamente una hora y cuarto por carretera. Desde Cuenca, hay que tomar la N-420 en dirección a Teruel y después seguir las indicaciones hacia la Serranía Baja, accediendo finalmente por carreteras comarcales bien señalizadas.
La mejor época para visitar Henarejos depende de lo que busques: la primavera ofrece temperaturas agradables y naturaleza en pleno esplendor; el verano proporciona un clima fresco perfecto para huir del calor; el otoño regala colores espectaculares y es temporada micológica; y el invierno, aunque frío, tiene su encanto especial, sobre todo cuando nieva.
Es recomendable llevar calzado adecuado para caminar por terreno irregular y ropa de abrigo, incluso en verano, ya que las noches pueden ser frescas debido a la altitud. No olvides la cámara de fotos y prismáticos si te interesa la observación de fauna.