Artículo completo
sobre Méntrida
Capital de la Denominación de Origen Méntrida; villa histórica con gran tradición vinícola y romería
Ocultar artículo Leer artículo completo
Entre viñedos que se extienden hasta donde alcanza la vista y a poco más de media hora de Toledo, Méntrida se alza como uno de esos pueblos manchegos que conservan el pulso tranquilo de la España interior. Con sus 6.164 habitantes, esta villa toledana situada a 560 metros de altitud representa la esencia de la comarca de Torrijos: tierra de vinos, tradición agrícola y ese ritmo pausado que invita a desconectar del bullicio urbano.
El paisaje que rodea Méntrida es típicamente manchego: horizontes amplios, cielos inmensos y campos de cultivo que cambian de color con las estaciones. Los viñedos dominan el territorio, recordando que esta zona ha sido históricamente tierra de viticultores. Al pasear por sus calles, se respira un ambiente auténtico, donde las casas encaladas conviven con construcciones más modernas, y donde todavía es posible encontrar rincones que parecen detenidos en el tiempo.
La proximidad a Toledo capital, a apenas 40 kilómetros, convierte a Méntrida en una escapada perfecta para quienes buscan conocer la cara más auténtica de Castilla-La Mancha, lejos de las multitudes turísticas pero con la comodidad de estar cerca de una ciudad patrimonio mundial.
Qué ver en Méntrida
El corazón monumental de Méntrida gira en torno a su iglesia parroquial de la Natividad de Nuestra Señora, un templo que combina elementos de distintas épocas y que preside la plaza principal del pueblo. Su torre campanario se divisa desde varios puntos de la localidad y constituye el principal referente arquitectónico de la villa.
Pasear por el casco antiguo permite descubrir la arquitectura popular manchega, con casas de fachadas encaladas, portones de madera y patios interiores donde aún se conservan antiguos pozos y tinajas. Algunas calles conservan el trazado irregular heredado de siglos pasados, creando rincones con encanto que invitan a la fotografía.
La ermita de la Soledad es otro de los puntos de interés religioso, especialmente relevante durante las festividades de Semana Santa. Aunque de dimensiones modestas, forma parte importante del patrimonio cultural y de la vida religiosa local.
Los alrededores de Méntrida ofrecen un paisaje de campiña manchega ideal para disfrutar de la naturaleza en su estado más puro. Los campos de viñedos que rodean la localidad crean un mosaico cromático que varía del verde intenso en primavera a los tonos ocres del verano y el oro del otoño.
Qué hacer
La cultura del vino es protagonista absoluta en Méntrida. La comarca cuenta con Denominación de Origen propia, y aunque no mencionemos bodegas específicas, la zona es perfecta para conocer el proceso de elaboración del vino manchego. Durante la época de vendimia, en septiembre, el ambiente vitivinícola impregna todo el pueblo.
Las rutas de senderismo por los alrededores permiten adentrarse en el paisaje manchego, descubriendo caminos rurales entre viñedos y campos de cereal. Son paseos de dificultad baja o media, ideales para realizar en familia, especialmente en primavera y otoño cuando las temperaturas son más suaves.
Para los aficionados al cicloturismo, las carreteras secundarias que comunican Méntrida con los pueblos vecinos ofrecen recorridos tranquilos con poco tráfico y paisajes característicos de la llanura toledana.
La gastronomía local merece una mención especial. La cocina manchega se expresa aquí en sus platos más tradicionales: el pisto, las gachas, las migas y los guisos de caza en temporada. Los productos de la matanza, el queso manchego y, por supuesto, el vino de la tierra acompañan cualquier comida que se precie.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Méntrida refleja las tradiciones castellano-manchegas más arraigadas. Las fiestas patronales se celebran a principios de septiembre en honor a la Virgen de la Natividad, con procesiones, verbenas populares y actividades para todas las edades. Es el momento en que el pueblo recupera el bullicio y los mentridanos que viven fuera regresan para reencontrarse con familiares y amigos.
La Semana Santa se vive con devoción, destacando las procesiones que recorren las calles principales del pueblo. La Soledad y el Santo Entierro son los actos más multitudinarios.
En enero, la festividad de San Antón mantiene la tradición de bendecir a los animales, una costumbre que recuerda la importancia histórica de la ganadería en la economía local.
Durante el verano, especialmente en julio y agosto, se organizan actividades culturales, conciertos y eventos deportivos que animan las noches estivales.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Toledo capital, se accede a Méntrida por la CM-4000 en dirección Torrijos, con un trayecto de unos 35 minutos. Desde Madrid, la opción más cómoda es tomar la A-5 hasta Valmojado y después seguir la TO-2801, con un tiempo aproximado de 50 minutos. El acceso por carretera es sencillo y bien señalizado.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones ideales, con temperaturas agradables y el campo en su mejor momento cromático. Si te interesa la cultura del vino, septiembre coincide con la vendimia.
Consejos prácticos: Méntrida es perfecto para una escapada de un día desde Toledo o Madrid, aunque pasar una noche permite disfrutar de la tranquilidad nocturna manchega. Lleva calzado cómodo para pasear por el campo y no olvides protección solar, especialmente en verano, ya que el sol manchego pega fuerte en estas tierras sin sombra.