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sobre Toro
Histórica ciudad famosa por sus vinos con denominación de origen y su impresionante Colegiata; ofrece vistas espectaculares sobre la vega del Duero y un casco antiguo monumental
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Aparca arriba, cerca del antiguo seminario. Es la zona más fácil para dejar el coche. Luego bajas andando al centro en cinco minutos. Si llegas a media mañana, sobre todo un día de mercado, ya hay más gente y menos plazas.
Toro se ve rápido. En una mañana tranquila lo recorres.
La piedra sobre el Duero
El pueblo está hecho con una piedra arenisca clara que da un tono amarillento a todo. Calles en pendiente, casas bajas y el río Duero abajo. Las mejores vistas están desde los miradores de la parte alta o desde lo que queda del alcázar.
El puente de piedra es uno de los puntos reconocibles. Desde ahí se ve el valle de viñedos. El paisaje no es verde: es seco, con cepas bajas en suelo duro. De ahí sale el vino de Toro, que suele ser potente y con bastante alcohol.
La parada principal es la Colegiata de Santa María la Mayor. El pórtico románico merece unos minutos. Dentro guardan piezas de arte sacro; una de las más comentadas es un calvario de marfil que dicen es raro ver aquí. A veces no está expuesto y hay que preguntar.
La torre del campanario tiene una ligera inclinación. En el pueblo cuentan que en la obra se mezcló cal con vino en vez de agua.
El alto del alcázar
Del antiguo alcázar quedan restos de muralla y un par de torres reconstruidas. Ahora es básicamente un parque con buenas vistas sobre el valle del Duero. Merece la subida por la perspectiva, no por lo arquitectónico.
Iglesias mudéjares a poca distancia
En el centro hay varias iglesias de ladrillo mudéjar bastante cerca unas de otras. San Lorenzo suele llamar más la atención por el trabajo del ladrillo. Otras a menudo están cerradas o con horarios irregulares. No hace falta planificar: vas caminando y te las encuentras.
Comer en Toro
La cocina aquí es contundente: queso zamorano, sopas de ajo, embutidos. El vino forma parte del sitio: tintos con cuerpo y grado. Algunas bodegas organizan visitas o catas, normalmente pidiendo hora antes.
Si coincides con época de vendimia o las fiestas grandes verás más ambiente por los bares y la plaza mayor por las noches.
Consejo claro
Toro se ve en pocas horas. Aparca arriba. Baja andando. Ve a la colegiata. Asómate al mirador del alcázar. Come algo contundente. Si te interesa el vino reserva una bodega; si no media mañana basta para entenderlo Luego puedes seguir hacia Zamora o por otros pueblos del Duero