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Monasterio De La Sierra

38 habitantes · INE 2025
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sobre Monasterio De La Sierra

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En el corazón de la Sierra de la Demanda burgalesa, donde los bosques de pinos y hayas tapizan las montañas, se encuentra Monasterio de la Sierra, un pequeño pueblo que guarda bastante bien la esencia de la Castilla rural. Su nombre evoca tiempos de silencio monacal y retiros espirituales, aunque hoy funciona más como refugio tranquilo para quienes quieren parar un poco el ritmo y estar rodeados de monte.

Este rincón de la provincia de Burgos se ha convertido en un punto recurrente para el turismo de montaña y descanso, especialmente durante los meses de verano, cuando los visitantes llegan atraídos por sus aguas del embalse y el frescor de sus pinares. Pero Monasterio de la Sierra tiene algo más que agua y sombra: algo de patrimonio histórico, rutas de senderismo que serpentean entre cumbres y valles, y una gastronomía serrana que se agradece en los días fríos del invierno.

Paseando por sus calles, respirando el aire de montaña y contemplando sus construcciones tradicionales de piedra y madera, se entiende por qué este pueblo se ha ido ganando un hueco entre los habituales del turismo rural castellano. Es pequeño, sí, pero cumple si lo que se busca es tranquilidad y monte alrededor.

Qué ver en Monasterio de la Sierra

El elemento más emblemático del pueblo es su embalse, construido en los años 50 del siglo pasado. Este espejo de agua rodeado de pinares se ha convertido en el centro neurálgico de la vida veraniega de Monasterio de la Sierra, con una pequeña playa fluvial donde los visitantes se bañan durante los meses estivales. Conviene saber que es un entorno de interior: agua fría, sin grandes servicios alrededor y con un ambiente más de merendero que de “zona de ocio” al uso.

Los alrededores del embalse tienen rincones agradables para paseos tranquilos o picnics familiares, siempre que se respeten las zonas señalizadas y la normativa de incendios, especialmente en verano.

En el casco urbano, la referencia es la Iglesia de Santa María, un templo que conserva elementos arquitectónicos de interés y que marca el corazón del pueblo con su silueta característica. Las calles aledañas mantienen la arquitectura serrana tradicional, con casas de piedra, balconadas de madera y tejados a dos aguas que se adaptan al clima de montaña. El paseo por el núcleo se hace rápido: en menos de una hora se ha visto prácticamente todo.

El entorno natural es, probablemente, el mayor atractivo de Monasterio de la Sierra. Los pinares de la Sierra de la Demanda rodean el núcleo urbano creando un paisaje sobrio y continuo de bosque, con hayedos cercanos que en otoño se tiñen de ocres y dorados. No es un paisaje espectacular a lo alpino, pero sí un monte largo y silencioso, de pista forestal y senda entre pinos, muy agradecido para caminar sin prisas.

Qué hacer

Las rutas de senderismo son la actividad principal en Monasterio de la Sierra. Desde el pueblo parten varios senderos señalizados (y otros más usados por la gente del lugar) que permiten descubrir los rincones de la Sierra de la Demanda más próxima. Uno de los recorridos más habituales lleva hasta miradores naturales desde donde se divisa el valle y el embalse desde las alturas, especialmente agradable al atardecer si el día está claro.

Durante el verano, el embalse concentra casi toda la actividad. No es una playa marítima ni un gran pantano recreativo, así que conviene ajustar expectativas: hay zona de baño acondicionada para refrescarse en las tardes calurosas, y normalmente los niños juegan en la arena y en la orilla, pero los servicios son básicos. Los alrededores del agua se utilizan para pesca (con los permisos correspondientes) o simplemente para pasar una jornada tranquila en contacto con el monte y el agua.

Para los aficionados a la micología, los otoños en Monasterio de la Sierra son especialmente atractivos. Los bosques de la zona son generosos en setas y hongos, lo que convierte los paseos por el monte en salidas con cesta bajo el brazo. Eso sí, hay que ser muy riguroso: conocer bien las especies, respetar las normas y, si no se controla, ir acompañado de gente experta o recurrir a asociaciones micológicas de la zona.

La gastronomía serrana tiene el perfil clásico de estas sierras burgalesas: platos de cuchara, carnes de caza, setas de temporada, judías rojas y productos de la matanza tradicional. Un buen plato de sopa castellana o un lechazo asado encajan muy bien después de una jornada de frío o de caminata larga, y en muchos alojamientos rurales es habitual encontrar cocina casera ligada al producto local.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales se celebran en honor a la Virgen de la Piscina durante el mes de agosto, coincidiendo con el periodo de mayor afluencia turística. Estas jornadas festivas suelen incluir actos religiosos, verbenas y actividades para todas las edades, y son el momento en que el pueblo se llena de gente que vuelve por vacaciones y de visitantes.

En septiembre también se celebran festejos tradicionales que mantienen vivas las costumbres serranas, ya con menos presencia de turistas pero con buen ambiente vecinal.

Como en muchos pueblos de la zona, las celebraciones relacionadas con el calendario agrícola y ganadero han marcado tradicionalmente el ritmo del año, aunque hoy muchas de estas tradiciones se han ido adaptando al calendario vacacional de verano y a los fines de semana.

Información práctica

Para llegar a Monasterio de la Sierra desde Burgos capital, hay que tomar la N-234 en dirección a Soria y, posteriormente, desviarse por carreteras comarcales que atraviesan la Sierra de la Demanda. El trayecto, de unos 60 kilómetros, se hace por carreteras secundarias en el último tramo, con curvas y algún puerto, así que conviene tomárselo con calma y evitar ir con prisas.

Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar, ropa de abrigo (incluso en verano las noches refrescan bastante) y, si se va a hacer senderismo, el equipamiento adecuado: agua suficiente, algo de comida y ropa de lluvia según la previsión. El pueblo cuenta con alojamiento rural, más pensado para quien quiere unos días tranquilos y monte alrededor que para quien busca mucha actividad organizada.

Cuándo visitar Monasterio de la Sierra

La mejor época para visitar el pueblo depende de lo que se busque, pero conviene tener en cuenta:

  • Verano (julio y agosto): más movimiento, ambiente en el embalse y fiestas. También más gente y algo más de ruido.
  • Otoño: muy buena época para pasear por el bosque y, cuando se da el año, para las setas. Los colores del monte cambian y el ambiente es más calmado.
  • Invierno: frío, posibilidad de nieve y días cortos. Interesante para quien aprecia el silencio y el pueblo en su ritmo más real, pero exige ir bien preparado.
  • Primavera: suele ser una buena mezcla de temperaturas suaves y monte verde, aunque hay que vigilar la meteorología porque puede ser cambiante.

Lo que no te cuentan

Monasterio de la Sierra es un pueblo pequeño, que se recorre rápido. El “qué ver” en el casco urbano se ventila en poco tiempo; el interés está más en el entorno que en el propio pueblo. Es más un buen lugar donde alojarse o parar a descansar unos días que un destino lleno de visitas monumentales.

Las fotos del embalse pueden dar la impresión de una gran zona recreativa, y no lo es. Es agradable, pero sencilla. Si se viaja con esa idea clara, se disfruta más.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Lo razonable es centrarse en el pueblo y un vistazo rápido al embalse:

  • Paseo por el casco urbano y alrededores de la Iglesia de Santa María.
  • Bajada en coche hasta la zona del embalse, una pequeña caminata por la orilla y vuelta.

Si tienes el día entero

  • Paseo matinal por una ruta sencilla de senderismo por los pinares o hacia algún mirador cercano.
  • Comida tranquila (de picnic en el monte o en el alojamiento) y tarde de reposo en el embalse o dando una vuelta por el pueblo.
  • Si el día acompaña, rematar con una caminata corta al atardecer con vistas sobre el valle.

Errores típicos

  • Llegar pensando en “gran destino de playa interior”: el embalse está bien para un baño y poco más. Es monte y agua, no un complejo recreativo.
  • Subestimar el frío y los cambios de tiempo: incluso en agosto refresca por la noche; en otras épocas, la niebla y el viento pueden hacer el día duro si no se va bien equipado.
  • Confiarse con los tiempos en carretera: el último tramo, por carreteras comarcales, puede ser más lento de lo esperado, sobre todo si se va con caravana o con poca experiencia en puertos.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Ávila
Costa
No
Montaña
No
Temporada
Todo el año

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