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sobre Bohoyo
Municipio de montaña en Gredos; punto de partida para ascensiones y rutas por gargantas espectaculares
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Bohoyo queda en el extremo occidental del valle alto del Tormes, en la vertiente norte de la Sierra de Gredos. A unos 1.100 metros de altitud, el pueblo se asienta en una ladera abierta hacia el río, con las cumbres graníticas del macizo central al fondo. Hoy viven aquí alrededor de doscientas personas, aunque durante buena parte del siglo XX la población fue bastante mayor, ligada sobre todo a la ganadería y a los trabajos de montaña.
Forma parte de la comarca de El Barco de Ávila–Piedrahíta, un territorio de transición entre la meseta y Gredos donde los pueblos han vivido históricamente del ganado, los prados de siega y pequeños huertos. Bohoyo sigue funcionando en gran medida con ese ritmo. El turismo ha llegado, sobre todo en fines de semana y verano, pero no ha cambiado demasiado la vida diaria del pueblo.
La arquitectura y el patrimonio del pueblo
La iglesia parroquial ocupa uno de los puntos más visibles del casco urbano. Es un edificio sobrio, levantado en piedra, como corresponde a muchas iglesias de la sierra abulense. Ha tenido reformas a lo largo del tiempo, algo habitual en templos de este tamaño, donde cada generación ha ido reparando o ampliando lo que hacía falta.
El resto del pueblo conserva bastante bien la arquitectura tradicional de Gredos. Casas de mampostería, tejados inclinados y balcones de madera pensados para secar productos o ventilar las viviendas. Muchas fachadas mezclan piedra y revoco, una solución práctica contra el frío y la humedad de los inviernos largos.
Paseando por las calles aparecen también corrales y pequeños muros de piedra que delimitan antiguas dependencias ganaderas. No todo se mantiene igual que hace décadas, pero todavía se reconoce con facilidad el trazado de un pueblo construido para vivir cerca del campo y del ganado.
Gredos al fondo: el paisaje que rodea Bohoyo
Desde las afueras del pueblo se abre el valle del Tormes hacia el este, mientras que hacia el sur se levantan las cumbres del macizo central de Gredos. En días despejados se distinguen bien las crestas que rodean el circo glaciar donde se encuentra el Almanzor, la cima más alta de la sierra.
Este paisaje es resultado de la actividad glaciar de las últimas glaciaciones. Los circos, gargantas y lagunas de altura que hoy forman parte de Gredos nacieron en ese periodo, cuando el hielo modeló buena parte del relieve que se ve desde el valle.
Alrededor de Bohoyo predominan los prados de siega y los pastos de montaña. Más arriba aparecen piornales, enebros rastreros y canchales de granito. La cabra montés es relativamente habitual en estas sierras, sobre todo en las zonas más rocosas, y no es raro ver buitres leonados aprovechando las corrientes de aire que se forman sobre las laderas.
Caminos y accesos hacia la montaña
Desde Bohoyo salen caminos tradicionales que comunican el valle con las zonas altas de Gredos. Muchos de ellos se utilizaron durante siglos para el pastoreo o para acceder a majadas de verano.
Algunas rutas permiten internarse en la sierra en dirección a gargantas y zonas de alta montaña. Son recorridos largos y con desnivel, donde el tiempo puede cambiar con rapidez incluso en meses templados. Conviene planificar bien las salidas y no confiarse con la meteorología.
Para paseos más cortos, basta con seguir los caminos que rodean el pueblo entre prados y muros de piedra. Son senderos que siguen usando los vecinos para acceder a fincas o mover el ganado, así que es habitual encontrarse portillas que conviene dejar cerradas.
En invierno la nieve puede cubrir buena parte de las zonas altas. La montaña sigue siendo accesible, pero exige experiencia y equipo adecuado.
Cocina de sierra
La cocina local responde a un clima frío y a una economía ganadera. En la zona son habituales los platos contundentes: judías del Barco, patatas revolconas, guisos de cabrito o ternera de la sierra. También aparecen embutidos curados y, cuando hay temporada, trucha del Tormes.
Fuera de los meses de más movimiento es posible que la oferta sea limitada o que algunos locales no abran todos los días. Forma parte de la lógica de los pueblos pequeños de esta parte de Gredos.
Un calendario que sigue el ritmo del pueblo
Las fiestas patronales se celebran en verano, cuando muchos antiguos vecinos regresan unos días al pueblo. Son jornadas donde se mezclan actos religiosos con actividades populares y comidas colectivas.
En invierno se mantiene la celebración de San Antón, vinculada tradicionalmente a la protección de los animales. En pueblos ganaderos como Bohoyo esta festividad siempre tuvo un significado especial, aunque hoy el número de explotaciones sea menor que hace décadas.
Antes de ir
Bohoyo es un pueblo pequeño y se recorre en poco tiempo. El interés está sobre todo en su relación con el paisaje de Gredos y en los caminos que salen hacia la sierra.
Si te interesa la arquitectura popular, merece la pena fijarse en los detalles: balcones de madera, corrales integrados en las casas y muros de piedra que aún organizan el espacio alrededor del pueblo. Son señales claras de cómo se ha vivido aquí durante generaciones.