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sobre Jadraque
Villa dominada por el Castillo del Cid; famosa por su cabrito asado
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En lo alto de un cerro estratégico de la comarca de La Serranía, a 832 metros de altitud, se alza Jadraque como un verdadero balcón sobre el valle del río Henares. Este pueblo guadalajareño de apenas 1.417 habitantes conserva intacto el carácter de las villas castellanas que durante siglos vigilaron las tierras fronterizas entre reinos. Su silueta, dominada por la imponente figura del Castillo del Cid, se recorta contra el cielo de Guadalajara recordando épocas de caballeros y batallas.
Pasear por Jadraque es sumergirse en la historia viva de Castilla. Sus calles empedradas trepan por la ladera hasta alcanzar la fortaleza medieval, mientras que en la parte baja del pueblo, la arquitectura popular se mezcla con palacios señoriales que hablan de un pasado de esplendor. El aire serrano, limpio y fresco, invita a perderse sin prisas por sus rincones, descubriendo en cada esquina un pedazo de historia castellana.
La tranquilidad de este municipio contrasta con su rica herencia patrimonial. Aquí, lejos del bullicio turístico de las grandes ciudades, el viajero encuentra un destino auténtico donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo, perfecto para quienes buscan desconectar en un entorno de montaña con siglos de historia entre sus muros.
Qué ver en Jadraque
El Castillo del Cid es, sin duda, el emblema de Jadraque. Esta fortaleza de origen árabe, posteriormente conquistada y reformada en el siglo XV, corona el cerro ofreciendo unas vistas panorámicas excepcionales sobre el valle del Henares y la Serranía. Aunque la tradición popular lo vincula al Cid Campeador, su aspecto actual responde a las reformas renacentistas realizadas por los Mendoza. La subida hasta la fortaleza, aunque empinada, merece cada paso por las vistas que regala.
En el corazón del pueblo destaca la Iglesia de San Juan Bautista, un templo de origen románico que ha sufrido diversas transformaciones a lo largo de los siglos. Su torre renacentista se eleva sobre el caserío, mientras que en su interior guarda interesantes retablos y piezas de arte sacro. Muy cerca, la Ermita de Santo Domingo completa el conjunto religioso del municipio.
El patrimonio civil de Jadraque incluye varios palacios y casonas señoriales que recuerdan la importancia que tuvo la villa en época medieval y renacentista. Recorrer sus calles permite descubrir fachadas blasonadas, portones de piedra y rincones que mantienen la esencia de la arquitectura popular castellana.
La privilegiada ubicación de Jadraque en plena Serranía permite disfrutar de entornos naturales de gran belleza. Los alrededores del pueblo ofrecen paisajes de monte bajo y encinar mediterráneo, ideales para los amantes del senderismo y la observación de aves rapaces.
Qué hacer
Las rutas de senderismo son la actividad estrella en Jadraque. Varios caminos parten desde el pueblo adentrándose en la Serranía, permitiendo descubrir parajes naturales y disfrutar de vistas panorámicas espectaculares. La ruta que rodea el cerro del castillo es perfecta para iniciarse, mientras que los más experimentados pueden aventurarse por senderos que conectan con pueblos vecinos.
La gastronomía serrana es otro de los grandes atractivos. En Jadraque puedes degustar platos tradicionales de la cocina castellana: asados de cordero lechal, migas pastoriles, gachas y productos de la matanza. Las setas en temporada otoñal son también protagonistas en las mesas locales. No te vayas sin probar la miel de la zona, producida en colmenares de los alrededores.
Para los aficionados a la fotografía, Jadraque ofrece encuadres únicos. El castillo al atardecer, las calles empedradas con la fortaleza al fondo, o las panorámicas desde lo alto del cerro son oportunidades que no puedes dejar pasar.
La cercanía con otros pueblos de interés en la comarca invita a diseñar rutas por la Serranía, descubriendo la riqueza patrimonial de esta zona de Guadalajara todavía poco conocida por el turismo masivo.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Esperanza se celebran en torno al 15 de agosto, convirtiendo el pueblo en un hervidero de actividad. Durante varios días, vecinos y visitantes disfrutan de actos religiosos, verbenas populares, juegos tradicionales y degustaciones gastronómicas que muestran la hospitalidad castellana.
A principios de febrero, la localidad celebra Las Candelas, una festividad tradicional con hogueras y rituales que hunden sus raíces en antiguas costumbres agrarias. En mayo, las fiestas en honor a San Isidro rinden homenaje al pasado agrícola del municipio.
La Semana Santa se vive con devoción, con procesiones que recorren las empinadas calles del pueblo hasta la iglesia parroquial, manteniendo una tradición que se repite desde hace siglos.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Guadalajara capital, Jadraque se encuentra a unos 50 kilómetros por la A-2 y la CM-101, con un tiempo de viaje de aproximadamente 45 minutos en coche. La carretera atraviesa paisajes típicos de la Alcarria y la Serranía, haciendo del trayecto una experiencia agradable. Desde Madrid, la distancia es de unos 90 kilómetros, tomando la A-2 en dirección Zaragoza.
Mejor época para visitar: La primavera y el otoño son estaciones ideales, con temperaturas suaves que invitan a caminar y explorar el entorno. El verano, aunque más caluroso, es perfecto si buscas fiestas tradicionales. El invierno tiene su encanto especial cuando la nieve cubre ocasionalmente el castillo.
Consejo: Lleva calzado cómodo para subir al castillo y recorrer las calles empedradas. No olvides la cámara fotográfica y, si visitas el pueblo en fin de semana, infórmate previamente sobre horarios de apertura del castillo.