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sobre Matillas
Pueblo industrial por su fábrica de cemento (cerrada); paisaje peculiar y río Henares
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En las estribaciones de la Serranía de Guadalajara, donde los páramos castellanos se encuentran con los valles profundos, Matillas se revela como uno de esos pequeños secretos que la España interior guarda para el viajero curioso. Con apenas 104 habitantes censados, este diminuto municipio se asienta a 818 metros de altitud, ofreciendo la tranquilidad absoluta que solo pueden proporcionar los pueblos que han sabido conservar su esencia rural.
El paisaje que rodea Matillas es característico de esta comarca serrana: campos de cultivo que en verano adquieren tonos dorados, bosques de sabinas y encinas que salpican el horizonte, y un silencio solo interrumpido por el canto de las aves. Es territorio de cielos limpios y noches estrelladas, donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, más pausado y consciente.
Visitar Matillas es adentrarse en la Castilla más auténtica, esa que no aparece en las grandes guías turísticas pero que representa el alma de un territorio moldeado por siglos de vida rural. Aquí no encontrarás museos ni grandes monumentos, pero sí la oportunidad de desconectar completamente y respirar aire puro en un entorno natural prácticamente virgen.
Qué ver en Matillas
El patrimonio de Matillas es el propio de las aldeas serranas de Guadalajara: sencillo, funcional y profundamente vinculado a la vida agrícola tradicional. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano, como es costumbre en estos pueblos castellanos, con su arquitectura sobria que ha resistido el paso de los siglos. Su torre se divisa desde los campos circundantes, sirviendo como referencia visual para quienes recorren la zona.
El verdadero atractivo de Matillas reside en su arquitectura popular, con casas de piedra y mampostería que conservan elementos tradicionales como corrales, patios interiores y aleros de madera. Pasear por sus calles es como hojear un libro de historia viva sobre la arquitectura rural castellana.
Los alrededores del municipio ofrecen paisajes serranos de gran belleza, con vistas panorámicas sobre los valles de la comarca de La Serranía. Los campos de labor se alternan con zonas de matorral mediterráneo y pequeños bosquetes que sirven de refugio a la fauna local, incluyendo diversas especies de rapaces que surcan estos cielos.
Qué hacer
Matillas es un destino ideal para el senderismo tranquilo y las caminatas sin prisas. Desde el pueblo parten caminos rurales y antiguas vías pecuarias que permiten explorar el entorno serrano, descubriendo rincones de notable valor paisajístico. Estas rutas son perfectas para observadores de aves y amantes de la fotografía de naturaleza.
La micología tiene su momento en otoño, cuando tras las primeras lluvias los campos y bosques cercanos se llenan de setas. Es tradición local salir a buscar níscalos, champiñones silvestres y otras especies, siempre con el conocimiento adecuado o acompañados de expertos.
La gastronomía serrana forma parte esencial de la experiencia. Aunque no hay restaurantes comerciales en el municipio, la tradición culinaria de la zona se basa en productos de la matanza, legumbres de la tierra, migas del pastor y cordero asado. En las localidades vecinas de mayor tamaño podrás degustar estos platos tradicionales.
Para completar la experiencia, la comarca de La Serranía ofrece otros pueblos de interés a poca distancia, permitiendo diseñar rutas de varios días por esta zona menos conocida de Guadalajara.
Fiestas y tradiciones
Como toda localidad rural castellana, Matillas mantiene su calendario festivo vinculado al santoral y las tradiciones agrícolas. Las fiestas patronales se celebran durante el verano, generalmente en agosto, momento en que muchos emigrantes regresan al pueblo, multiplicando temporalmente la población y llenando de vida las calles.
Estas celebraciones suelen incluir misa solemne, procesión y comidas populares donde los vecinos comparten mesa, manteniendo vivo el espíritu de comunidad. También es habitual la organización de alguna actividad deportiva o juegos tradicionales.
En los meses de invierno, las tradiciones se repliegan al interior de los hogares, aunque fechas como la Navidad o el Día de Reyes mantienen celebraciones más íntimas pero igualmente sentidas.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Guadalajara capital, situada a unos 50 kilómetros, se accede a Matillas tomando la N-320 en dirección a Cuenca. El trayecto discurre por carreteras comarcales que atraviesan la Serranía, requiriendo aproximadamente una hora de conducción. Es recomendable consultar el estado de las carreteras en invierno, cuando ocasionalmente pueden verse afectadas por nieve o hielo.
Mejor época: La primavera y el otoño son ideales para visitar la zona, con temperaturas agradables para caminar y paisajes especialmente atractivos. Los veranos son calurosos pero secos, mientras que los inviernos pueden ser fríos debido a la altitud.
Consejos: Matillas no cuenta con servicios turísticos comerciales, por lo que conviene planificar el alojamiento en localidades cercanas de mayor tamaño. Es fundamental llevar calzado cómodo para caminar, agua y provisiones si planeas hacer rutas de senderismo. El respeto por el entorno natural y las propiedades privadas es esencial en estos pueblos pequeños.