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sobre Casar de Escalona (El)
Situado en la vega del río Alberche; entorno natural de ribera y zonas de baño estivales
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En El Casar de Escalona se llega en coche y se aparca sin pensar demasiado. No hay zonas reguladas ni parkings como tal. Lo normal es dejarlo cerca de la plaza y moverse a pie. El pueblo es pequeño.
A media tarde suele estar medio vacío. Mucha gente está en casa y las calles quedan en silencio. Aquí viven algo más de dos mil personas. El ritmo es el de cualquier pueblo de la comarca: lento y bastante previsible.
Lo que no encontrarás
Conviene saber a qué vienes. No hay tiendas para turistas ni rutas marcadas. Tampoco oficina de información.
Hay calles cortas, casas encaladas y persianas medio bajadas cuando aprieta el calor. La vida ocurre dentro. Si das una vuelta tranquila, en menos de una hora has visto el centro.
La iglesia de San Julián y Santa Basilisa es el edificio que más llama la atención. La levantaron en el siglo XVI y luego tuvo ampliaciones. Por fuera es sobria. Piedra y volumen. Dentro huele a cera y madera vieja. A veces está abierta, a veces no.
La guerra que no se olvida
Durante los primeros meses de la Guerra Civil el frente pasó por aquí. El pueblo cambió de manos en pocos días. Hubo combates en las calles y vecinos escondidos en bodegas y sótanos.
Hoy no hay museo ni paneles que lo expliquen. Algún mayor todavía recuerda lo que oyó en casa. Si sale el tema, hablan bajo y sin muchos detalles. Es memoria transmitida más que contada.
Cómo llegar y cuándo ir
Desde Toledo se tarda alrededor de tres cuartos de hora por carretera comarcal. El último tramo atraviesa campos de cultivo y alguna urbanización dispersa.
En verano el calor aprieta de verdad a partir del mediodía. Si vienes, mejor hacerlo temprano o ya por la tarde. A esas horas se puede caminar sin prisa.
El río Alberche queda cerca, aunque no se ve desde el casco urbano. Hay pistas de tierra que bajan hacia la ribera. No siempre están señalizadas. Lo habitual es preguntar a alguien del pueblo.
Si te quedas a comer, lo más típico por aquí es el gazpacho manchego. No tiene nada que ver con el andaluz. Es un guiso caliente con carne y tortas de pan. Suele aparecer los fines de semana o en reuniones familiares.
La ermita y el cementerio
A las afueras está la ermita de San Roque, junto al cementerio. Es un edificio pequeño y sencillo. La tradición local la relaciona con antiguas epidemias que afectaron a la zona.
El cementerio actual se construyó fuera del casco, como pasó en muchos pueblos en el siglo XIX. Apellidos repetidos en casi todas las lápidas. Señal de que las mismas familias siguen aquí desde hace generaciones.
Desde esa zona alta se abre el paisaje del valle del Alberche. Cultivos, algunas casas sueltas y líneas de chopos cerca del río.
Consejo final
El Casar de Escalona no da para un día entero. Se ve rápido.
Si pasas por la zona, aparca, camina hasta la iglesia y sube luego hacia la ermita. Después decides si te quedas un rato más o sigues camino. Esa es la visita real. Sin más.