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sobre Cantalojas
Puerta de entrada al Hayedo de Tejera Negra; entorno natural privilegiado
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En lo más profundo de la Sierra de Ayllón, donde los bosques de hayas y robles se adueñan del paisaje, se esconde Cantalojas, una pequeña aldea serrana que parece detenida en el tiempo. Con apenas 126 habitantes y situada a 1.314 metros de altitud, esta población de la comarca de La Serranía representa uno de esos rincones de la Guadalajara profunda donde la naturaleza y la tranquilidad se convierten en los verdaderos protagonistas.
El frío intenso del invierno y la frescura del verano han forjado el carácter de este pueblo, cuya arquitectura tradicional de piedra y madera negra se integra perfectamente en el entorno montañoso. Cantalojas es puerta de entrada a algunos de los hayedos más espectaculares de la provincia, un tesoro natural que atrae cada otoño a fotógrafos y amantes de la naturaleza en busca de esa explosión de colores ocres y dorados que tiñe la sierra.
Visitar Cantalojas es adentrarse en la España rural más auténtica, donde el silencio solo se rompe con el murmullo de los arroyos de montaña y el viento entre las copas de los árboles. Un destino ideal para quienes buscan desconectar del ritmo urbano y reconectar con la esencia de la vida serrana.
Qué ver en Cantalojas
El patrimonio arquitectónico de Cantalojas refleja la sobriedad y funcionalidad propias de la arquitectura serrana castellana. La iglesia parroquial de San Andrés preside el núcleo urbano con su construcción de piedra, un templo sencillo pero de gran valor para la comunidad local que merece un paseo por sus alrededores.
El verdadero monumento de Cantalojas es, sin embargo, su entorno natural. El pueblo se encuentra rodeado por el Hayedo de Tejera Negra, uno de los hayedos más meridionales de Europa y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO como parte de los Hayedos Primarios de los Cárpatos y otras regiones de Europa. Aunque el acceso principal al hayedo se realiza desde otras localidades cercanas, Cantalojas ofrece rutas alternativas menos transitadas para disfrutar de estos bosques centenarios.
Las calles del pueblo conservan ejemplos de arquitectura negra serrana, con construcciones tradicionales donde la pizarra negra se combina con la madera de las estructuras. Un paseo tranquilo por el casco urbano permite apreciar corrales, antiguas construcciones auxiliares y detalles arquitectónicos que hablan de un pasado ganadero y forestal.
Los alrededores inmediatos ofrecen paisajes de alta montaña con prados, arroyos cristalinos y bosques mixtos de robles, hayas y pinos. La altitud y el clima continental proporcionan una vegetación exuberante que cambia dramáticamente con las estaciones.
Qué hacer
Cantalojas es un paraíso para los amantes del senderismo y la montaña. Desde el pueblo parten diversas rutas que permiten adentrarse en la Sierra de Ayllón, con diferentes grados de dificultad. Los senderos locales conectan con la red de caminos de la comarca, ofreciendo posibilidades para caminatas de media jornada o rutas más exigentes de jornada completa.
El otoño es la estación estrella para visitar la zona, cuando los hayedos se transforman en un espectáculo de color. Las rutas hasta los bosques cercanos permiten disfrutar de esta transformación en un ambiente mucho más tranquilo que las zonas más masificadas del Hayedo de Tejera Negra.
La observación de fauna es otra actividad destacada. La zona alberga poblaciones de ciervos, corzos, jabalíes y una interesante avifauna de montaña. Los más madrugadores pueden tener la suerte de escuchar la berrea del ciervo en otoño o avistar rapaces sobrevolando los valles.
En invierno, cuando la nieve cubre las cumbres, el paisaje adquiere una dimensión alpina que atrae a aficionados a las raquetas de nieve y la fotografía de paisaje invernal. Eso sí, es imprescindible consultar el estado de las carreteras y llevar cadenas.
La gastronomía serrana es otro de los atractivos, con platos contundentes adaptados al clima de montaña. Elaboraciones con carne de caza, setas de temporada, patatas revolconas y asados son protagonistas de una cocina que reconforta después de una jornada al aire libre.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Cantalojas se concentra en los meses de buen tiempo, cuando tanto los habitantes como los visitantes veraniegos se reúnen para celebrar. Las fiestas patronales en honor a San Andrés se celebran a finales de noviembre, aunque las condiciones climáticas hacen que las celebraciones más importantes se trasladen al verano.
A mediados de agosto tiene lugar la principal celebración estival, con procesión, misa y actividades tradicionales que reúnen a vecinos y antiguos residentes que regresan al pueblo durante las vacaciones.
Como en toda la comarca, las tradiciones ganaderas y forestales marcan el carácter de estas celebraciones, aunque hoy en día se mantengan más como recuerdo de un pasado reciente que como actividades económicas principales.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Guadalajara capital hay aproximadamente 110 kilómetros por la A-2 dirección Madrid hasta la salida de Torija, continuando luego por la CM-101 hacia Tamajón y posteriormente por carreteras comarcales hasta Cantalojas. El trayecto dura alrededor de hora y media. Desde Madrid, se puede acceder por la A-1 hasta Riaza y luego por carreteras de montaña, aunque el acceso desde Guadalajara suele estar en mejores condiciones.
Mejor época: El otoño (octubre-noviembre) es ideal para disfrutar de los colores del hayedo. La primavera (mayo-junio) ofrece temperaturas suaves y naturaleza en pleno despertar. El verano proporciona un refugio fresco frente al calor de la meseta. El invierno es para los más aventureros, con posibilidad de nieve y temperaturas bajo cero.
Consejos: Lleva ropa de abrigo incluso en verano, ya que la altitud hace que refresque por las noches. Calzado adecuado para caminar es imprescindible. La cobertura móvil puede ser limitada. Conviene llevar el depósito de combustible lleno, ya que las gasolineras están alejadas. Respeta la naturaleza y sigue las indicaciones en las rutas señalizadas.