Castilla y León · Cuna de Reinos

Cillaperlata

31 habitantes · INE 2025
m altitud

Por qué visitarlo

Mejor época

Todo el año

Artículo completo
sobre Cillaperlata

Ocultar artículo Leer artículo completo

En el corazón de la provincia de Burgos, donde las laderas se cierran sobre el Ebro y la piedra manda más que el cereal, se encuentra Cillaperlata, un pueblo pequeño y recogido que todavía huele a chimenea y río. Este rincón de Castilla y León, encajado entre peñas y vegetación de ribera, representa esa tranquilidad que se busca lejos del ruido urbano, un lugar donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.

Cillaperlata es de esos sitios donde el paseo corto se alarga sin darse uno cuenta: un rato callejeando entre casas de piedra, otro asomándose al río, otro siguiendo una senda “a ver adónde lleva”. Si se va con calma, se agradece el silencio, roto solo por el agua y algún tractor. Su arquitectura popular de piedra, los restos históricos del entorno y el propio paisaje del cañón forman una estampa muy distinta a la de la típica llanura cerealista.

Visitar Cillaperlata es adentrarse en un territorio donde la vida rural mantiene su pulso, donde la tradición agrícola sigue marcando el calendario y donde cada piedra cuenta historias de generaciones que han trabajado estas laderas con esfuerzo y dedicación.

Qué ver en Cillaperlata

El principal atractivo de Cillaperlata reside en su caserío compacto y en la pureza de su entorno, más ligado al cañón del Ebro que a la planicie burgalesa. Las viviendas de piedra, muchas de ellas sobrias y reformadas con lo justo, mantienen la estética tradicional sin grandes alardes. Un paseo breve por sus calles basta para fijarse en portones de madera, dinteles antiguos y pequeños detalles que hablan de un pueblo vivido más que “preparado para la foto”.

La iglesia parroquial funciona como referencia visual y patrimonial del pueblo, como sucede en tantos municipios castellanos donde el templo era el centro vertebrador de la comunidad. Conviene acercarse despacio, fijarse en la sillería, en los añadidos de distintas épocas y en cómo se adapta al desnivel del terreno, para hacerse una idea de la importancia que estos edificios tenían en la vida social y espiritual de estas localidades.

El entorno natural de Cillaperlata sorprende si uno llega pensando solo en campos de cereal. Aquí mandan las paredes rocosas, la vegetación de ribera y las curvas del Ebro. Los caminos agrícolas y senderos que parten del pueblo permiten asomarse al paisaje desde distintos puntos: pequeños miradores improvisados sobre el valle, rincones de sombra junto al río y vistas a otros núcleos cercanos encaramados a las laderas. Es terreno agradecido para quien disfruta observando aves y contrastes de roca, agua y bosque.

Qué hacer

Las opciones en Cillaperlata y su entorno se orientan hacia el turismo tranquilo y la conexión con el medio rural. No hay grandes infraestructuras ni una lista interminable de actividades, y eso conviene saberlo antes de ir. Los caminos rurales que circundan el pueblo se prestan a paseos a pie o en bicicleta, siempre teniendo en cuenta las cuestas y el calor en verano. A ritmo pausado, en un par de horas se puede recorrer la zona más cercana sin prisas.

Estas rutas permiten observar la fauna local —sobre todo aves rapaces y de ribera, según la época— y entender cómo se han ido aprovechando los bancales, los prados y las zonas de cultivo en un terreno nada fácil. Es más un lugar para caminar sin prisa que para hacer una ruta larga y exigente, aunque desde Cillaperlata se pueden enlazar senderos que llevan hacia otros pueblos del entorno [VERIFICAR].

La gastronomía local se basa en los productos de la tierra y en las recetas transmitidas de generación en generación. La cocina tradicional castellana está presente en la zona: legumbres guisadas sin florituras, asados, embutidos y productos de la matanza, que suelen aparecer sobre todo en reuniones familiares y fiestas. Para comer con más variedad es habitual acercarse a otros pueblos cercanos, donde hay más oferta, y combinar la visita a Cillaperlata con una ruta por la comarca.

Para quienes deseen ampliar su visita, Cillaperlata sirve más bien como parada dentro de un recorrido por el norte de Burgos que como destino único de varios días. Desde aquí se puede enlazar con otros municipios del entorno del Ebro y de los cañones cercanos, cada uno con su patrimonio y su carácter. La red de carreteras locales, aunque estrecha en algunos tramos, permite ir encadenando pueblos sin grandes desvíos.

Fiestas y tradiciones

Como pueblo castellano con raíces profundas, Cillaperlata celebra sus fiestas patronales durante el verano, habitualmente entre julio y agosto, cuando las labores agrícolas permiten un respiro y los vecinos pueden reunirse. Son celebraciones sencillas, de escala pequeña, donde se mezclan misa, procesión, alguna verbena y comidas compartidas más que grandes programas pensados para el turismo.

El calendario festivo rural está marcado también por las celebraciones religiosas tradicionales a lo largo del año, que aunque más modestas en un pueblo pequeño, mantienen viva la memoria de antiguas costumbres. Si se coincide con alguna de estas fechas, lo normal es encontrar un ambiente familiar, con la plaza y las calles como punto de encuentro, más que actos espectaculares.

Información práctica

Cómo llegar: Cillaperlata se encuentra en la provincia de Burgos y se accede por carreteras secundarias que se van estrechando conforme uno se acerca al cañón del Ebro. Desde Burgos capital el trayecto es más largo de lo que marcan los kilómetros sobre el mapa, por la propia naturaleza de la carretera y las curvas. Conviene contar con algo de margen de tiempo, sobre todo si no se conoce la zona. El acceso en coche es sencillo, pero no esperes grandes aparcamientos: se aparca donde se puede, respetando siempre entradas y giros.

Cuándo visitar Cillaperlata

La primavera y el otoño suelen ser las mejores estaciones para acercarse. En primavera el entorno del río está especialmente verde, con el contraste de la roca y el agua, y los días ya permiten pasear sin agobios. En otoño las laderas se tiñen de ocres y amarillos, y el ambiente es más tranquilo.

En verano el calor puede apretar en las horas centrales, y las sombras se agradecen; es buen momento si se quiere coincidir con las fiestas, pero hay menos agua en el río y el paisaje cambia. El invierno es más duro, con días cortos y posibilidad de heladas, pero a cambio el pueblo está en su versión más auténtica, sin apenas visitantes.

Si llueve, los caminos de tierra pueden embarrarse bastante y algún sendero se hace incómodo, así que en esos días tiene más sentido centrarse en el paseo corto por el pueblo y las zonas de acceso más firme.

Lo que no te cuentan

Cillaperlata es un pueblo pequeño que se ve rápido. A un ritmo tranquilo, en una mañana o una tarde se recorre el caserío y se hace algún paseo cercano sin problema. No esperes un casco histórico extenso ni una lista larga de monumentos; el interés está más en el conjunto, en el entorno y en el ambiente.

Las fotos que circulan por internet suelen centrarse en los rincones más fotogénicos del entorno del Ebro y los cañones vecinos. El pueblo en sí es sencillo, sin grandes alardes arquitectónicos, así que conviene ajustar expectativas: es un lugar tranquilo para parar, caminar un rato y seguir ruta, más que un destino para pasar varios días.

Errores típicos

  • Calcular mal los tiempos: sobre el mapa parece estar “al lado” de muchos otros pueblos de la zona, pero las carreteras son lentas y con curvas. Mejor planificar pocas paradas en el día y hacerlas con calma.
  • Ir en horas de más calor en verano: los paseos se hacen mucho más agradables a primera hora de la mañana o última de la tarde; al mediodía el sol cae a plomo y hay menos sombras de lo que parece.
  • Esperar servicios que no hay: es un pueblo pequeño, con recursos limitados. Conviene llevar agua, algo de comida si se va a caminar y no dar por hecho que habrá bares abiertos a cualquier hora.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Da una vuelta tranquila por el caserío, acércate a la iglesia y busca algún punto donde asomarte al entorno del río. Con ese tiempo se capta bastante bien la atmósfera del lugar sin prisas.

Si tienes el día entero
Combina Cillaperlata con otros pueblos próximos del entorno del Ebro o de los cañones cercanos. Dedica aquí la mañana a pasear y hacer un par de recorridos cortos, y reserva la tarde para otro núcleo cercano, así el día tiene más variedad sin ir a la carrera.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Ávila
Costa
No
Montaña
No
Temporada
Todo el año

¿Planificando tu visita?

Descubre más pueblos de la comarca de Ávila.

Ver comarca completa →

Más pueblos en Ávila

Opiniones de viajeros