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sobre Chillón
Localidad con historia minera y arquitectura singular; destaca su iglesia con artesonado mudéjar y el museo etnográfico
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En el corazón del Valle de Alcudia, donde las dehesas se extienden hasta donde alcanza la vista y el ganado pace bajo encinas centenarias, se encuentra Chillón, una villa manchega que conserva intacta la esencia de la España interior. Con sus 1.772 habitantes y situada a 515 metros de altitud, esta localidad de Ciudad Real es un destino perfecto para quienes buscan desconectar del ritmo urbano y sumergirse en la autenticidad de un territorio marcado por la trashumancia y las tradiciones ganaderas.
El paisaje que rodea Chillón es típicamente alcudiense: extensas dehesas de encinas y alcornoques, campos de cultivo que cambian de color según la estación, y un horizonte amplio que invita a la contemplación. Este es un lugar donde el tiempo parece discurrir a otro ritmo, donde los vecinos se saludan por la calle y donde la vida cotidiana mantiene costumbres que en otras partes ya solo son recuerdo.
La villa se asienta en una zona estratégica del Valle de Alcudia, comarca históricamente ligada a la ganadería extensiva y a las grandes rutas de la trashumancia que conectaban el sur peninsular con las sierras del norte. Esta herencia ganadera sigue presente en cada rincón del pueblo y en su forma de vida.
Qué ver en Chillón
El patrimonio arquitectónico de Chillón refleja su pasado como villa de paso en las rutas ganaderas. La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción domina el casco urbano con su presencia robusta. Este templo, de arquitectura tradicional manchega, guarda en su interior retablos e imágenes que merecen una visita tranquila.
Pasear por el casco antiguo permite descubrir la arquitectura popular de la zona: casas encaladas de una o dos plantas, con grandes portones que antiguamente daban paso a patios y corrales, y fachadas sencillas pero llenas de carácter. Las calles del centro histórico conservan ese trazado irregular típico de los pueblos con origen medieval.
En los alrededores del municipio, el paisaje de dehesa es el gran protagonista. Estas formaciones de encinas y alcornoques, combinadas con pastizales, constituyen uno de los ecosistemas más valiosos del Mediterráneo. Recorrer estos parajes permite observar ganado en libertad y, con suerte, avistar fauna como buitres, águilas o ciervos.
La ermita de la Virgen de la Sierra, situada en un enclave natural a las afueras del pueblo, es otro punto de interés. Este pequeño santuario es lugar de devoción para los vecinos y ofrece unas vistas panorámicas sobre el valle que justifican la visita.
Qué hacer
Chillón es un destino ideal para los amantes del senderismo y las rutas en bicicleta. El territorio del Valle de Alcudia cuenta con numerosos caminos rurales que serpentean entre dehesas, arroyos y pequeñas elevaciones. Estas rutas permiten adentrarse en un paisaje casi virgen, especialmente hermoso en primavera, cuando el campo se llena de flores silvestres, o en otoño, con los tonos dorados de las hojas.
La observación de aves es otra actividad destacada. La dehesa alcudiense acoge una importante población de especies rapaces y carroñeras. Buitres leonados, águilas imperiales y milanos sobrevuelan habitualmente la zona, ofreciendo un espectáculo natural para los aficionados a la ornitología.
En cuanto a la gastronomía, Chillón participa de la rica tradición culinaria del Valle de Alcudia. Las migas ruleras, el gazpacho manchego (un guiso contundente que nada tiene que ver con el andaluz), y los productos derivados del cerdo ibérico criado en montanera son señas de identidad. Los quesos de la zona, especialmente el manchego, también merecen una mención especial. No hay que marcharse sin probar el cordero de la dehesa, criado de forma extensiva y con un sabor característico.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Chillón está marcado por celebraciones que hunden sus raíces en la tradición rural. Las fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Asunción se celebran en agosto y son el momento álgido del año. Durante varios días, el pueblo se llena de actividad con verbenas, actos religiosos, competiciones deportivas y comidas populares.
En septiembre tiene lugar la romería a la ermita de la Virgen de la Sierra, una jornada de convivencia donde los vecinos acompañan a la imagen en procesión hasta el santuario, disfrutando después de una comida campestre en el entorno natural.
Las fiestas de Carnaval mantienen vivas tradiciones ancestrales con disfraces y celebraciones que, aunque más modestas que en otras localidades, conservan su sabor auténtico. La Semana Santa se vive con recogimiento, con procesiones que recorren las calles del casco antiguo.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Ciudad Real capital, Chillón se encuentra a unos 85 kilómetros por la carretera N-420 en dirección a Córdoba, desviándose después por la CR-744. El trayecto dura aproximadamente una hora en coche. Desde otras capitales como Córdoba o Mérida, también se accede fácilmente por carreteras comarcales.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones ideales. Las temperaturas son agradables, el paisaje está en su máximo esplendor y se evitan los calores extremos del verano manchego. Si tu interés es cultural, las fiestas de agosto justifican una visita estival.
Consejos: Chillón es un pueblo tranquilo donde la vida sigue ritmos tradicionales. Conviene llevar calzado cómodo para caminar por el campo y prismáticos si te interesa la observación de aves. La gastronomía local se disfruta mejor en las comidas del mediodía, cuando los establecimientos del pueblo ofrecen menús tradicionales.