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sobre Landete
Cabecera de comarca con servicios y patrimonio; castillo en ruinas y ermita
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Aparca donde puedas, preferiblemente cerca de la plaza Mayor. El pueblo es pequeño y se recorre a pie. En una hora lo has visto. En verano hay más coches de los que caben, así que paciencia.
Cómo moverse por el casco
El centro gira en torno a la iglesia de San Pedro Apóstol. Es el edificio más alto, con una torre que sirve de referencia desde varias calles.
Las calles son estrechas y silenciosas. Hay casas con muros de mampostería y algunas fachadas encaladas. La Calle Mayor conecta la iglesia con otras vías, donde se ven algunos balcones de madera ya desgastados.
No es un museo al aire libre. Es un pueblo normal.
El entorno del Cabriel
Lo mejor está fuera. Landete linda con el valle del río Cabriel y terrenos cubiertos de pino y sabina. Los caminos salen desde las últimas casas.
Desde el cerro del Castillo hay una vista amplia del valle. No es un mirador acondicionado, pero desde allí se entiende el paisaje: monte bajo, barrancos secos y mucho espacio vacío.
Los senderos atraviesan pinares. Algunos están señalizados, otros son pistas forestales o caminos de tierra.
Setas, huertas y lo que queda
En otoño sale gente al monte a por setas, sobre todo níscalos cuando llueve. Algunas zonas tienen regulación; pregunta antes de coger nada.
Quedan huertas alrededor del pueblo y alguna construcción agrícola dispersa. No son una atracción, forman parte del paisaje diario.
Junto a algunos arroyos hay restos de molinos hidráulicos, la mayoría en ruinas.
Caminar o pedalear por la zona
Los caminos rurales conectan bien los alrededores. Andando se pasa por pinares y lomas con vistas abiertas. No son rutas duras, pero hay repechos.
En bici se puede circular por carreteras secundarias con poco tráfico. Eso sí, son estrechas y con curvas cerradas; atención a los coches.
Un pueblo para parar, no para destino
No vengas solo por Landete. Si estás recorriendo la Serranía Baja, sirve para estirar las piernas un rato.
El plan es simple: aparcar, dar una vuelta por el centro sin prisa y luego echar un pie por algún camino del monte cercano. Con eso basta