Artículo completo
sobre Chumillas
Localidad situada a gran altitud con un torreón medieval; entorno de monte
Ocultar artículo Leer artículo completo
Encaramado a más de mil metros de altitud en plena Serranía Media conquense, Chumillas es uno de esos tesoros escondidos que solo descubren los viajeros más curiosos. Con apenas 58 habitantes censados, este pequeño enclave serrano representa la esencia más pura de la España vaciada, pero también un refugio para quienes buscan desconectar del mundo en un entorno de naturaleza imponente y silencios infinitos.
El pueblo se asienta entre parameras y barrancos, rodeado de un paisaje donde el verde de los sabinares y pinares contrasta con las formaciones rocosas características de estas sierras conquenses. Aquí el tiempo parece haberse detenido, y precisamente esa atmósfera de autenticidad es su mayor atractivo. Chumillas no presume de grandes monumentos ni infraestructuras turísticas masivas, pero ofrece algo cada vez más valioso: la oportunidad de experimentar la vida rural de montaña en su estado más genuino.
Llegar hasta aquí es ya parte de la aventura. Las carreteras serpentean entre cerros y hoces, ofreciendo panorámicas espectaculares que anuncian que estás adentrándote en una de las comarcas menos pobladas y más salvajes de Castilla-La Mancha.
Qué ver en Chumillas
El patrimonio de Chumillas es modesto pero representativo de la arquitectura serrana conquense. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano, con su característica espadaña que se recorta contra el cielo castellano. Como en muchos pueblos de la zona, conserva elementos que nos hablan de siglos de historia compartida entre estas comunidades de montaña.
El verdadero protagonista aquí es el conjunto arquitectónico popular: casas de piedra y mampostería, algunas parcialmente rehabilitadas y otras testimonio del éxodo rural, que conforman un entramado urbano típicamente serrano. Pasear por sus calles estrechas permite comprender cómo se organizaba la vida en estas alturas, donde cada construcción debía adaptarse a la orografía y al clima extremo.
Pero si algo define a Chumillas es su entorno natural. El municipio se encuentra rodeado de parajes perfectos para los amantes del senderismo y la naturaleza sin domesticar. Los bosques de sabinas, pinos y encinas cubren buena parte del territorio, creando un ecosistema mediterráneo de montaña donde habitan rapaces, jabalíes y una rica fauna micológica en otoño.
Las formaciones rocosas y los barrancos cercanos invitan a la exploración, siempre con el respeto y la precaución que merece este tipo de terreno. Desde varios puntos elevados se obtienen vistas panorámicas sobre la Serranía Media, especialmente espectaculares al atardecer.
Qué hacer
Chumillas es territorio de senderismo y rutas de montaña. Aunque no hay senderos homologados específicos del municipio, los caminos rurales y vías pecuarias que conectan con aldeas vecinas permiten diseñar rutas a pie o en bicicleta de montaña. La baja densidad de población y tráfico convierte cualquier camino en una experiencia tranquila y contemplativa.
La observación de aves es otra actividad recomendable, especialmente para avistar rapaces que anidan en los roquedos. Águilas, buitres y alimotas sobrevuelan habitualmente estos parajes.
En otoño, la recolección de setas atrae a micólogos aficionados, aunque es imprescindible conocer bien las especies o ir acompañado de expertos locales. Níscalos, setas de cardo y otras variedades proliferan tras las lluvias.
La gastronomía serrana, aunque sin establecimientos específicos en el propio Chumillas, se puede degustar en localidades cercanas de la comarca. El morteruelo, el zarajos, las gachas y los productos de la matanza tradicional forman parte del recetario local, junto con la caza y las carnes de cordero segureño.
En invierno, si las condiciones lo permiten, el paisaje nevado transforma completamente la aldea, creando estampas de postal para los aficionados a la fotografía rural.
Fiestas y tradiciones
Dada la escasa población actual, el calendario festivo de Chumillas es limitado pero mantiene vivas algunas tradiciones. Las fiestas patronales suelen celebrarse durante el verano, generalmente en agosto, cuando muchos emigrantes regresan al pueblo. Estos días suponen un punto de encuentro entre vecinos, familiares y antiguos residentes, con misa, procesión y comidas compartidas.
Como en toda la comarca, las tradiciones vinculadas al ciclo ganadero y agrícola han marcado históricamente el calendario, aunque hoy día muchas de estas prácticas se han perdido o transformado.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Cuenca capital, Chumillas se encuentra a unos 80 kilómetros por carretera, un trayecto de aproximadamente hora y cuarto. La ruta más habitual es tomar la CM-2105 hacia Tragacete y desde allí seguir las indicaciones hacia la Serranía Media. El acceso requiere circular por carreteras comarcales de montaña, estrechas y con curvas, por lo que conviene conducir con precaución.
Mejor época: La primavera y el otoño son ideales, con temperaturas suaves y la naturaleza en su máximo esplendor. El verano ofrece un clima fresco de montaña, muy agradable para huir del calor. El invierno puede ser riguroso, con nevadas que ocasionalmente dificultan el acceso.
Consejos: No hay servicios turísticos ni comercios en Chumillas, así que conviene llegar bien aprovisionado. La cobertura móvil puede ser limitada. Es un destino para viajeros que buscan autenticidad y aislamiento, no comodidades urbanas.