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sobre Semillas
Municipio de alta montaña con arquitectura negra; muy despoblado
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Encaramada a 1.194 metros de altitud en pleno corazón de La Serranía de Guadalajara, Semillas es una de esas pequeñas aldeas que parecen detenidas en el tiempo. Con apenas 30 habitantes censados, este diminuto núcleo rural representa la esencia más auténtica de la España despoblada, donde el silencio solo se rompe con el murmullo del viento entre los pinos y el ocasional tintineo de los cencerros del ganado.
Situada en uno de los rincones más remotos y mejor conservados de Castilla-La Mancha, Semillas ofrece al viajero una experiencia de desconexión total. Aquí no hay prisas, ni bullicio, ni contaminación lumínica. Lo que sí encontrarás es arquitectura tradicional de piedra y madera, paisajes serranos de una belleza sobria y rotunda, y esa hospitalidad característica de los pueblos pequeños donde cada visitante es recibido con curiosidad y calidez.
El entorno natural que rodea esta aldea serrana es de una riqueza extraordinaria, con bosques de pino silvestre y sabinas que tapizan las laderas, y un horizonte donde se recortan las siluetas de otras localidades igual de pequeñas y encantadoras. Para quienes buscan un turismo consciente, alejado de las masificaciones y centrado en la naturaleza y la tranquilidad, Semillas es un destino que merece la pena descubrir.
Qué ver en Semillas
El principal atractivo de Semillas reside en su conjunto arquitectónico tradicional, perfectamente integrado en el paisaje montañoso. Las casas de piedra con entramados de madera, balcones volados y tejados de teja árabe componen un pequeño núcleo urbano que respira autenticidad. Pasear por sus calles estrechas es como hacer un viaje al pasado rural de Castilla.
La iglesia parroquial, aunque modesta en dimensiones, constituye el centro neurálgico del pueblo y un ejemplo representativo de la arquitectura religiosa popular de La Serranía. Su construcción responde a los cánones tradicionales de la zona, con muros robustos preparados para soportar los duros inviernos serranos.
Pero es en el entorno natural donde Semillas despliega sus mejores cartas. Los alrededores ofrecen paisajes de media montaña con una diversidad ecológica notable: pinares extensos, praderas de altura, arroyos cristalinos y una fauna que incluye corzos, jabalíes y una importante comunidad de aves rapaces. Los miradores naturales desde los que contemplar el valle son numerosos, y las puestas de sol desde estas alturas resultan memorables.
Qué hacer
La aldea es un punto de partida ideal para rutas de senderismo de diferente dificultad. Los caminos tradicionales que conectaban los pueblos de la sierra siguen siendo transitables y permiten realizar caminatas entre bosques centenarios y paisajes de gran valor paisajístico. La Ruta de los Pueblos Negros, que recorre varias localidades de arquitectura tradicional pizarrosa, puede iniciarse desde localidades cercanas.
Para los aficionados a la micología, los pinares de los alrededores resultan especialmente generosos en otoño, época en la que proliferan diversas especies de setas comestibles. Eso sí, es fundamental contar con los conocimientos necesarios para la recolección responsable o contratar los servicios de guías especializados.
La observación de fauna es otra actividad muy recomendable. Al amanecer o al atardecer, no es raro avistar grupos de ciervos y corzos en las zonas más tranquilas. Los aficionados a la ornitología encontrarán un paraíso en estas montañas, donde habitan buitres leonados, águilas reales y otras rapaces.
La gastronomía local, aunque sencilla, refleja la tradición serrana: carnes de caza, embutidos artesanales, cordero asado y platos de cuchara que reconfortan tras una jornada al aire libre. Las truchas de los ríos cercanos y las setas de temporada completan una oferta culinaria auténtica.
Fiestas y tradiciones
Dada la pequeñísima población de Semillas, las celebraciones tradicionales son modestas pero entrañables. Las fiestas patronales suelen celebrarse durante el verano, generalmente en agosto, momento en que muchos antiguos vecinos y descendientes regresan al pueblo, multiplicando temporalmente su población.
Estas celebraciones conservan el carácter tradicional de las fiestas serranas: misa, procesión, comida popular y baile en la plaza. Son ocasiones perfectas para acercarse y conocer de primera mano las costumbres locales y la vida en estas pequeñas comunidades rurales.
En los pueblos cercanos de La Serranía se mantienen tradiciones ancestrales vinculadas al ciclo agrícola y ganadero, así como romerías que congregan a los habitantes de varias aldeas.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Guadalajara capital, la distancia hasta Semillas es de aproximadamente 100 kilómetros. El acceso se realiza tomando la N-II en dirección a Zaragoza, desviándose después hacia Sigüenza y continuando por carreteras comarcales que adentran en La Serranía. El último tramo discurre por carreteras de montaña estrechas pero en buen estado. Es imprescindible viajar en vehículo propio, ya que no existe transporte público regular.
Mejor época: La primavera y el otoño son las estaciones ideales, con temperaturas agradables y naturaleza en su máximo esplendor. El verano es perfecto para quienes buscan frescor, pues la altitud modera las temperaturas. El invierno puede ser duro, con nevadas frecuentes que añaden un encanto especial al paisaje, aunque dificultan el acceso.
Consejos: Lleva provisiones, pues no hay comercios en la aldea. Respeta la propiedad privada y la tranquilidad del lugar. Si planeas hacer rutas, lleva calzado adecuado, agua y mapas o GPS. En invierno, consulta el estado de las carreteras antes de viajar.