Artículo completo
sobre Férez
La Joya de la Sierra; pueblo blanco de trazado árabe rodeado de olivares y almendros con vistas panorámicas
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón de la Sierra del Segura albaceteña, donde los montes se visten de pinos y encinas y el aire huele a romero y tomillo, se encuentra Férez, un pequeño pueblo de 618 habitantes que conserva intacto el sabor de la Castilla-La Mancha más auténtica. A 689 metros de altitud, este municipio se extiende sobre un paisaje de relieves suaves que anticipa las estribaciones de la sierra, ofreciendo ese equilibrio perfecto entre la meseta y la montaña que caracteriza esta comarca privilegiada.
Pasear por Férez es adentrarse en un territorio donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo. Sus calles estrechas, sus casas tradicionales de arquitectura popular y el silencio solo interrumpido por el canto de los pájaros invitan a desconectar de la prisa cotidiana. Este pueblo manchego, aunque discreto en tamaño, guarda tesoros patrimoniales y naturales que sorprenden al viajero que decide aventurarse por estas tierras del sureste albaceteño.
La ubicación estratégica de Férez lo convierte en un destino ideal para quienes buscan explorar la Sierra del Segura sin renunciar a la tranquilidad de un alojamiento alejado de las rutas más masificadas. Aquí, el turismo rural encuentra su expresión más genuina.
Qué ver en Férez
El patrimonio arquitectónico de Férez se concentra principalmente en su iglesia parroquial de San Ambrosio, templo que preside el núcleo urbano y constituye el principal referente monumental del municipio. Esta construcción religiosa, de origen medieval pero con reformas posteriores, merece una visita pausada para apreciar sus elementos arquitectónicos y el valor que representa como centro espiritual de la comunidad durante siglos.
El casco urbano mantiene ejemplos interesantes de arquitectura popular manchega, con viviendas tradicionales que han sabido conservar elementos originales como portones de madera, fachadas encaladas y patios interiores. Un paseo sin rumbo fijo por sus calles permite descubrir rincones fotogénicos donde la piedra y la cal se combinan con el verde de las macetas que adornan ventanas y balcones.
En los alrededores de Férez, el paisaje se convierte en protagonista. La zona está salpicada de parajes naturales que invitan a la exploración a pie o en bicicleta. Los amantes del senderismo encontrarán numerosas veredas y caminos rurales que serpentean entre pinares, campos de labor y pequeños barrancos donde el agua ha esculpido formas caprichosas en la roca caliza.
Qué hacer
La principal actividad en Férez es, sin duda, el senderismo. Desde el pueblo parten diversas rutas de dificultad baja y media que permiten conocer la riqueza natural de la comarca. Estos itinerarios atraviesan paisajes de gran valor ecológico donde es posible avistar fauna típica mediterránea, desde aves rapaces hasta jabalíes y zorros.
La gastronomía local representa otra de las experiencias imprescindibles. La cocina de la Sierra del Segura se caracteriza por platos contundentes basados en productos de la tierra: el gazpacho manchego o "galiano", el ajo morriero, las gachas y los guisos de caza son algunas de las especialidades que pueden degustarse en establecimientos de la zona. La matanza del cerdo, tradición arraigada en estos pueblos, deja su huella en embutidos de gran calidad.
Los aficionados a la micología tienen en otoño una cita ineludible con los bosques cercanos, donde diversas especies de setas brotan tras las primeras lluvias. Es importante informarse previamente sobre las zonas permitidas para la recolección y respetar siempre las normativas locales.
Para quienes buscan un turismo más activo, la zona permite practicar cicloturismo por carreteras secundarias con poco tráfico que conectan con otros pueblos de la comarca, creando rutas circulares de gran belleza paisajística.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Férez refleja las tradiciones agrícolas y religiosas de la España rural. Las fiestas patronales en honor a San Ambrosio se celebran en agosto, momento en que el pueblo multiplica su población con el regreso de emigrantes y descendientes. Durante estos días, se organizan procesiones, verbenas populares y eventos deportivos que reúnen a toda la comunidad.
En septiembre, la localidad celebra su romería, una jornada de convivencia en la que los vecinos comparten comida en el campo, manteniendo viva una costumbre ancestral que refuerza los lazos comunitarios.
Las celebraciones navideñas también tienen su particular protagonismo, con la tradicional misa del gallo y los belenes vivientes que algunas asociaciones locales organizan ocasionalmente.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Albacete capital, situada a unos 110 kilómetros, se accede a Férez tomando la autovía A-30 en dirección Murcia y luego la CM-3203 hacia Hellín. Desde allí, carreteras comarcales conducen hasta el municipio. El trayecto dura aproximadamente hora y media. Aunque el acceso en transporte público es limitado, la carretera está en buen estado para llegar en vehículo particular.
Mejor época para visitar: La primavera y el otoño son las estaciones ideales, con temperaturas suaves que invitan a caminar y explorar. El verano puede ser caluroso, aunque las noches refrescan debido a la altitud. El invierno ofrece paisajes despejados y la oportunidad de disfrutar del silencio más absoluto.
Consejos: Conviene llevar calzado cómodo para caminar y prismáticos si te interesa la observación de aves. Es recomendable consultar previamente la apertura de establecimientos, especialmente entre semana fuera de temporada alta.