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sobre Campisábalos
Famoso por tener el aire más limpio de España; patrimonio románico destacado
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En lo más alto de la Sierra de Pela, a 1.351 metros de altitud, Campisábalos se alza como uno de los secretos mejor guardados de la provincia de Guadalajara. Este pequeño núcleo de apenas 67 habitantes representa la esencia más pura de la España vaciada: arquitectura tradicional de piedra y madera, silencio interrumpido solo por el viento serrano y un patrimonio románico que sorprende por su valor artístico en un entorno tan remoto.
Campisábalos forma parte de La Serranía, esa comarca del norte guadalajareño que se asoma ya a tierras sorianas y donde el tiempo parece detenido entre sabinares centenarios y pastizales de altura. Aquí no encontrarás bullicio ni servicios turísticos masificados, pero precisamente esa autenticidad es su mayor tesoro. El pueblo conserva la disposición medieval de sus calles y la arquitectura serrana característica, con casas de mampostería y grandes balconadas de madera que hablan de un pasado ganadero aún presente.
La crudeza del clima invernal —con nevadas frecuentes— contrasta con la placidez de los veranos frescos, convirtiendo a Campisábalos en un refugio perfecto para quienes buscan desconexión absoluta en plena montaña castellana.
Qué ver en Campisábalos
La joya indiscutible de Campisábalos es su iglesia parroquial de San Bartolomé, un templo románico rural del siglo XII que atesora uno de los conjuntos escultóricos más valiosos del románico provincial. Su galería porticada de arcos de medio punto sobre columnas con capiteles historiados merece una observación detenida: encontrarás escenas bíblicas, motivos vegetales y figuras fantásticas talladas con una maestría sorprendente para un templo de aldea. El ábside semicircular y la espadaña completan un conjunto arquitectónico de gran equilibrio.
Paseando por el casco urbano, la arquitectura tradicional serrana se despliega en cada rincón. Las casas mantienen los elementos constructivos típicos: muros de mampostería con sillares en las esquinas, entramados de madera vista y grandes aleros que protegen las fachadas de las copiosas nevadas. Algunas viviendas conservan portadas con dovelas de piedra que recuerdan épocas de mayor prosperidad.
El entorno natural es igualmente fascinante. Campisábalos está rodeado de extensos sabinares albares, formaciones vegetales protegidas que dan carácter único al paisaje. Estos sabinares, retorcidos por el viento y de crecimiento milenario, crean un ambiente casi mágico, especialmente al amanecer o al atardecer. Los pastizales de altura que rodean el pueblo ofrecen vistas panorámicas excepcionales hacia la sierra y valles circundantes.
Qué hacer
El senderismo es la actividad estrella en Campisábalos. Desde el pueblo parten diversas rutas entre sabinares que permiten adentrarse en este ecosistema único mientras se disfruta del silencio y la pureza del aire serrano. Una caminata recomendable es la que recorre el entorno de la Sierra de Pela, ideal para observar la flora y fauna de montaña: aves rapaces, corzos y una importante variedad botánica adaptada a la altitud.
Los aficionados a la fotografía de naturaleza y patrimonio encontrarán en Campisábalos un escenario privilegiado. La luz cambiante sobre los sabinares, los amaneceres con niebla envolviendo el pueblo y los detalles del románico rural ofrecen oportunidades únicas para capturar la esencia de la España interior.
La observación del cielo nocturno es otra experiencia memorable. La ausencia total de contaminación lumínica convierte las noches despejadas en un espectáculo astronómico natural, con la Vía Láctea visible a simple vista.
En cuanto a la gastronomía, estamos en tierra de productos serranos: el cordero asado, las migas pastoriles y las carnes de caza forman parte de la tradición culinaria local. Aunque no hay restaurantes en el propio pueblo, los núcleos cercanos ofrecen cocina tradicional basada en productos de la zona.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Bartolomé se celebran en torno al 24 de agosto, reuniendo a vecinos, antiguos residentes y visitantes en jornadas que mantienen viva la tradición festiva serrana. Durante estos días, el pueblo recupera la animación y se organizan actos religiosos y convivencias populares.
En enero, como en muchos pueblos de la zona, se mantiene la tradición de las hogueras y celebraciones en torno a San Antón, con bendición de animales que recuerda el carácter ganadero del municipio.
A lo largo del año, las tradiciones ganaderas marcan el ritmo de vida, con la trashumancia y el pastoreo como elementos que conectan el presente con siglos de historia serrana.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Guadalajara capital hay aproximadamente 120 kilómetros por la A-2 dirección Zaragoza hasta Alcolea del Pinar, donde se toma la CM-110 hacia el norte, adentrándose en La Serranía. El viaje dura alrededor de hora y media. Desde Soria, por la N-111 y carreteras comarcales, la distancia es similar.
Mejor época: La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) ofrecen temperaturas agradables y paisajes especialmente bellos. El verano es ideal para quienes buscan frescor. El invierno tiene su encanto pero requiere precaución por nieve y hielo.
Consejos: Campisábalos no cuenta con servicios de restauración ni alojamiento, por lo que conviene planificar el alojamiento en localidades cercanas de La Serranía. Lleva agua y algo de comida si planeas hacer rutas. El móvil puede tener cobertura limitada. Respeta el entorno natural y el patrimonio.