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sobre Hinojosas de Calatrava
Pueblo serrano con encanto rural; ofrece vistas panorámicas del Valle de Alcudia y tranquilidad absoluta
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Hay pueblos a los que llegas por un plan claro, y otros a los que llegas porque la carretera pasa por allí. Hinojosas de Calatrava es más bien de los segundos. Vas cruzando el Valle de Alcudia, ves encinas a un lado y al otro, y de repente aparece el caserío. Un puñado de calles tranquilas, unas quinientas personas viviendo aquí y la sensación de que el ritmo va un poco por libre respecto al resto del mundo.
El pueblo está a unos 760 metros de altitud y vive rodeado de campo. Casas bajas, muchas encaladas, otras con mampostería vista. Nada de grandes gestos arquitectónicos. Más bien lo que esperarías en un lugar donde lo importante siempre ha sido el trabajo fuera, no la fachada.
Un pueblo pequeño en el Valle de Alcudia
Hinojosas forma parte del Valle de Alcudia, una de esas zonas de dehesa que en el mapa parecen vacías pero en realidad tienen mucha vida. Encinas dispersas, fincas ganaderas y caminos de tierra que llevan a cortijos o a pueblos cercanos.
La economía sigue bastante ligada al campo. Cereales, algo de ganadería y fincas que llevan generaciones en las mismas familias. No es raro ver tractores entrando y saliendo del pueblo a primera hora, como si marcaran el reloj del día.
El tamaño también marca el ambiente. Aquí casi todo pasa cerca de la plaza y las calles principales. Si te quedas un rato sentado, acabas viendo pasar medio pueblo.
La iglesia y la plaza
Cerca del centro aparece la iglesia parroquial de San Bernardo. No es un edificio monumental, pero tiene presencia. Piedra, líneas sobrias y esa sensación de templo que ha visto pasar muchas generaciones.
Alrededor está la plaza, que funciona como el salón del pueblo. Cuando el tiempo acompaña, los vecinos se sientan a charlar, a mirar quién pasa o a alargar la tarde sin demasiada prisa. Si te quedas un rato, entiendes rápido cómo se mueve la vida aquí.
La calle Mayor sale de esta zona y conserva bastante del aspecto tradicional. Portones de madera, fachadas sencillas y algunas casas con patios interiores que apenas se intuyen desde fuera.
Dehesas alrededor del pueblo
Lo más interesante de Hinojosas de Calatrava está, probablemente, fuera del casco urbano. El paisaje del Valle de Alcudia manda.
Las dehesas se extienden en todas direcciones. Encinas viejas, pasto y alguna loma desde la que se ve el terreno ondulado durante kilómetros. Es ese tipo de paisaje que parece simple al principio, pero cuanto más lo miras más detalles aparecen.
También hay bastante fauna. Con un poco de atención se pueden ver ciervos, zorros o rapaces planeando sobre las fincas. No hace falta ser ornitólogo; basta con caminar despacio y mirar al cielo de vez en cuando.
La ermita de la Virgen de la Piedad
A las afueras está la ermita de Nuestra Señora de la Piedad. Pequeña, aislada y rodeada de campo. El lugar tiene más importancia para los vecinos que por su arquitectura.
En determinados momentos del año suele ser punto de encuentro para celebraciones locales o romerías. Nada multitudinario. Más bien reuniones de las de siempre: familias, comida compartida y gente que vuelve al pueblo esos días.
El entorno invita a acercarse caminando si te gusta andar sin prisa.
Caminos que salen del pueblo
Alrededor de Hinojosas hay bastantes caminos rurales. Muchos vienen de antiguo, cuando servían para mover ganado o comunicar fincas con otros pueblos de la zona.
Hoy siguen siendo buenas rutas para caminar o ir en bici. Son trayectos fáciles, sin grandes desniveles, y con ese silencio de campo abierto que cada vez cuesta más encontrar.
A veces el camino pasa entre encinas con ganado pastando cerca. Otras veces se abre y deja ver todo el valle. No hay miradores señalizados ni nada parecido. Pero de vez en cuando el terreno se eleva lo justo para tener buenas vistas.
Fiestas y comida de pueblo
La vida cultural de Hinojosas de Calatrava gira sobre todo alrededor de sus fiestas. En verano suelen celebrarse las dedicadas a la Virgen y a los patrones locales. Procesiones, música y reuniones en la calle. También regresan muchos vecinos que viven fuera y aprovechan esos días para volver.
En la mesa manda la tradición manchega. Migas, guisos contundentes y gazpacho manchego cuando toca. El queso de la zona también suele aparecer en cualquier comida larga.
No es un lugar de grandes planes turísticos. Hinojosas funciona mejor cuando se visita con calma, entendiendo que el interés está en el ambiente del pueblo y en el paisaje que lo rodea. A veces basta con eso. Un paseo, una vuelta por la plaza y la sensación de haber visto un trozo bastante real del Valle de Alcudia.