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sobre Figueruela de Arriba
Pueblo fronterizo con Portugal situado en la Sierra de la Culebra; zona de gran biodiversidad y tranquilidad con aldeas de arquitectura alistana
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En el corazón de la comarca de Aliste, una de las tierras más auténticas y despobladas de Zamora, se encuentra Figueruela de Arriba, un pequeño pueblo que conserva bastante bien la esencia de la España rural profunda. Con poco más de 300 habitantes y situada a unos 850 metros de altitud, este pueblo zamorano es un lugar tranquilo para quienes quieren desconectar del bullicio urbano y moverse por paisajes donde la prisa no tiene mucha cabida.
Rodeada de dehesas, monte bajo y pastizales que se extienden hasta donde alcanza la vista, Figueruela de Arriba forma parte de ese mosaico de pequeños núcleos rurales que salpican la penillanura alistana. Aquí, la arquitectura tradicional de piedra y adobe convive con el sonido del viento entre los robles y encinas, creando una atmósfera pausada que invita a recorrer sus calles sin expectativas de “gran monumento”, sino de vida rural corriente.
La comarca de Aliste ha sido históricamente una tierra de frontera, marcada por su proximidad a Portugal y por un aislamiento geográfico que ha permitido conservar costumbres, tradiciones y un patrimonio etnográfico de gran valor. Visitar Figueruela de Arriba es asomarse a una forma de vida rural que se resiste a desaparecer, donde todavía se pueden encontrar antiguos corrales, pajares y construcciones auxiliares que hablan de un pasado ligado a la ganadería y la agricultura de subsistencia.
Qué ver en Figueruela de Arriba
El principal interés de Figueruela de Arriba está en su conjunto urbano tradicional, un buen ejemplo de arquitectura popular alistana. Paseando por sus calles se pueden ver casas de mampostería con sillares de granito en esquinas y jambas, muchas de ellas con antiguos portones de madera que dan acceso a corrales interiores. Los muros de adobe y las cubiertas de teja árabe crean un paisaje urbano coherente… aunque también hay reformas y construcciones nuevas, como en casi todos los pueblos, y algunos puntos algo más descuidados que en las fotos no suelen salir.
La iglesia parroquial se erige como el edificio más relevante del pueblo, siguiendo el patrón habitual de las pequeñas localidades zamoranas. Aunque de factura modesta, merece un vistazo para entender el papel central que estos templos tenían (y en parte siguen teniendo) en la vida comunitaria. No es una iglesia de grandes obras de arte, pero sí de uso diario y memoria colectiva.
El entorno natural es uno de los puntos fuertes de la zona. Los alrededores de Figueruela de Arriba forman un paisaje de dehesas y monte mediterráneo donde predominan encinas, robles y jaras. Es territorio de observación de aves rapaces, con frecuentes avistamientos de águilas, milanos y buitres que sobrevuelan estas tierras en busca de alimento, sobre todo si se camina un poco alejándose del casco urbano y se tiene algo de paciencia.
A pocos kilómetros se encuentra el río Manzanas, que discurre por la comarca formando pequeños valles y zonas de ribera que contrastan con la aridez de la penillanura. Estos parajes fluviales son buenos para dar paseos tranquilos y notar el cambio de ambiente: sombra, humedad y vegetación diferente a la del entorno más inmediato del pueblo.
Qué hacer
El senderismo es la actividad más lógica en Figueruela de Arriba y su entorno. Existen diversas rutas no señalizadas que permiten recorrer las dehesas circundantes, antiguas cañadas y caminos rurales que conectan con otras aldeas de la comarca. Son recorridos de dificultad baja o media en cuanto a desnivel, aunque conviene recordar que no hay señalización turística: los caminos los conocen los del pueblo, pero el visitante que se adentra sin GPS o sin mapa puede desorientarse con facilidad porque muchos trazados se parecen entre sí.
Los aficionados a la fotografía y la observación de aves tienen terreno para entretenerse. La tranquilidad de la zona y la escasa presión humana favorecen la presencia de fauna silvestre. Además de las rapaces, no es raro avistar corzos, jabalíes y zorros en las zonas más apartadas, sobre todo a primeras horas de la mañana o al atardecer. Eso sí, la fauna no sale “a la carta”: algunos días no se ve nada y el premio está más en el propio paseo.
La gastronomía alistana merece una mención aparte. Aunque el pueblo no cuenta con una gran oferta de restauración, la cocina tradicional de la zona se basa en productos de excelente calidad: carnes de ternera y cordero criados en extensivo, embutidos artesanales, quesos de cabra y oveja, y setas en temporada. Las legumbres, especialmente garbanzos y lentejas, siguen sosteniendo buena parte de los guisos más habituales. Conviene organizarse: no siempre hay bares o tiendas abiertos a cualquier hora, y es fácil encontrarse todo cerrado entre semana o fuera de verano.
Desde Figueruela de Arriba se pueden plantear excursiones a otros pueblos de Aliste, cada uno con su propio carácter, componiendo una ruta etnográfica por una de las comarcas rurales más singulares de Castilla y León. El coche es prácticamente imprescindible para moverse con libertad por la zona.
Fiestas y tradiciones
Como en la mayoría de pueblos de la España rural, las fiestas patronales marcan el momento más intenso del calendario festivo. En Figueruela de Arriba se celebran durante el verano, habitualmente en agosto, cuando muchos emigrantes regresan al pueblo y la población se multiplica. Estas celebraciones incluyen actos religiosos, verbenas y comidas populares que permiten ese reencuentro anual entre quienes viven todo el año y los que vuelven solo unos días.
Las tradiciones ganaderas y agrícolas han dejado también su huella en el calendario festivo local, con celebraciones ligadas al ciclo productivo tradicional, aunque algunas han ido perdiendo peso con el paso del tiempo y la reducción de la actividad agraria. Conviene consultar en el propio ayuntamiento o a la gente del pueblo para saber qué se mantiene vivo cada año [VERIFICAR].
Información práctica
Para llegar a Figueruela de Arriba desde Zamora capital hay que recorrer aproximadamente 60 kilómetros en dirección noroeste. Se toma la carretera N-122 hacia Alcañices y posteriormente se accede por carreteras comarcales. El trayecto dura alrededor de una hora y permite ver el paisaje característico de la penillanura zamorana, que a muchos les parecerá monótono y a otros, muy limpio y abierto.
Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar, prismáticos si se tiene interés en la observación de aves, y proveerse de lo necesario antes de llegar, ya que los servicios en la zona son limitados y no siempre se encuentran tiendas abiertas a diario. La cobertura móvil puede fallar en algunos puntos, tanto en el pueblo como en los alrededores, así que conviene no fiarlo todo al teléfono.
Cuándo visitar Figueruela de Arriba
La mejor época para visitar la zona suele ser primavera y otoño, cuando las temperaturas son más suaves y el campo muestra sus colores más vivos: verdes intensos en primavera y ocres y dorados en otoño. Son los momentos en que el paisaje luce más y apetece caminar.
El verano puede ser caluroso durante el día, aunque las noches refrescan gracias a la altitud. Aun así, hacer rutas largas a primeras horas de la tarde no es buena idea: poca sombra, mucho sol y casi ningún lugar donde parar a tomar algo. El invierno es frío, con heladas frecuentes y algún que otro día de niebla, pero tiene su atractivo si se busca un paisaje austero y silencioso. Con lluvia, los caminos se embarran rápido y conviene elegir bien el calzado y las rutas.
Errores típicos al visitar Figueruela de Arriba
- Esperar un “pueblo museo”: Figueruela de Arriba es un pueblo vivo, con casas arregladas y otras no tanto. Hay rincones muy fotogénicos y otros más corrientes. Si se llega pensando en un decorado pulido, decepciona; si se viene a ver un pueblo real de Aliste, encaja mejor.
- Confiar en tener siempre servicios a mano: no hay supermercados de gran tamaño ni una oferta continua de bares y restaurantes. Si llegas tarde, en festivo o fuera de temporada, puedes encontrarte sin dónde comprar ni dónde comer.
- Subestimar las distancias en el campo: los caminos parecen llanos y fáciles, pero las rutas se alargan, casi no hay sombras y no abundan las fuentes. Llevar agua de sobra y tener claro el recorrido evita problemas.
Lo que no te cuentan
Figueruela de Arriba es pequeño y se recorre rápido. El casco urbano se ve en un paseo corto; lo que realmente alarga la visita son los alrededores y las rutas a pie o en coche por la comarca. Quien llegue esperando un pueblo monumental se va a llevar un chasco; quien venga con ganas de campo, tranquilidad y piedra vieja bien conservada, se sentirá más a gusto.
Las fotos que circulan por internet suelen enseñar solo las casas mejor conservadas y algún rincón especialmente fotogénico. Hay también construcciones en ruina, naves modernas y espacios menos vistosos, como en cualquier pueblo agrícola. Conviene tenerlo claro para evitar la sensación de “esto no es como en la foto”.
Figueruela de Arriba funciona mejor como base o como parada dentro de una ruta por Aliste que como destino único para varios días seguidos. Uno o dos días dan de sí si se combinan paseos por el entorno, visita a pueblos cercanos y algo de observación de fauna. A partir de ahí, lo que manda es el gusto de cada cual por la calma y el campo abierto.