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sobre Pozoantiguo
Localidad agrícola cercana a Toro con una iglesia que alberga un retablo valioso; paisaje de llanura y viñedos
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En el corazón de la comarca zamorana del Alfoz de Toro, Pozoantiguo es uno de esos pueblos pequeños donde en cinco minutos ya sabes por dónde van los tiros: campos de cereal hasta donde alcanza la vista, casas bajas, ritmo lento y vida muy pegada al campo. Con sus 187 habitantes y situado a 710 metros de altitud, conserva ese aire tranquilo y sin prisas de los pueblos castellanos, donde el día se organiza más por la claridad y las labores que por el reloj.
El nombre de Pozoantiguo evoca su larga historia y su relación ancestral con el agua, elemento vital en estas tierras de secano. Rodeado por los característicos campos de cereal que dibujan un mosaico dorado en verano y pardo en invierno, el municipio se integra bien en el paisaje llano de la meseta castellana y sirve para entender en la práctica qué es eso de la “España cerealista”, con tractores, polvo y cosechadoras en temporada.
Aquí no hay grandes monumentos ni rutas programadas cada media hora. Lo que hay es un pueblo pequeño y quieto, con su vida diaria y sus costumbres. Si buscas ruido, tiendas y fotos de postal cada diez metros, este no es tu sitio. Si lo que quieres es ver cómo se vive realmente en un pueblo de la Tierra del Pan, aquí lo tienes bastante claro.
¿Qué ver en Pozoantiguo?
El principal referente patrimonial de Pozoantiguo es su iglesia parroquial, un templo sobrio, muy en la línea de la arquitectura religiosa tradicional de la zona. Como ocurre en muchos pueblos del Alfoz de Toro, mezcla elementos de distintas épocas y reformas. No es una catedral escondida en mitad del campo, pero sí el edificio que estructura la vida del pueblo: campanario, plaza cercana y ese ir y venir discreto de la gente mayor, sobre todo a última hora de la tarde.
El resto es cuestión de callejear. Un paseo tranquilo permite fijarse en la arquitectura popular castellana, con casas de adobe y tapial, muros de piedra, sobrias fachadas encaladas y algún que otro portalón grande que delata antiguas casas de labranza. Los antiguos corrales y las bodegas subterráneas hablan de otro tiempo en el que casi todo se producía y se guardaba aquí; algunas están cerradas, otras medio derruidas, pero dan la medida de lo que fue el pueblo cuando el campo daba más trabajo que ahora.
En los alrededores, las amplias panorámicas de los campos cerealistas son casi el “monumento” principal. En primavera predominan los verdes intensos y el movimiento del viento sobre las espigas; en verano, el dorado manda. No es un paisaje espectacular al estilo de alta montaña, es más bien hipnótico: rectas largas, horizonte bajo, luz muy limpia y pocas distracciones. Si vienes de ciudad, al principio parece que “no pasa nada”; si te dejas un rato, empiezas a notar matices que en las fotos no salen.
La proximidad a Toro, situada a unos 15 kilómetros, permite complementar la visita con el patrimonio de esta ciudad histórica, famosa por su colegiata, sus iglesias mudéjares y sus vinos con denominación de origen. Lo más sensato es plantear Pozoantiguo como parte de un recorrido más amplio por el Alfoz de Toro.
Qué hacer
Pozoantiguo se presta bien a practicar senderismo y cicloturismo por los caminos rurales que enlazan con otros pueblos de la comarca. No hay grandes desniveles, pero sí muchas pistas de tierra donde andar o pedalear sin coches, atravesando parcelas de cereal, barbechos y pequeños retales de monte bajo. Conviene llevar agua y gorra en los meses calurosos: las sombras no abundan y un “paseíto” puede alargarse más de lo previsto si te animas a seguir caminos.
Para quien disfrute comiendo, la gastronomía tradicional zamorana está muy presente en la zona: cordero asado, lechazo, legumbres, embutidos y pan de hogaza de los de toda la vida. La cercanía a la comarca vitivinícola de Toro facilita probar vinos con denominación de origen que encajan bien con este tipo de cocina contundente. Aquí lo normal es comer sencillo, bien y sin florituras.
Si te gusta la observación de aves, los campos de cultivo de los alrededores son territorio de aves esteparias. Con paciencia y prismáticos, es posible llegar a ver avutardas, sisones y rapaces planeando sobre las parcelas. No es un “safari” ni está garantizado ver de todo en una tarde, pero el entorno es propicio y el silencio ayuda a escuchar y localizar mejor.
La visita puede encajar en una ruta por otros pueblos del Alfoz de Toro, cada uno con su carácter propio, configurando un recorrido por la Zamora rural real, la de cosechas, cooperativas y lonjas, más allá de los tópicos.
Fiestas y tradiciones
Como en la mayoría de los pueblos castellanos, el calendario festivo de Pozoantiguo gira en torno a las celebraciones religiosas y agrícolas tradicionales. Las fiestas patronales suelen celebrarse durante el verano, generalmente entre julio y agosto [VERIFICAR fechas concretas], momento en que muchos emigrantes regresan al pueblo y hay más vida en las calles.
Durante estas jornadas festivas se organizan actos religiosos, verbenas populares y algún que otro evento deportivo o concurso, que sirven de excusa para que se junte todo el mundo, de dentro y de fuera. Es cuando más se nota la diferencia entre el día a día tranquilo del invierno y el bullicio estival.
La Semana Santa también se vive con devoción, con procesiones sencillas pero sentidas, muy en la línea del carácter austero de la provincia.
¿Cuándo visitar Pozoantiguo?
La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son los momentos más agradecidos: temperaturas suaves, campos en su mejor momento y luz limpia. En verano hace calor seco, especialmente en las horas centrales del día, y las sombras escasean fuera del casco urbano. En invierno el frío se deja notar, con heladas frecuentes y días cortos; si vienes entonces, el pueblo se ve aún más tranquilo.
Si lo tuyo es caminar o pedalear, mejor evitar las horas centrales en julio y agosto. Para fotografía de paisaje agrícola, finales de primavera y la época de cosecha tienen más juego. En días nublados el cielo se vuelve más dramático y el paisaje gana profundidad, así que no hace falta sol perfecto para disfrutarlo.
Errores típicos al visitar Pozoantiguo
- Esperar “mucho que ver” dentro del pueblo: Pozoantiguo se recorre en poco rato. El interés está más en el conjunto (pueblo + campos + otros núcleos del Alfoz) que en monumentos concretos.
- Subestimar el sol y el calor: en los caminos rurales casi no hay árboles. Si sales a caminar sin agua, gorra o protección solar en verano, el paseo se puede hacer largo.
- Plantearlo como destino único de varios días: salvo que vengas a una casa rural con plan de descanso total y teletrabajo o lectura, lo normal es combinarlo con visitas a Toro y otros pueblos cercanos.
- Confiarse con los servicios: en pueblos de este tamaño no siempre hay tienda abierta a cualquier hora, así que conviene traer lo básico (agua, algo de picar, combustible en el coche ya resuelto).
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo tranquilo por el casco urbano, fijándote en la iglesia, las casas de adobe y tapial y los antiguos corrales.
- Acercarte a las afueras para ver el paisaje de cereal desde cualquier camino que salga del pueblo, aunque solo sea diez o quince minutos de ida y vuelta.
- Tomarte el tiempo de hablar con alguien del lugar si surge la ocasión: es la manera más rápida de entender cómo funciona el pueblo y cómo ha cambiado en los últimos años.
Si tienes el día entero
- Mañana de paseo o bici por los caminos rurales, enlazando con algún pueblo cercano.
- Comida por la zona (llevando algo planificado, porque la oferta es limitada) y tarde en Toro para rematar con patrimonio y vino.
- Atardecer en los alrededores de Pozoantiguo, cuando los campos cambian de tono y hay buena luz para fotos y para simplemente quedarse un rato mirando el horizonte.
Lo que no te cuentan
Pozoantiguo es pequeño y se ve rápido: si solo piensas en “tachar cosas de una lista”, te sobran horas. El valor está más en bajar el ritmo, en los paseos sin prisa y en usarlo como base o parada dentro de una ruta más amplia por la zona de Toro.
Las fotos de los campos de cereal pueden dar una sensación de postal muy bonita, pero la realidad incluye polvo, caminos bacheados y, en época de campaña, bastante movimiento de maquinaria. Forma parte del paisaje; si lo que buscas es campo de verdad, esto es lo que hay.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Zamora capital, Pozoantiguo se encuentra a unos 40 kilómetros. Se accede por la carretera N-122 en dirección a Tordesillas y, a la altura de la zona de Toro, se toma el desvío hacia los pueblos del Alfoz [VERIFICAR trazado exacto y número de carretera]. El coche es la opción más práctica; el transporte público es limitado y los horarios pueden no encajar con una visita corta.