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sobre Cotillas
Pueblo serrano de calles empinadas y entorno virgen; ideal para el turismo de naturaleza y desconexión total
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Cotillas aparece en los mapas en el extremo sur de la provincia de Albacete, ya dentro de la Sierra de Segura. El municipio es pequeño —algo más de un centenar de habitantes— y queda apartado de las carreteras principales. Esa posición explica bastante bien cómo es hoy el lugar: un núcleo corto, recogido, rodeado de monte y con una vida muy ligada al ritmo de la sierra.
El origen del pueblo se relaciona con la reorganización del territorio tras la conquista castellana de estas sierras en el siglo XIII. Durante siglos dependió administrativamente de Alcaraz, que controlaba buena parte del territorio serrano. La zona se utilizó sobre todo para aprovechamientos forestales, pastos y pequeñas roturaciones agrícolas. Esa economía de sierra, basada en ganadería y monte comunal, marcó el crecimiento lento del asentamiento. Cotillas nunca llegó a convertirse en un núcleo grande; quedó como una aldea dispersa en un territorio de barrancos, pinares y caminos de paso.
El caserío actual responde a esa historia. Las casas se agrupan en torno a unas pocas calles que siguen la pendiente. Predominan los muros encalados y la piedra en zócalos y esquinas, soluciones habituales en los pueblos serranos donde el invierno se nota. No hay grandes edificios. La iglesia parroquial ocupa el centro del núcleo y suele funcionar como punto de reunión en las celebraciones locales. El edificio actual parece resultado de reformas sucesivas, algo frecuente en pueblos pequeños donde las ampliaciones se hicieron poco a poco.
Alrededor se extiende el paisaje típico de la sierra: pinares, encinas dispersas y barrancos que descienden hacia los valles cercanos. Esta parte de la Sierra de Segura conserva bastante masa forestal. No es raro ver rapaces aprovechando las corrientes de aire o encontrar rastros de jabalí en los caminos de tierra.
Cotillas también queda cerca de uno de los espacios naturales más conocidos de la provincia: el entorno del nacimiento del río Mundo. Aunque el acceso principal a ese paraje está en el término vecino de Riópar, muchos caminos forestales de la zona conectan con ese sistema de sierras y valles. Históricamente, estos senderos servían para mover ganado, madera y carbón vegetal.
En otoño, los pinares cercanos suelen atraer a quienes buscan setas. Es una práctica muy arraigada en la sierra, aunque conviene informarse sobre permisos y regulaciones de cada temporada. El terreno es irregular y la señalización no siempre abunda, así que llevar mapa o track resulta prudente si se piensa caminar varias horas.
La cocina que se mantiene en las casas del pueblo responde a la tradición serrana manchega. Platos contundentes, pensados para jornadas largas en el campo: migas, guisos de caza cuando la hay, o el gazpacho manchego en sus versiones de interior.
Las fiestas patronales suelen concentrarse en verano, cuando regresan muchos vecinos que viven fuera durante el año. El ambiente entonces cambia: se abren casas cerradas durante meses y la plaza vuelve a llenarse por unos días.
Para llegar a Cotillas desde Albacete hay que dirigirse hacia el sur de la provincia y adentrarse en la sierra por carreteras secundarias. El último tramo discurre entre monte y curvas. Conviene ir con coche propio; el transporte público en esta parte de la sierra es muy limitado. El pueblo se recorre andando en poco tiempo. Lo interesante está alrededor, en los caminos que salen hacia el monte.