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sobre Mejorada
Pueblo cercano a Talavera con un castillo en ruinas; vistas a la sierra y al valle
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A primera hora de la mañana, cuando la luz todavía no ha bajado del todo desde la sierra, las casas de granito de Mejorada muestran sus muros ásperos y los balcones de forja todavía en sombra. Apenas se oye más que algún coche que cruza despacio y el eco de pasos en las calles. Mejorada, en la Sierra de San Vicente, tiene esa quietud de los pueblos donde el campo sigue estando muy cerca: el monte se ve desde casi cualquier esquina y el ritmo lo marcan las temporadas agrícolas y el ir y venir de los vecinos.
Con algo más de 1.300 habitantes, este municipio toledano mezcla arquitectura sencilla con un paisaje que cambia rápido en pocos kilómetros. Hacia la sierra aparecen encinas, robles y jaras; hacia el sur el terreno se abre en parcelas más amplias. La altitud, alrededor de los 500 metros, suele dar algo de respiro en verano cuando cae la tarde. En primavera el aire trae olor a tomillo y romero, sobre todo después de un día de lluvia.
El patrimonio que marca el centro del pueblo
En la parte más antigua, la iglesia parroquial funciona como punto de referencia. La torre se ve desde varios accesos al pueblo y ayuda a orientarse entre calles que suben y bajan con cierta irregularidad. El edificio actual mezcla etapas distintas de construcción; en el interior aún se conservan elementos antiguos, aunque las reformas se notan aquí y allá.
Alrededor de la iglesia se concentran muchas de las casas tradicionales: portadas de granito, muros gruesos y balcones de hierro. Algunas guardan patios interiores que apenas se intuyen desde la calle. No es raro ver portones grandes que recuerdan cuando las viviendas también servían para guardar herramientas, animales o carros.
Si se sale andando hacia los caminos que rodean el casco urbano, el paisaje cambia rápido. Aparecen senderos de tierra que atraviesan encinares y manchas de jara. En días claros, desde algunos puntos elevados se alcanza a ver el valle del Tiétar y, más al fondo, la silueta de Gredos. Conviene llevar agua si se camina en verano: la sombra no siempre es continua.
Caminar por los alrededores
El senderismo forma parte de la vida cotidiana del pueblo. Desde Mejorada salen varios caminos utilizados desde hace décadas para moverse entre fincas, huertas o montes cercanos. Muchos son antiguos pasos ganaderos que hoy se recorren sin prisa, con pendientes suaves y tramos de pista de tierra.
En otoño, cuando llegan las primeras lluvias, el monte suele atraer a quienes buscan setas. En la zona aparecen níscalos y otras especies comunes de pinares y encinares. Aun así, conviene ir con conocimiento o acompañado por alguien que sepa distinguirlas bien; cada temporada hay avisos por recolecciones equivocadas.
Repartidos por el campo quedan también restos de construcciones agrícolas: pequeños molinos, corrales de piedra o edificaciones ligadas a labores del campo. Algunas están muy deterioradas, pero ayudan a entender cómo se organizaba el trabajo rural antes de que muchas explotaciones desaparecieran o cambiaran de forma.
La cocina local sigue esa misma lógica de sencillez: platos de cuchara en invierno, cordero criado en la zona y verduras de huertas cercanas cuando llega la temporada. Nada sofisticado, más bien comida que tiene sentido después de una mañana en el campo.
Fiestas que todavía reúnen al pueblo
El calendario festivo mantiene tradiciones muy ligadas a la vida rural. En enero se celebra San Antón, cuando todavía es habitual ver la bendición de animales en la plaza o cerca de la iglesia. Es una de esas jornadas donde se juntan vecinos de todas las edades.
En agosto llegan las fiestas patronales, que cambian el ambiente del pueblo durante varios días. Regresan muchas familias que viven fuera y las calles se llenan más de lo habitual. Hay procesiones, música y actividades organizadas por asociaciones locales.
A lo largo de septiembre también se celebran otras festividades religiosas que recorren las calles principales. Si el tiempo acompaña —suele hacerlo todavía— es un buen momento para ver el pueblo con movimiento pero sin el calor fuerte del verano.
Cómo llegar y cuándo ir
Mejorada está a unos 65 kilómetros de Toledo. El acceso más habitual desde Madrid pasa por la A-5 hasta la zona de Talavera de la Reina y después continúa por carreteras comarcales que se adentran en la Sierra de San Vicente.
La primavera suele ser uno de los momentos más agradecidos para recorrer la zona: el monte está verde y el aire huele a plantas aromáticas. El otoño también tiene buen ambiente para caminar. En verano conviene madrugar si se quiere pasear por los caminos; a partir del mediodía el calor aprieta y muchas calles quedan completamente silenciosas.
Al caer la tarde, cuando el sol se esconde detrás de las laderas de la sierra, el pueblo vuelve a quedarse en calma. La luz baja sobre la piedra de las fachadas y durante un rato solo se oye el viento entre las encinas que rodean el término. En ese momento Mejorada se entiende mejor que con cualquier explicación.