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sobre Puebla de Montalbán (La)
Cuna de Fernando de Rojas (La Celestina); villa monumental con palacio y plaza mayor
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La Plaza Mayor de La Puebla de Montalbán no sigue un trazado regular. El terreno obligó a adaptarse desde el principio. En el siglo XVI cada propietario levantó su casa en el solar que tenía. Por eso ninguna fachada coincide con la de al lado.
Aquí se organizaba buena parte de la vida local. Desde la plaza salían acequias que llevaban agua a la vega del Tajo. También se gestionaba el señorío que dependía de la villa. El pavimento aún muestra el desgaste de siglos de mercado, procesiones y festejos.
El lugar donde nació La Celestina
Fernando de Rojas debió de cruzar esta plaza muchas veces. Nació en La Puebla de Montalbán hacia 1470. Su familia era de origen judío converso, algo común en la zona en aquel tiempo.
La villa tenía entonces una comunidad judía importante. La sinagoga estaba cerca de la casa familiar, según suele señalar la tradición local. Ese ambiente social aparece reflejado en La Celestina. La obra muestra una sociedad llena de tensiones y ambigüedades morales.
Hoy existe una ruta dedicada al autor. Recorre el casco antiguo durante unos dos kilómetros. Comienza en la torre de San Miguel. Es el elemento que quedó en pie cuando la antigua iglesia se derrumbó en el siglo XVIII.
El recorrido pasa por calles con nombres antiguos, como el Callejón de la Sangre o la calle de los Panaderos. Termina junto al palacio de los Condes de Montalbán, ligado al antiguo poder señorial.
De la Orden del Temple a los Pacheco
La historia de La Puebla se entiende mejor si se mira su pasado señorial. En el siglo XII se organizó el llamado Estado de Montalbán. La zona quedó en manos de la Orden del Temple.
Los templarios levantaron el castillo que domina el entorno de San Martín de Montalbán, a pocos kilómetros. Cuando la orden desapareció a comienzos del siglo XIV, el territorio volvió a la Corona.
Más tarde pasó a manos de la familia Pacheco. Enrique IV lo concedió a Juan Pacheco, marqués de Villena. Desde entonces La Puebla fue cabeza de su señorío. El palacio que hoy mira a la plaza procede de esa etapa.
El edificio no suele visitarse por dentro, ya que es propiedad privada. Aun así merece detenerse frente a la fachada. Los escudos muestran las alianzas familiares de los Pacheco. También recuerdan la política de linajes que marcó Castilla en el siglo XV.
La vega del Tajo
La Puebla vive muy ligada a la vega del Tajo. El regadío ha marcado la economía local durante siglos. En los campos cercanos se cultivan hortalizas que abastecen mercados cercanos, incluido el de Madrid.
La comarca también mantiene actividad ganadera y apícola. La miel de los Montes de Toledo es habitual en muchas casas del pueblo. Lo mismo ocurre con el queso manchego elaborado en la región.
La cocina local mezcla productos de huerta con platos de tradición pastoril. La caldereta de cordero aparece en celebraciones y reuniones familiares. Son recetas de larga continuidad en esta parte de Toledo.
El pueblo y la memoria de La Celestina
A finales de agosto suele celebrarse en La Puebla un festival dedicado a La Celestina. Durante esos días el centro histórico cambia de aspecto. Muchos vecinos participan como actores o figurantes.
Las escenas se reparten por calles y plazas del casco antiguo. También suele haber actividades culturales relacionadas con el teatro y la literatura medieval. El ambiente es participativo. Se nota que la obra forma parte de la identidad local.
En verano también tienen lugar las fiestas del Santísimo Cristo de la Caridad. La celebración mezcla actos religiosos y festejos populares. Algunas tradiciones se remontan a votos realizados en épocas de epidemias, algo frecuente en la historia de muchos pueblos castellanos.
Cómo situarse y recorrer el pueblo
La Puebla de Montalbán está en la comarca de Torrijos, a unos treinta kilómetros de Toledo. El acceso por carretera es sencillo desde la capital provincial.
El centro histórico se recorre andando sin dificultad. En poco tiempo se enlazan la plaza, la torre de San Miguel y varias calles antiguas.
Quien tenga más tiempo puede acercarse al castillo de Montalbán, en el término cercano de San Martín. Las ruinas dominan un paisaje amplio de monte y vega. En ese entorno se entiende mejor la posición estratégica que tuvo la zona durante la Edad Media.