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sobre Alfoz de Quintanadueñas
Municipio residencial del área metropolitana de Burgos en crecimiento constante; zona tranquila y bien comunicada
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El turismo en Alfoz de Quintanadueñas se resuelve rápido. Aparcar no suele ser problema y todo queda a mano. Empieza por la iglesia y luego das una vuelta corta por el pueblo. A seis kilómetros de Burgos, esto funciona sobre todo como lugar donde vive gente que trabaja en la capital. No es un sitio pensado para pasar el día entero.
La iglesia que se hizo esperar
La iglesia de San Martín es la parada clara. La levantaron a finales del siglo XVI y la obra se alargó más de dos décadas. La fachada es de piedra gris y bastante sobria. Dentro guardan un Cristo románico del siglo XII que, según cuentan aquí, se salvó de una demolición anterior y terminó colocado en el presbiterio.
La espadaña tiene seis huecos para campanas, aunque hoy solo cuelgan cuatro. Los libros parroquiales empiezan en 1577. No hay mucho más patrimonio que ver en el casco urbano.
Cinco pueblos, un alfoz
Quintanadueñas es la cabeza del municipio. De él dependen Arroyal, Marmellar de Arriba, Páramo del Arroyo y Villarmero. El término “alfoz” se usaba para hablar de un territorio bajo una misma jurisdicción. En este caso dependía del obispo de Burgos desde la Edad Media.
Los otros núcleos son pequeños. Marmellar aparece citado en documentos muy antiguos, y Páramo del Arroyo también se menciona pronto en los registros medievales. Hoy son lugares tranquilos, con pocas casas, una iglesia y caminos agrícolas alrededor.
Comer o no comer
Aquí se come como en buena parte de la provincia. El cordero asado sigue siendo lo habitual cuando hay horno de leña. La chanfaina aparece en algunas mesas: vísceras de cordero guisadas con sangre. Y la morcilla de Burgos está presente en casi cualquier carta de la zona.
Si te gustan los platos de siempre, no hay misterio. Si buscas cocina vegetal o cosas más modernas, lo normal es ir hasta Burgos.
Caminar sin prisa
Por el término municipal pasa el Camino del Cid. Uno de los tramos cercanos enlaza Vivar del Cid con la zona de San Cibrián y es bastante llano. Campos abiertos, caminos agrícolas y poco tráfico.
También hay rutas en bici por pistas que rodean el alfoz. Son trayectos largos y con poca sombra, así que conviene llevar agua. El cerro de La Hilaguilla ronda los 860 metros y desde arriba se ven sobre todo trigales y aerogeneradores.
El río Ubierna cruza cerca y al atardecer la luz cae bien sobre la vega, aunque depende mucho del día.
Cuándo venir y por qué
Las fiestas principales suelen celebrarse en torno al 7 de octubre, por la Virgen del Rosario. También organizan otras citas a lo largo del año; una de ellas, a mediados de febrero, gira alrededor del llamado Día del Alfoz en el centro cívico. Y en primavera se hace la subida a San Tirso.
Son fiestas de pueblo: verbena, comida popular y poco más.
En primavera los campos están verdes. En verano aprieta el calor y apenas hay sombra. En invierno el viento se nota.
Consejo: si pasas cerca de Burgos y tienes media hora libre, entra a ver la iglesia. Para el resto, basta con una vuelta rápida.